CAPITULO XL

511 50 59
                                        

Natalie se paseaba por su casa como un león enjaulado, mientras se escribía mensajes con la presidenta de su propio club de fans... bueno, el club de fans de Cameron Taylor; una chica adorable que había leído todos y cada uno de sus libros, y que le estaba pasando un montón de ideas respecto a lo que alguien con su nuevo puesto debería estar haciendo por el objeto de su atención, bajo el pretexto de que estaba creando un nuevo personaje.

No era del todo falso, porque de hecho para su nueva historia, en la cual su asesino era sexy como el infierno, resultaba ser que también era un fanático loco de la presentadora de radio... la quería matar después de todo. Como sea, cual fuera el caso ahora mismo estaba haciendo de todo para distraerse, cuando debería estar bañándose para su cita.

Le había dicho que era gay ¡A su prometida! Y francamente, aunque se sentía mal por su desgracia (bastante empática hacia su dolorosa situación), una vez que cayó en la cuenta de lo que eso significaba, un horrible hervidero de malos sentimientos comenzó a burbujear en sus intestinos. Podía adjudicarlo a acidez estomacal, pero...

Por todos los cielos, la mujer era la modelo más famosa del mundo y era su maldita prometida; llegados a este punto, no sabía si tenía que lucir como hombre para conquistarlo, o empezar una dieta rigurosa junto con una rutina mortal de ejercicios, además de programar varias cirugías plásticas, para ligeramente competir contra Regina.

La vida era taaaan injusta. Y ella tenía una cita con Nick.

Bien, de acuerdo, tal vez la vida no era injusta, solo un poco desfasada para su consternación; pero la escritora no tenía idea de que hacer en ese preciso momento, aparte de organizar una reunión con las primeras integrantes del club. Era interesante como algunas de sus propias fans, estarían presentes en dicho evento sin siquiera imaginarse quien era ella en realidad... pero eso no era lo importante, lo importante era que tenía una cita con su más perversa fantasía.

No importaba cuantas vueltas intentará darle al asunto, el psicólogo seguía colándose en sus pensamientos; y por primera vez no era en el ámbito erótico... cof cof profesional, por supuesto, por aquello de su escritura.

Era curioso como a su conciencia, la misma que le incitaba a tener ideas poco decentes, y tramaba asesinatos que seguro pondrían el mundo a temblar; ahora se le daba por ponerse remilgosa en cuanto a usar al doctor para quitarse a Aarón de encima, pudiendo ser tan fácil aceptar salir con él, bajo el concepto de un clavo saca a otro clavo. Pero nooo, nooo su consciencia se estaba dando por primera vez aires de pureza, encontrando todas las causas de porque eso terminaría terriblemente mal; en cuyo puesto número uno, estaba la de lo cruel que sería para Nicolas.

Por supuesto, la muy cínica también le daba la opción de decirle la verdad. Si se sinceraba, y aun así estaba dispuesto a seguir en el juego, pues bien por ambos, porque en una de esas las cosas funcionaban.

La escritora puso los ojos en blanco mientras seguía peleándose consigo misma, al tiempo que finalmente, y muy a su pesar, se dirigía a tomar el baño que necesitaba. Luego de enfrentarse a una modelo, que aun en la ropa más sencilla se veía como una diosa, su orgullo también andaba haciendo estragos en su pobre cabeza. Había tanto que hacer, y por más que le gustara, no podía enfrentarse a ello vestida de saiyajin.

******************

Aarón desvió la mirada mientras se pasaba de un trago el licor. Sintió que su garganta se quemaba, y notó el camino que el líquido hizo hasta su estómago; porque a pesar de la hora, necesitaba de eso para poder enfrentar con un poco de enfoque lo que se le estaba viniendo encima.

Regina. Regina lo había encontrado... ¿Cómo?

-¿Cómo me encontraste?-. Fue la primera pregunta inteligente que hizo desde que prácticamente la arrastro fuera de la casa, aprovechándose de la culpa que le entro a Nat después de revelar su supuesto secreto. Ahora se encontraban en un pequeño restaurante de comida mexicana cerca de la playa

Como en mis libros...Donde viven las historias. Descúbrelo ahora