-Entonces ¿Puedo usar esta?-. Aarón dejó caer la mochila en el suelo, y observó atento el espacio.
-Tu otra opción sería la sala...-. Replicó la escritora encogiéndose de hombros; intentaba relajarse, pero su mente no dejaba de registrar todas las cosas que pudieran serle útiles en caso de emergencia, por ejemplo, la distancia exacta que separaba ambos cuartos.
La habitación que Natalie tenía destinada a los huéspedes estaba a un lado de la suya, en un pasillo que dirigía al patio trasero. Jamás nadie había llegado a utilizarla, y tenía un par de meses tratando de encontrarle un mejor uso; pero por falta de tiempo e indecisión aun no le había hecho nada. En ese momento deseo haberla convertido en cualquier otra cosa antes que dejarla con esa cama... pero ya era muy tarde y él estaba parado a su lado...
-Que sensible eres. Por cierto ¿A qué hora dices que entras a trabajar?-. Él terminó de entrar en la habitación, y comenzó a recorrerla para ver lo que encontraba. Al notar que ella estaba tardando en responder, se detuvo para girarse y observarla.
Natalie estaba pensando muy seriamente en como responder a eso.
-A las diez...-.Contestó con una sonrisa. Era una buena hora, y normalmente acudía en ese horario, pero lo cierto es que podía llegar cuando quisiera, cumplir con cuatro horas de preferencia, y después marcharse. Pero como en ese momento no estaba muy convencida de las intenciones de su nuevo inquilino, prefería que pensara que tenía un horario que respetar, y que si la asesinaba a medianoche, para antes del mediodía ya lo habrían averiguado.
De pronto ambos gatos se colaron por entre sus pies, y se adentraron en la habitación como los dueños y señores de la casa. Ella puso los ojos en blanco por su acción, y estaba a punto de dar un paso para entrar a buscarlos, cuando se detuvo; era su casa, pero ya no podía entrar a ese cuarto como si nada.
-¿Te molesta?-. Preguntó haciendo un ademán para indicar si podía entrar.
Aarón se agachó y tomo entre sus brazos a Deimos; el gigantesco gato naranja opuso cero resistencia, y al instante empezó a ronronear provocando una sonrisa en el actor.
-Si quitamos el hecho de que esta es tu casa, y por lo tanto tienes el derecho a hacer lo que te plazca; me gustaría que dejáramos una cosa en claro...-. Ante estas palabras, Naty se quedó de piedra. -Seguro que después surgen más, pero por lo pronto esta es la que considero más importante. Si alguna vez necesitas entrar, y yo no estoy, puedes hacerlo sin ningún problema; no soy del tipo de hombre que guarden esqueletos en sus armarios, lo más que podrías encontrarte sería una calabaza...
-¿Una calabaza?
-Bueno ya sabes, todos tenemos secretos Cameron...-. Explicó con cierta malicia su punto, sacándole una sonrisa. -Pero los míos no son peligrosos ni vergonzosos... Así que adelante, siempre puedes entrar a esta habitación...-. Terminó guiñándole un ojo.
Por unos segundos Natalie se detuvo a registrar la información. Era cierto que tenía la apariencia de alguien que guardaba oscuros y sucios secretos tras esa sonrisa infernal; pero sus ojos siempre se mostraban claros, como si cada palabra que saliera de sus labios fuera una absoluta verdad. Aun así, su verdadero carácter estaba por verse, y aunque solo fueran calabazas, la curiosidad que sentía por él ya se había multiplicado por tres.
-Gracias... supongo...
Ella entró en la habitación y alcanzo a tomar a Fobos de arriba de la cama, para después tomar a Deimos de los brazos de Aarón, y comenzar a caminar de regreso a su habitación.
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Como en mis libros...
ChickLitCameron Cross, una famosa escritora reconocida mundialmente por sus historias que van desde fantasía épica, hasta romance paranormal, ha lanzado al mercado su nuevo libro, haciendo una entrada triunfal en el género de la literatura erótica. Ningún c...
