CAPITULO XIII

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El otro lado de la línea quedó muerto, y Nick entendió que su hermana había finalizado la llamada de mala gana. Ambos eran igual de temperamentales, solo que él había aprendido a disimular sus drásticos cambios de humor... en su profesión no podía darse el lujo de comportarse arrebatadamente; pero Bárbara siempre hacía las cosas a su manera.

Sin embargo, siendo honesto con él mismo, lo mejor que pudo haberle pasado en ese momento es que ella colgara antes, pues de lo contrario, no estaba muy seguro respecto a que rumbo iba a tomar su conversación.

Él dejó caer su celular en la mesita que había a un lado de sofá donde estaba sentado, y el golpe seco hizo eco dentro de su estudio cuando utilizó más fuerza de la necesaria. Estaba molesto; y quería hacer mucho más que arrogar el inocente aparato, si tan solo tuviera tiempo. Su mano viajo hasta su rostro para reacomodar sus anteojos, y luego fijo la vista en el reloj sobre su mano izquierda; tenía aproximadamente veinte minutos antes de que Natalie llegara, y con tan poco tiempo a favor no sabía cómo iba a controlar la ira que burbujeaba en su interior.

Aarón Cassel, un intento de actor fracasado, que no había logrado llegar más lejos en su carrera que hacer de extra en alguna que otra película o serie, era la razón de su estado.

La mañana anterior, cuando lo descubrió en casa de la escritora, no pudo controlar sus impulsos y su cuerpo se movió por voluntad propia echándosele encima como un salvaje cavernícola. Afortunadamente, nadie notó que poco tenía que ver en su reacción el escenario en general, sino que simplemente había actuado así por lo que sus "lógicas" deducciones le dieron como resultado. El mismo tipo que había estado en la fiesta del hotel tras Natalie, ahora metido en su casa y semidesnudo... no, no fue fácil controlarse...

Sin embargo, ahora las cosas estaban peor.

De acuerdo a lo que había averiguado su hermana, el imbécil en cuestión pretendía utilizar a Naty para obtener el protagónico en la película; quería que ella, quien había creado el personaje, le enseñara a actuar como él para de esa forma conseguir el papel; y no conforme con chantajearla respecto a que conocía su identidad como Cameron Cross, encima la había obligado a dejarle vivir en su casa...

Seguramente la pobre de Natalie estaba aterrada de que esta información se diera a conocer públicamente, y por eso había accedido a la ridícula demanda permitiéndole quedarse, mientras alegaba que lo hizo por decisión propia temiendo que el tal Aarón revelara su identidad. Menuda estupidez, cómo si él fuese a quedarse de brazos cruzados...

Como su doctor, conocía perfectamente la lucha que ella libraba día a día contra su ansiedad, el esfuerzo que hacía para no sumirse en depresión, y encerrarse en una zona de confort que la alejara del mundo; la forma en que se obligaba a sonreír aunque el miedo la hiciera temblar, para convencerse de que estaba bien; sus ganas de vivir feliz, pese a lo mucho que le costaba estar en lugares públicos; y bajo ninguna circunstancia, él permitiría que un imbécil se aprovechara de su mayor debilidad para obligarla a hacer algo que no quería...

De hecho, soportar que pasaran la noche anterior juntos fue una verdadera tortura; no había dormido ni por un minuto, y ahora el exceso de cafeína lo tenía demasiado alerta. Necesitaba arreglar esta situación pronto, o el único que iba a necesitar un doctor urgente sería él mismo; o quizás un abogado... solo en caso de que las cosas se salieran un poco de control...

De pronto, en medio de los macabros escenarios que su mente le ofrecía, respecto a cómo debía estar sufriendo la pobre e indefensa Naty, y lo que él sería capaz de hacer, una persistente sombra tras su ventana, capto finalmente su atención. Nick se puso de pie de mala gana para averiguar que estaba pasando, y una agradable sorpresa relajó el gesto en su cara.

Como en mis libros...Donde viven las historias. Descúbrelo ahora