Capítulo 5.

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La cantidad de abusos que se registraba a diario contra los omegas, era una cifra verdaderamente preocupante. Lamentablemente, en la sociedad cerrada de Corea, a nadie parecía importarle.

La tasa de mortalidad general en la población omega, revelaba que en los últimos diez años estos no pasaban de los cincuenta años. Una gran parte ellos moría los primeros días de haber nacido, siendo abandonados por sus progenitores en algún sitio de mala muerte, sabiendo muy bien cuál sería su destino. Otros llegaban con éxito a su primer celo, donde la edad promedio rondaba los trece años. Pero todos sabían que después de eso, la mayor parte de los omegas vivían un verdadero infierno. Los pocos que llegaban a la adultez sin una marca en su cuello y cachorros en su vientre, tenían el miedo latente de ser amedrentados si andaban solos por las calles, más cuando la noche caía sobre la ciudad.

Pocos omegas quedaban vivos luego de un ataque, pero eran ellos mismos quienes decidían acabar con sus propias vidas, cansados de la crueldad que los rodeaba. Todo por culpa de aquellos alfas, que se creían con el derecho de someter a otro en contra de su voluntad.

Y era por ellos que Jimin estudiaba leyes. Deseaba ser un abogado, la voz de aquellos que nadie escuchaba o defendía.

Esa mañana, se encontraba sentado en una de las sillas del comedor, mirando en su celular las fotos que circulaban por internet del senador Jeon Jungkook.

Y ninguna le hacía juicio a lo imponente y terriblemente guapo que era en persona.

Soltando un bufido ante los pensamientos extraños que comenzaba a tener, bebió de su taza de café. Saboreó el líquido amargo, sin importar que quemaba su garganta mientras bajaba.

Amargo...

Joder, Jeon olía a algo amargo.

Luego de ver unas cuantas fotos, dejó el teléfono de lado y encendió el televisor. Ver las noticias por las mañanas era algo que no se perdía. Le gustaba estar informado y saber que pasaba en su país, aun cuando en los noticieros omitían demasiado.

Masticó la tostada con mantequilla, cuando la imagen de una hermosa chica apareció en la pantalla.

La habían encontrado en un callejón, muerta.

Dejó todo de lado y avanzó hacia la sala, para tomar asiento en el sofá frente al televisor.

El reportero, un beta, daba la noticia con fingida angustia. La habían encontrado desnuda, golpeada y con claros signos de violación. Jimin sintió como se le revolvían sus entrañas.

La única foto que mostraban en la noticia, era de una omega que sonreía ampliamente, con sus mejillas sonrojadas y el cabello alborotado. Era preciosa. Pero para Jimin no pasó desapercibida la herida mal tapada con maquillaje en el labio de la chica, comprendiendo que no solo fue abusada fuera, sino que también dentro de su hogar.

Malditos...

El odio e impotencia burbujeaba en su interior.

—¿Hijo? —Hoseok había llegado, encontrándose a Jimin mirando fijamente el televisor.

Jimin giró su rostro para verle. Su ceño estaba furiosamente fruncido, dejando en claro cuán molesto se encontraba.

—Lo siento por ser cobarde y no luchar a tu lado...

Asesino.

Había una parte de él que se alegraba de ver llegar sano y salvo a su padre, luego de una extensa jornada laboral. Pero estaba esa otra parte, la que abarcaba más espacio en su dolido corazón, que le recordaba cada segundo cuánto lo odiaba.

With you Ω KM.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora