Natalie colgó el teléfono sintiendo que se le hacía agua la boca, solo de pensar en todas las cosas que había ordenado; pero más que nada, se sentía simplemente feliz. Había tenido un día bastante productivo gracias a Aarón.
De hecho, lo más interesante de todo, es que ella aportaba dinero a algunas asociaciones bajo el nombre de Cameron, pero debido a su fobia, jamás había ido a ver lo que hacían en esos lugares, hasta esa mañana en el hospital infantil. El actor le había explicado, que junto con Adam, les hicieron ver a los productores que era una buena manera de ganar puntos para el programa, y una vez que lo lograron, los ejecutivos de Foxy Fu se encargaron de buscar patrocinadores para recolectar fondos para ayudar a los niños que lo necesitaran. En sí, esa visita era solo el principio.
La escritora suspiro emocionada, y cuando se giró para encontrar la cara de Aarón, que estaba sentado frente a ella, torciendo la boca en plena rabieta, no le quedó más que sonreír de oreja a oreja. Era curioso como ese hombre podía tener toda la pinta de despiadado seductor, pero con el alma de un niño bueno... y caprichoso también...
-Te portas como una madre. No espera...-. Naty hizo una pausa dramática, mientras acariciaba su barbilla de forma pensativa. -Mi mamá no es así jamás...-. Negó con la mano. -Quieres ya superarlo...
-Estas subestimando mis habilidades. Tengo derecho a no superarlo...-. No se trataba de eso, en realidad le fastidiaba que fuese ella quien terminaría pagando por todo; de acuerdo, le iba a regresar el dinero en cuanto recibiera su sueldo, pero para ese punto, su orgullo ya no podría levantarse de lo pisoteado que estaría. En cambio, si lo dejaba cocinar, su ego masculino podría por lo menos seguir aguantando la batalla...
-Pero yo me muero de hambre y nos ahorraremos tiempo...
-Tú no has aprendido nada de mí. Soy tan bueno como cualquier chef de restaurante...-. Exageraba, pero no lo diría en voz alta, necesitaba recuperarse del golpe a su dignidad...
Además, había un pequeño, pequeñísimo detalle que lo tenía divagando entre la confusión, el mal humor, la indignación...¿Y el paraíso?
Ella lo besó. No fue un gran beso quizás ¡Pero lo había besado! Y ahora estaba allí, actuando como si no lo hubiese agarrado por la camisa y acaparado sus labios; después de todo era normal que su autoestima estuviese en tan mal estado.
-Claro, claro. Pero tampoco teníamos todos los ingredientes...
-No faltaban tantos, pudimos comprarlos por el camino, y hubiera sido mucho más barato que ordenar la...-. Se mordió la lengua. Solo a él se le podía ocurrir decir semejante idiotez, cuando sabía que ella había estado manteniendo su ansiedad a raya en la visita al hospital; al salir era lógico que lo que menos quisiera era llegar a una tienda. Ahora no solo se sentía miserable, también lo era por decirle esas cosas; el rostro que había puesto Nat era suficiente para que quisiera darse un tiro. -Bien, como sea ¿Pediste cerdo agridulce?-. Actuó normal y cambió de tema, esa fue la mejor técnica a seguir...
Funcionó. La escritora volvió a sonreír con naturalidad, mientras ponía los pulgares en alto, provocándole una rara sensación en el pecho; había sido un simple beso, pero ¡Porqué a ella no le afectó! Aparentemente estaba subestimándolo en más de una forma...
-Por cierto Aarón...-. Adam, quien había llegado minutos atrás luego de terminar una reunión con nuevos patrocinadores del programa, dejó de ver la pantalla del celular para enfocarse en su amigo y empleador. -Disfruta tu comida, es la última de ese tipo que podrás tener en un rato...-. Explicó en tono profesional...
-No...-. Replicó Natalie con total convicción. -Te aseguro que no es así...-. Tal ridiculez era imposible
-Lo será si quiere que le den el trabajo...
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Como en mis libros...
ChickLitCameron Cross, una famosa escritora reconocida mundialmente por sus historias que van desde fantasía épica, hasta romance paranormal, ha lanzado al mercado su nuevo libro, haciendo una entrada triunfal en el género de la literatura erótica. Ningún c...
