27. Casita Vieja.

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—¡¿De qué te ríes, idiota?! —Kook no aguantó; la risa de Hoseok golpeaba su histeria amenazando con explotar— ¡Cuenta el jodido chiste! ¡Estamos muy preocupados aquí para que te estés riendo!

—¡Salvó a Yoongi! —aclaró Hoseok buscando espacio libre en un rincón del piso, en el descanso apartado de las escaleras, sin despegarse de las ventanas— El General Tórreus apareció de la nada y se comió al otro dragón para salvar a Yoongi ¡Trituró a dos dragones y un soldado como larvas! ¡Jorgito! ¡Dime que lo grabaste!

Guardado, Hoseok. ¿Enviar a Taehyungie?—perguntó el dispositivo, resistiendo íntegro con el 1% de batería que acababa de recuperar tras apagarse completamente, defendiendo a Yoongi con el escudo mágico.

La energía obtenida por los productos de PSYCo llegaba lenta, pero constante a Jorgito y, aunque dijese "1%", era mucha más energía que la que un teléfono ordinario soportaría almacenar. Su dueño estaba contento, enviando la buena noticia por mensaje a sus padres, quienes estaban aún entrampados en la escalera del piso superior de la torre.

—¡Envíalo!

—¿Entonces, Yoongi está bien? —supuso Tae, viendo el video con espanto; aunque fuese en defensa de su amigo, ver a un dragón partir en dos a otro no le era agradable. «¿De esto ríe Hoseok? ¡Es horrible!», el pobre apartó la vista entre arcadas, a punto de vomitar— Ug... ¡Ugh!

—Respira hondo ¡Respira! —el léuzur se apresuró a abrir la ventana para Tae— ¡Hoseok! No envíes esos videos a Tae ¡Sabes que le da asco!

—Buenísimo —Jin, en altavoz, reía... Reía y reía viendo el mismo video que a Tae mataba del asco y Kook ya quería ver— Brochetas de lagarto.

—Los terroristas se fueron —informó Hoseok haciendo zoom con la cámara de Jorgito para mostrarle a Tae— Ignora los cadáveres; mi Bebé está a salvo con ese tal Namjoon ¿Por qué no mencionó antes que era el Big boss Tórreus? Quiero su autógrafo; necesito, su autógrafo.

—¡Es Jimin! —se alegró el menor, recuperando el aliento gracias a la tranquilizadora presencia de su alma gemela junto a Yoongi, quien parecía estar bien— Oye, pero.

—¡Oye! —exclamó el galdro indignado— ¡Mi gatito! ¡Ayuden a mi gatito! ¡AAAH! ¡¿Qué les pasa?!

Kook y Jin volvían a contener el aliento por la tensión ¿Qué se supone que pasaba? Tae y Hobi tampoco estaban seguros, en 144 pixeles pedorros sólo veían que, tras la supuesta calma, Yoongi forcejeaba negándose a ir con quienes habían llegado en su ayuda, disputando a tirones y zarpazos con la alta y corpulenta tórreus que trataba de amordazarlo. Mientras, la menuda elim, Jimin y Namjoon tomaban distancia del felino rabioso, discutiendo, o eso parecía.

El escándalo de Hoseok terminó viendo a Nam alzar su móvil, iniciar una llamada... En el bolsillo del galdro, el teléfono de Yoongi sonó.

—Joder... Es Big Boss Tórreus ¡Cállense un momento!—tragó en seco, inseguro de qué decir, aún así contestó la llamada poniendo el teléfono en su oreja. No podía ser más incómodo— ¿Aló?

—Hola ¿Hoseok Park? —el amigable y cordial tono de Nam no concordaba con el gran monstruo que Hoseok presenció, tampoco con el apodo que le acababa de dar.

—Sí soy —de expresión perdida, Hobi asintió.

—Tu cátzul está herido, estamos tratando de ayudarlo, pero se niega a acompañarnos sin sus amos —informó el gran hombre.

—¡Aww! Mi bebé~ —no era momento de enternecer, no oyendo a un demonio felino bufar a través del teléfono— Oh...

—¿Ustedes están bien? Te dejo en altavoz, háblale para que se calme —qué paciencia tenía el tórreus ¿Quién diría que los seres de sombra eran más amables que los de luz?

Blanco y NegroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora