Había pasado ya una semana desde el episodio sufrido en el estadio, y Natalie estaba en su segunda cita con Nick... o tercera, si contaba que la noche de la calamidad, se quedó un buen rato para calmarla. Pero aunque se suponía debía estar totalmente concentrada en la sesión, resultaba de lo más complicado con semejante bombón mirándola tan atentamente.
Por si no fuera suficiente soportar su arrebatadora personalidad en sus favoritos trajes formales, esa tarde el doctor decidió usar un atuendo casual, tratando de mantener el ambiente relajado para que ella estuviera más tranquila y abierta. Obviamente, a esas alturas, con ese pantalón oscuro, la sudadera gris amoldándose a sus poderosos pectorales, y los lentes de nerd; lo único que iba a conseguir abrir eran las piernas de la escritora, quien estaba más que dispuesta y receptiva, pero como a tres pueblos de distancia del enfoque deseado.
Él era una fantasía hecha realidad.
-Y bien ¿Qué es lo que voy a hacer contigo?
La pregunta provocó un subidón de adrenalina en el sistema nervioso de Naty; así que mientras sus entrañas se contraían de la emoción, y sus hormonas le proyectaban imágenes para mayores de edad en su cerebro, ella tuvo que pasar saliva para poder contestar.
-Comerme despacio...-. Susurró. Como podía resistirse a decirlo...
-¿Qué?-. Nick cuadró los hombros y la taladró con la mirada.
-Darme espacio...-. Replicó en una salvada casi divina, al tiempo que tackleaba su lado descarado de nuevo a las sombras...
Por unos segundos, el psicólogo frunció el entrecejo, tratando de adivinar si había escuchado bien la primera vez; pero al notarla tan normal, supuso que su imaginación le estaba jugando malas pasadas. De hecho, preguntarle respecto a qué hacer con ella, poco tenía que ver con la sesión. Él sacudió ligeramente la cabeza, tratando de despejarse, pero no pudo evitar ladear los labios en una sonrisa lobuna... comérsela despacio sería una gran idea, si pudiera hacerlo...
-No creo que esa sea la solución
-Tú me preguntaste...
-Sí, pero yo lo digo en serio...-. Trato de mantener la postura
-Yo también...-.Dijo con vehemencia. Ambas cosas las decía totalmente en serio. -Mira, ya sé que últimamente he estado peor, pero vamos, tampoco es como si todos los días fuera a un juego; digo, los chicos son geniales, pero el deporte no es lo mío...
-Solo los deportistas...-. Él entrenaba artes marciales mixtas, pero todavía no se lo enseñaba...
-Solo los deportistas... ¡¿Qué?! ¡No!...¿De dónde sacaste eso?
-Bárbara es mi hermana ¿Recuerdas?
-Pff adiós al privilegio agente/cliente
-Y de ti la semana pasada. Fue tu excusa cuando te pregunte si realmente querías ir a ese partido...-. No podía olvidarlo aunque quisiera, los celos por poco se lo comen vivo.
-Claro, y ya que lo ponemos en la mesa, tampoco me puedo quejar de las vistas...
-Gracias
Ella levantó los ojos para encontrarse con una mirada divertida. Había entendido lo que Nick trataba de hacer desde el principio, no solo por su ropa, sino porque estaba actuando como pocas veces, como lo hacía con otras mujeres pero nunca con ella. Eso último fue suficiente para sofocar a sus hormonas, y dejar que las neuronas retomaran el control.
-Me refería a los beisbolistas...-. Explicó con un movimiento de su mano, para quitar importancia. -Fueron la razón por la que aguante tanto; parece que uno de los requisitos para estar en el equipo es ser guapo...-. Afortunadamente su lengua viperina cobraba vida cuando no estaba rodeada de gente.
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Como en mis libros...
ChickLitCameron Cross, una famosa escritora reconocida mundialmente por sus historias que van desde fantasía épica, hasta romance paranormal, ha lanzado al mercado su nuevo libro, haciendo una entrada triunfal en el género de la literatura erótica. Ningún c...
