Capítulo 52.

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El molesto sonido de un teléfono perturbó sus sueños.

Removiendose entre las sábanas y colchas que lo cubrían, Jimin estiró su brazo y tomó el aparato para acercarlo a su rostro, entreabriendo solo un poco uno de sus ojos.

—Ugh... —se quejó cuando el brillo pareció cegarlo por un momento.

Jungkook gruñó detrás de él, abrazándolo por la cintura.

Una vez que logró apagar la alarma, Jimin se quedó inmóvil por un momento, forzándose a sí mismo para despertar por completo. Fue difícil, considerando que no había dormido casi nada. Bostezó y se frotó suavemente los ojos con sus nudillos, intentando eliminar los rastros de sueño, luego intentó sacar al brazo que le impedía levantarse.

Jungkook volvió a gruñir, golpeando con su aliento tibio la nuca de Jimin.

—Jungkook... —Jimin refunfuñó, y tuvo que carraspear la garganta para que su voz no sonara tan ronca. Se sentía sediento y cansado— Debo tomar la píldora.

Tomar su pastilla anticonceptiva no le hacía mucha gracia, pero en vista de que no quería repetir la historia, experimentando un embarazo no deseado que al final sí deseó tener y que acabó de una manera bastante triste, Jimin decidió tomar los cuidados necesarios. El inhibidor quedó descartado de inmediato, ya que no quería mantener a su lobo en un estado de sueño, reprimiendo sus celos y ocultando su olor. Quería seguir tal cual, sin riesgos de quedar nuevamente embarazado.

Jungkook no se había mostrado muy contento en un inicio, pero aceptó sin poner objeción a la decisión de su omega, pidiendo una cita médica con un buen ginecólogo para que buscara el anticonceptivo más compatible con su cuerpo.

Así que ahí estaban ahora, tres semanas después, con Jimin tragando una píldora cada día a la misma hora.

A regañadientes, Jungkook lo liberó.

—La tomas y vuelves a la cama —no ocultó su tono autoritario, porque vamos, no quería estar despegado de su omega ni un solo segundo.

Jimin resopló mientras se ponía de pie, pero entonces su resoplido se convirtió en un quejido lastimero. Le dolía malditamente todo, desde la punta de su cabello hasta las uñas de los pies. Jungkook abrió los ojos y lo miró, sin poder ocultar esa preciosa y arrogante sonrisa que elevaba las esquinas de sus labios.

Ugh, estúpido alfa.

Jimin también lo miraba, quizás de una manera bastante intensa y lujuriosa, porque vamos, no podía ser posible que un hombre todo despeinado, desnudo y somnoliento fuera capaz de derrochar tanta belleza y sensualidad como Jungkook lo estaba haciendo.

Jodidos dioses, estar enamorado es una mierda.

Olvidando su propia desnudez, Jimin se perdió en las masculinas facciones de su alfa, sintiendo como un puñado de mariposas aleteaban muy alegremente en el interior de su estómago.

Estaba perdido, lo sabía. Había caído profundamente por este alfa todo gruñón y caliente, pero nuevamente, ya lo sabía, y jodidamente le encantaba.

Mhm...

La sonrisa de Jungkook se desvaneció lentamente, y sus ojos se oscurecieron a medida que recorría el cuerpo desnudo de Jimin. Las marcas rojas a causa de sus agresivos besos y los moretones que dejaron sus dedos eran bastante notorias en la piel pálida de Jimin, lo que solo provocaba que su pecho se hincha con orgullo.

Jimin era suyo, completo y absolutamente suyo.

Sus ojos oscuros subieron y se detuvieron justo en la unión del cuello y hombro de Jimin, justo donde estaba su marca.

With you Ω KM.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora