44. Tigresitos. (Final parte 2)

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—Ay, Nam; me siento a salvo contigo —rió el chiquillo hallando gracia al asunto, mientras Hobi recogía sus cosas y corría tras ellos. Por fortuna habían pagado antes de comer— ¡Siempre sabes qué hacer! ¿Qué cosa rara me pasó?

—No era un gas ¿O sí? —Hoseok alegó indignado y agitado al alcanzarlos. Nam rió— ¿Semejante teatro por un pedo? Te pasas, Tae.

—Tae ¿No crees que estás un poco... hinchado? —inquirió el mayor con interés médico.

—Ay, sí, un poquito —masculló sosteniéndose la barriga, nada importante la verdad, pero sí se sentía pesado— ¡Es tan difícil! —dramatizó berrinchudo— ¡Estúpida y sensual crema batida! Los lácteos sin lactosa no son iguales ¡Y el helado con crema de leche es tan bueno! Una trampa... mortal... para mis tripitas.

—Calma, la leche no te ha causado esa panza, tenemos entrañas de acero —rió su "tutor" con confianza, sin soltar su brazo para mantener el paso— Dime ¿Hace cuánto eres un tórreus y por qué?

—Espera... —Hoseok frunció el ceño con un mal presentimiento.

—Ay —Tae reía— Es que... Ggukie me pidió que no hablara de eso con otros. Dice que es privado.

—Es por el sexo —concluyó Hoseok—, obviamente; dos penes...

—Y una entrada libre —agregó el menor gozando soltar al fin el chisme cual santo grial de los placeres— ¡Hoba! Tengo dos —enumeró con los dedos— uno cortito que se mueve como lengua, y otro largo menos ágil, pero alcanza a... ya sabes —rió complicado tratando de explicar con gestos, empuñando sus dos pulgares al mismo tiempo— ¡Es tan raro!

—Mutua penetración —aclaró el mayor con naturalidad, en lo que a Hoseok se le desfiguraba la cara de la impresión, abriendo la boca en una gran O—. Es lo habitual en especies hermafroditas de inseminación interna.

—No entiendo, pero me gusta —rió el chiquillo cuya inocencia se pasaba de descaro—. Pero ¡No le digan a Ggukie que se los dije! Se va a enojar, dice que debo aprender a ser discreto... A saber por qué —se encogió de hombros viendo a Hoseok mascullar un regaño a tope de frustración. «Ay, no ¿Qué hice mal esta vez?», se lamentó avergonzado.

—¡Pero Taehyung! —alegó el galdro tirando de su brazo para hablar cerca de él— Usan protección ¿Cierto?

—¿De qué? —confundido, el menor no estaba entendiendo.

—No usan —confirmó Namjoon convencido.

—Es joda... —Hobi pasó a ser el pálido que parecía estar por desmayar— Namjoon, dime que es una mala broma.

—Es broma. Pero si quieren; no es broma —el sabio tórreus se lo tomaba con humor, pero ¿por qué?— Digo; Taehyung no iba a suponer qué iba a pasar, pero Jungkook es un adulto hace mucho ¿No? Entonces era su intención.

—¡Jungkook es un bebote! Sí, puede que haya madurado un poco ¡Pero no para tanto! ¡Se va a infartar! —exclamó Hoseok a tope de frustración— No se le habrá ni pasado por la mente ¡Tú eres el sabio aquí! Tenías que advertir a estos... ¡niñatos!

—Será mejor explicarles sobre la marcha. Tranquilo, Hoseok; esto será divertido.

Tae seguía tratando de descifrar qué pasaba mas, si Nam estaba tranquilo, él no se estresaba an absoluto. Al ver que llegaban al baño sintió gran alivio; era justo lo que su cuerpo necesitaba. Poca atención prestó al resto de la discusión, su cerebro se perdió viendo a Nam sacar papel de manos del dispensador por montones.

—¿Para qué quieres? —dudó el chiquillo un segundo antes de que el mayor le entregara todo el papel y lo empujara a uno de los cubículos, encerrándolo— ¡Namu! ¿Para qué...? Ay... ¡Ay, no! ¡Déjame salir! ¡Hay que caminar de nuevo! —los dolores volvían...

Blanco y NegroHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora