Por primera vez en cinco años, Natalie se sentía en la imperiosa necesidad de encontrar un punto focal en esa habitación, antes de que comenzara a marearse de tanto voltear de un lado a otro. Eso, sin contar que seguramente parecía drogada con el movimiento de ojos que estaba haciendo...
Nick no le quitaba la vista de encima, y aunque desde que lo conociera era prácticamente su más anhelado sueño; en ese mismo instante, se sentía como un rayo láser intentando convertirla en cenizas.
Aunque igual podía ser solo su lado depravado queriendo tomar el control; porque no era miedo a la situación, era pánico a no resistirse de saltarle encima como leona en celo.
Muchas veces le había visto hacer ese tipo de gestos con sus conquistas; era totalmente normal que las mujeres se le acercaran durante las fiestas a las que la acompañaba, y siendo justos, era razonable que ni siquiera la tomaran en cuenta como su pareja, pues él parecía más un hermano mayor sobreprotector, que su cita.
Pero ahora, en ese instante, ni hermano ni doctor eran palabras que encajaran con su actitud.
Se suponía que esa noche hablarían en la sesión respecto al evento al cual Jay la invitó, para después cenar juntos. Ella accedió porque realmente quería hablar con él al respecto; en cuanto a la cena, bueno le pasaba lo mismo que siempre: sabía que lo hacía para ayudarla a afrontar sus fobias, llevándola de la mano, cosa que agradecía y odiaba por igual.
Solo que no todo era como lo había imaginado.
Cuando llegaron a casa de Nick, este le dijo que no saldrían a ningún restaurante, y que si estaba de acuerdo, se podrían cocinar entre los dos la cena mientras hablaban. Algo así como una sesión informa; lo que se le ocurrió luego de ver a Aarón minutos atrás en su casa.
-Y bien ¿Exactamente de qué trata?-. Nick la sacó de sus pervertidas fantasías con la pregunta. La había notado bastante distante, pero notaba con alegría que sonrojo en sus mejillas simplemente no desaparecía, e incluso incrementaba cuando, por casualidad, sus manos lograban alcanzarla.
A la escritora le costó un par de segundos entender a lo que se refería. Estaba en una montaña rusa de nervios, ansiedad y emoción, que no la dejaban pensar con mucha claridad, salvo para imaginar escenas no aptas para menores.
-Es un evento de caridad. La idea es que el dinero recaudado, termine convirtiéndose en escuelas...-. Comentó recordando lo que había estado hablando con Jay, el cual por cierto, tenía vocación oculta de santo. Había pasado cuatro años de su vida (no seguidos) en diferentes puntos del mundo, ayudando a refugiados, o trabajando para construir casas devastadas por desastres naturales; además de sus constantes donativos en diversas instituciones... no muchos podían imaginarse eso, con el carácter de diva que solía mostrar...
-Eso es algo bueno-. Revisó cómo iban las cosas en la estufa, y volvió a centrarse en ella. - ¿Y cómo van a conseguirlo?
-Con una subasta...-. Respondió mirando por la ventana de la cocina, tratando de ver si algo del fresco de la ciudad le quitaba el calor que sentía...
-¿De arte?
-De personas...-. ¿Era solo ella, o la temperatura estaba aumentando a lo tonto?
-Ya veo...-. Nick sonrío abiertamente, y meneo la cabeza en forma negativa. Solo de Jay podía salir una invitación de esa clase. -Que interesante...
-Ya conoces a Jay, se topa con los eventos más locos que puedan existir...
-Y le gusta arrastrarte a ellos...
-Es verdad; pero en su defensa, cuando dice que me servirán de inspiración, normalmente tiene razón y tarde o temprano aparece en uno de mis libros...-.No siempre lo acompañaba, la invitaba a lugares de lo más variopintos, pero las veces que se las ingeniaba engatusándola, terminaba por ser algo épico...
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Como en mis libros...
ChickLitCameron Cross, una famosa escritora reconocida mundialmente por sus historias que van desde fantasía épica, hasta romance paranormal, ha lanzado al mercado su nuevo libro, haciendo una entrada triunfal en el género de la literatura erótica. Ningún c...
