Pero que carajos...****

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Cuando Lan WangJi abrió los ojos no pensó despertar en los Tumulos Funerarios, pero rápido llegó a la conclusión que era el quemador que encontraron... No podía hacer más que seguir aquel camino hacia donde alguna vez fue de jóven.

El lugar era tal como lo recordaba cabañas ma hechas, los cultivos de rábanos no tan grandes, las herramientas de los Wen esparcidas por el lugar... Aquello le hizo recordar cuando vino por última vez todo encontrando todo completamente distraído, rápido agitó su cabeza tratando de olvidar aquel tiempo.

Su Wei Ying estaba con él ahora.

Dirigió su mirada al único lugar de se podía ver luz, era la cueva dónde Wei Ying trabajaba, dormía y hasta donde pasaría todo el día sino fuera por la Wen.

Estaría agradecido eternamente con Wen Qing por darle la familia que necesitaba Wei Ying, por ser su único apoyo cuando el no estaba.

Agradecería a los Wen siempre.

Se dirigió hacía la cueva A paso lento observando todos los detalles parecía tan real, el quemador tenía este efecto tan fuerte le recordó al anterior dónde Wei Ying, no era momento de imaginar ese tipo de cosas.

Cuando llegó a la entrada de la cueva lo primero que vio era a Wei Ying concentrado escribiendo algo en lo que parecía o mejor dicho cumplía como escritorio en el lugar, alzó su mano para llamar cuando se dió cuenta que su cuerpo también cambio.

Sus manos eran delgadas, su cabello un poco corto, sus hombros y espalda no eran anchos, su cuerpo había vuelto a ser de aquel Lan WangJi de tan solo diecisiete años.

Por un momento pensó que sería su cuerpo de adulto como en el sueño con Wei Ying.

El olor en el ambiente era picoso como si fuera comida picante o licor capaz efectos del incienso que estaba en el quemador.

Venganza.

Su mente volvió al anterior sueño y como Wei Ying había jugado con él, talvez ahora podría devolverselo, por un momento le dió curiosidad de como sería su cara de su Wei Ying en ese tiempo si veía la mismo que él vió.

Sin pensarlo más entro de manera silenciosa sin que él otro sintiera su presencia hasta sentarse a su lado con una pequeña distancia separados.

— ¡Lan Zhan! — estaba tan concentrado en lo que hacía que no se había dado cuenta de la otra presencia, que en cuanto sintió el toque agarro su flauta listo para atacar dándose la sorpresa que era el Lan — ¿Cómo es que? — relajo su mirada dejando de nuevo su flauta en el escritorio.

— Estaba de pasada — vio como el otro asintió a su respuesta y siguió con el trabajo que no había terminado.

Lan WangJi vio lo mismo que hace más de trece años, era un Wei WuXian con los ojos cansados que tenía esas ojeras enormes, la tonalidad de su piel demasiado pálida y hasta podía notar la falta de comida en los músculos en su cara.

Dolió.

Pero sabía que esto ya había pasado que no volvería, sacudió su cabeza despejando su mente y fue cuando se le ocurrió algo. Vio al rededor de la cueva si algo funcionaria y el primero en llamarlo fue la la flauta del nigromante.

La tomo entre sus dedos pasando por encima de las manos de Wei WuXian, acariciando y palpando la contextura.

Chenqing a pesar de ser un herramienta espiritual que no fue hecha por un profesional, era preciosa y es por el simple hecho de que fue forjada por Wei Ying a pesar del significado que tenga.

Hermosa, pero mortal.

— ¿Lan Zhan? — ver al Lan jugar con su flauta fue algo sorpresivo, el comporta del Lan estaba siendo demasiado diferente.

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