Capítulo 38.

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Desayunó algo rápido y ligero, luego se dirigió al baño para arreglar el desastre que había dejado.

—Ngh, mierda —se movió hasta quedar frente al espejo y se subió la ropa, dejando su torso al descubierto— Oh, genial.

Un gran moretón se estaba comenzando a formar bajo sus costillas derechas.

Se volvió a acomodar la ropa y salió del baño, yendo nuevamente al dormitorio de su padre, quien dormía profundamente. Puso con cuidado una mano sobre su frente, notando que su temperatura apenas parecía comenzar a bajar.

Bueno, al menos la medicina ya está haciendo efecto.

Lo arropó un poco más antes de salir e ir hacia la cocina y ver si tenía todos los ingredientes para prepararle alguna sopa. Buscó y buscó, pero sólo encontró algunos envases de ramyeon a punto de caducar.

¿Que mierda había estado comiendo su padre todo este tiempo? Pura basura inservible.

—Bueno, tendré que ir a comprar —se animó, tirando los envases a la basura.

Se lavó las manos y fue a la sala de estar para tomar su mochila y sacar su billetera, pero sus movimientos se congelaron cuando sintió que fuera de la casa un auto se estacionaba.

Oh.

Mmh... alfa.

Mierda, Jungkook ya lo había encontrado.



Ω

—Espera acá —le ordenó Jungkook a Woosung, quien se había bajado para abrirle la puerta del auto

—Sí, señor.

Jungkook bajó y se acomodó su elegante traje negro, dando una rápida mirada a su alrededor. El lugar era... nada agradable para él, quien estaba acostumbrado a vivir rodeado de lujosas arquitecturas y muchos espacios verdes.

Comenzó a avanzar, abriendo la pequeña y desgastada reja en el ante jardín, para luego dar unos cuantos pasos y detenerse frente a la puerta principal de la pequeña casa. Y estuvo dispuesto a golpear con sus nudillos la madera, cuando repentinamente se abrió y su omega apareció.

—¿Qué haces aquí? —Jimin le gruñó, con su rostro adorablemente serio.

Las cejas oscuras de Jungkook se alzaron, y se forzó a no sonreír por tan encantadora vista.

—Hola a ti también, Jimin.

Jimin entrecerró sus ojos, estudiándolo con recelo.

—¿Qué haces aquí? —volvió a preguntar, molesto consigo mismo por sentir esas estúpidas mariposas revoloteando en su estómago con tanta emoción, por sentirse estúpidamente feliz de verlo y de poder respirar sus espesas feromonas dominantes.

Jungkook soltó un suspiro exasperado, sin dejar de mirarlo. Pero por amor a todos los dioses, ¿qué más puede hacer él ahí? Ni modo que visitar al padre de su testarudo y berrinchudo omega.

Contó mentalmente hasta diez para responderle a Jimin.

—Estaba preocupado por ti.

Jimin soltó un resoplido, cruzando sus brazos sobre su pecho.

—Preocupado y una mierda. Vete. No quiero volver a verte.

—Vamos, no hagamos de esto algo más grande. Ya pedí una nueva cita médica con otro doctor.

With you Ω KM.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora