Un trueno de magnitudes espectaculares, hizo que todo dentro del salón parpadeara. El ruido fue tan estrepitoso que algunos de los presentes soltaran un grito del susto.
Natalie sintió como Cat se sujetó a su brazo cuando las luces se apagaron por un segundo; y ella notó como su estómago se contraía con la misma furia que su hermana le abrazaba. Aunque por razones completamente diferentes. Sí, el trueno había sido impresionante; pero ella sentía más miedo de la situación a la que se enfrentaba, que a unas simples gotas de lluvia.
-¿Por qué justo hoy tenía que estar así el clima?-. Cat finalmente liberó su agarre; y aliso su vestido como si no hubiese estado a punto de desmayarse del susto segundos atrás. -Es una suerte que estemos hospedadas aquí mismo, y no tuviéramos que salir en medio de este caos ¿Verdad Naty?
Las palabras retumbaron en su cabeza como si se las hubiesen gritado con un altavoz; mientras que sus ojos chocolate, veían alrededor tratando de localizar las rutas de escape. Por supuesto que ella sabía que no era "suerte". La única razón por la cual estaban hospedadas en el mismo hotel dónde se llevaba a cabo el evento, era resultado de la coordinación de Bárbara, quien por instrucciones de Nick, siempre procuraba hacerle ver a la escritora que en el momento en que deseara irse de las fiestas, podía llegar rápidamente hasta su habitación.
Sin embargo, eso no hacía que enfrentar estas situaciones fuera más sencillo. En especial esta noche.
-Claro...-. Respondió sonriendo nerviosamente, mientras en su cabeza sus neuronas llevaban a cabo una reunión de locos. Las más tranquilas le aseguraban que todo estaría bien, si respiraba como el sexy doctor las enseño; las fantasiosas, ya se armaban un futuro como actrices, pues de no ser por su miedo, seguramente ya se habría ganado un óscar de lo bien que actuaba; y por último las enfermas, esas... esas gritaban como locas de un lugar a otro "alerta, alerta, aborten la misión VAMOS A MORIR" sí, eran muy melodramáticas.
De pronto algo distrajo sus curiosos pensamientos. Un leve roce sobre su hombro, y todos sus músculos se tensionaron; el toque de Nick en lugar de ayudar solo hacía que se pusiera peor. Aunque bueno, eso seguramente le pasaría a cualquiera que tuviera sangre en las venas.
-Sé que esto es difícil, pero lo has hecho muy bien antes...-. Una radiante sonrisa se instaló en sus labios. De esas que te hacen sentir como mantequilla sobre pan caliente. -Confío en que hoy lo harás mejor...
Cuando terminó de decir esa espantosa frase, otro poderoso trueno hizo retumbar la tierra. Pff, vaya manera de romper un hechizo. Hoy parecía que alguien en el cielo se burlaba de ella, haciendo efectos de sonido cada que algo malo ocurría.
El alma de Natalie se desprendió de su cuerpo, ante la terrible carga que acababa de caerle encima. Esa noche tenía que hacerlo bien, esa noche no se podía sentir mal, esa noche tenía que ser perfecta... esa maldita noche ya se sentía fatal; y para que quedara asentado, y en su defensa, no era ni remotamente igual a las anteriores.
Sabía que Nick no lo había dicho con la intención de ponerla peor; al contrario, seguramente de verdad pensaba que las cosas irían mejor, que ante la emoción de lo que estaba por llegar, todo saldría de maravilla, y ella se olvidaría por esas horas de lo mucho que le afectaba salir de su zona de confort; o al menos, eso se suponía. Sin embargo, por más que fuese un excelente doctor, y con todo y lo mucho que hasta ahora le había ayudado con sus terapias, ni él ni nadie podría entender lo que le pasaba.
Ella asintió como respuesta, y contuvo en su garganta las ganas de gritar, y en sus labios las de besarle. Era hasta cierto punto gracioso como en medio de un ataque de pánico, aun podía distinguir lo perfecto que era Nick Conte; pero no se podía evitar teniéndolo a unos cuantos centímetros de distancia.
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Como en mis libros...
ChickLitCameron Cross, una famosa escritora reconocida mundialmente por sus historias que van desde fantasía épica, hasta romance paranormal, ha lanzado al mercado su nuevo libro, haciendo una entrada triunfal en el género de la literatura erótica. Ningún c...
