El timbre de su casa sonó justo cuando Bárbara trataba de elegir que poner en su maleta para este viaje exprés, haciéndola maldecir peor que un marinero. Su mal humor estaba inducido por falta de sueño y las altas dosis de cafeína en las que estaba atrapada por la pesada carga de trabajo, pero principalmente, por la repentina solicitud de Natalie.
No, no era que estuviera enojada con ella en sí, más bien con las locuras que estaba cometiendo recientemente por culpa de esa garrapata llamada Aaron. Es decir, estaba realmente feliz porque finalmente se estuviera abriendo más al mundo, y empezara a poner en último lugar a su ansiedad; sin embargo ¿Era necesario gastar cantidades estrafalarias de dinero en ese sujeto? Podría decir misa si quería por defenderlo, pero ese no era más que un aprovechado sinvergüenza, y ya se encargaría de hacérselo entender en cuanto la viera, incluso si debía usar la violencia para que entrara en razón.
Imaginando como arrastraba a su empleadora por toda 5th Avenue mientras le daba un discurso épico sobre su irracional comportamiento, finalmente abrió la puerta.
-Nicolas...-. Saludó recordando que habían quedado para cenar. Hizo una mueca que acentuó su enfado, a la par que le indicaba la siguiera al interior. -Lamento mucho no haberte llamado, pero no podré ir contigo, salgo en una hora para el aeropuerto...-. Explicó luego de dejarlo pasar, mirando el reloj en su mano. Ese fue el vuelo más próximo que encontró
-Está bien, no te preocupes-. No era la primera vez que alguno de los dos cancelaba por trabajo. -Entiendo que tu agenda puede complicarse de vez en cuando...
-Oh no, mi agenda no tiene nada que ver esta vez...-. Frunció en entrecejo viendo hacia la maleta casi completa. -Es Natalie. Me ha llamado diciendo que...
-¡¿Le ocurrió algo?!-. La interrumpió. -¿Esta herida? ¿Dónde está? -. Negó tajante. -No importa, voy contigo...-. Afirmó contundente. -¿En qué vuelo sales? Veré si puedo conseguir un asiento o debo buscar por otro...-. No la había visto desde el día que lo rechazó, pero la ida de que estuviera mal lo hizo estremecerse de pánico...
-Tranquilízate...-. Alzó la voz en un tono neutro para que surtiera más efecto. -No está lastimada ni nada por el estilo...-. Al menos no lo pareció en su conversación. -Esta...-. Dudó un instante. Sabía que lo había rechazado porque ambos le contaron, así que no estaba segura de sí compartir o no la información; suponía que lo mejor era que pusiera distancia, pero imaginó que no sería tan sencillo. -Se fue de viaje a NY con el parásito de su inquilino...-. Confesó con un terrible sabor de boca por el malestar que le causaba. -Me llamó hace unos minutos diciendo que tenía que ir a su encuentro porque se acababa de enterar de algo y necesitaba mi ayuda para no sé qué...-. Desestimó con la mano. -Dado que no suele hacer peticiones irracionales de este tipo, y que mencionara estar acompañada de Regina Fiore; confieso que mi curiosidad es el motivo principal de que acceda aun cuando tengo mil pendientes...
-¿Qué están haciendo juntas?-. ¿Estaría todo esto relacionado con Gideon?
-¿No escuchaste la parte donde dije que mi curiosidad me está moviendo?-. Sacudió frente a él un saco que metió antes de cerrar el equipaje. -Agh últimamente me es muy difícil seguir el ritmo de Naty, y me preocupa que la prensa se enteré que Roland la está cortejando y la acosen; o peor...-. Jadeó. -Que ese maldito lunático la desfalque...
-¿Pudiste averiguar algo de lo que te pedí?-. Confiando en que su hermana no estaría tan "tranquila" si la escritora estuviera mal, sus pensamientos se enfocaron más en la historia que estaban tratando de descubrir luego de su conversación con la modelo. Él también buscó por su cuenta información, pero debido a el estatus del empresario era bastante difícil averiguar algo más de lo que publicaba por su cuenta...
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Como en mis libros...
ChickLitCameron Cross, una famosa escritora reconocida mundialmente por sus historias que van desde fantasía épica, hasta romance paranormal, ha lanzado al mercado su nuevo libro, haciendo una entrada triunfal en el género de la literatura erótica. Ningún c...
