4. Despedido

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Lina

—¡¡Óscar!! —Grito horrorizada, sin poder creer que esta nota vaya dirigida a mí.

Mi guardaespaldas llega a mi lado y me arrojo a sus brazos, de inmediato saca su arma y apunta en todas direcciones dentro de la habitación. Lloro en su pecho sin poderlo evitar y me aferro a las solapas de su saco mientras arrugo el papel en mi mano.

—¿Qué pasa? —cuestiona.

Miro de nuevo la horrible nota y se la extiendo para que la observe. Mis labios tiemblan y el pánico no me abandona.

—E-esto estaba en mi cama —digo tartamudeando.

—¿Qué es? —Lee el papel e inmediatamente da órdenes por su comunicador—. ¡Que nadie salga de la casa!, repito, ¡Nadie sale de la casa!

» ¡Me lleva el carajo! —maldice con frustración. Imagino que no le han dado buenas noticias.

—¿Quién sería capaz de algo así, Óscar?

—Es lo que vamos a averiguar —asegura.

—Todo el mundo me quiere, no encuentro una explicación para esto —murmuro consternada.

—Obviamente, no todo el mundo —dice.

Me derrumbo sobre la cama y cubro mi rostro con las manos mientras lloro. Simplemente me parece inaudito que alguien se atreva a amenazarme de muerte, pues jamás he recibido ni siquiera una mala cara de parte de las personas. Aunque es cierto que siempre hay una primera vez, no puedo imaginar el rencor que un ser humano puede sentir para llegar al extremo de desearle la muerte a otra persona.

» Deja el drama y mejor dime, ¿Tienes problemas con alguien?, ¿Has recibido amenazas en el pasado?, ¿Algún exnovio celoso?, ¿Un fan resentido...?

—No, para nada, ¡¿Quién crees que soy?! —Me defiendo bastante ofendida.

—Pues alguien escribió esa nota, y por la dedicación que han puesto en hacerla..., diría que te odia, y mucho.

Ahora que lo pienso, mi relación con Mike no terminó de la mejor manera, pero... ¿Sería capaz de lanzar una amenaza así?

«No lo creo... O, ¿sí?»

Mi guardaespaldas se apresura a revisar las cámaras de seguridad de la casa, y deja a uno de los escoltas de mi padre a mi cuidado en el pasillo.

Aprovecho el tiempo para quitarme el atuendo de señora, y me visto de nuevo para el día. Cuando me encuentro un poco más tranquila, Óscar toca la puerta y le doy el pase.

—¿Quién ha sido? —Me apresuro a preguntar.

—No lo sabemos aún, las cámaras no estaban grabando justo en ese momento.

—Entonces, alguien del personal tuvo que haber ayudado —especulo.

—Puede ser —responde serio.

—¿Y ahora?, Tengo compromisos que atender —digo preocupada.

—¡No pensarás salir después de la amenaza!

—Claro que sí, no pienso esconderme en un cajón y dejar botado mi trabajo. ¿Y si solo fue una broma? —indago, tratando de convencerme a mí misma.

—Supongo que ya veremos.

—Bien, entonces ¿Nos vamos?

Camino hacia el pasillo, sintiendo los pasos de Óscar detrás de mí. Sé que no le pongo fácil las cosas, pero, a final de cuentas, es su trabajo cuidar de mí.

Mentiras PiadosasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora