Lina
La luz de la mañana quema mis ojos cuando un pequeño rayo de sol atraviesa la cortina y da justo en mi rostro. Maldigo la cantidad de alcohol que bebí anoche, aunque debo admitir que la pasé muy bien; ya me hacía mucha falta volver a convivir con más personas además de mis guardaespaldas y, a pesar de que todo el tiempo estuve esperando que pasara algo malo, eso no sucedió. Gracias a Dios.
Me remuevo en la cama sin querer levantarme, pero la necesidad de orinar me gana y termino saliendo de la comodidad de mis sábanas con rumbo al baño. Después de vaciar mi vejiga, regreso a la cama esperando volver a dormir otro rato, pero me doy cuenta de que en la mesita hay un vaso con jugo, unos analgésicos y una nota; me acero intrigada y la tomo para leer el contenido:
"Toma las pastillas y ven abajo, te espero en el jardín junto a las rosas. Usa ropa discreta y cómoda"
Sin saber por qué, una extraña emoción me atraviesa al leer esas palabras misteriosas. No hay un remitente, y puede que se trate de una broma o, en el peor de los casos, una trampa; pero la curiosidad me gana y termino aceptando los analgésicos que bien me hacían falta y corro en busca de algo que ponerme.
«¿Algo discreto?, no tengo nada así»
Opto por usar un short de jean algo viejo que tenía refundido en lo más recóndito del closet, ese que usaba cuando tenía 16 y me encantaba, gracias a Dios que aún me queda; me coloco una blusa sin mangas de color amarillo claro y me calzo mis convers blancas. El cabello lo dejo suelto y tomo una pequeña mochila donde coloco algunas cosas que nunca me pueden faltar.
Salgo al pasillo con cautela, nadie dijo que tuviera que esconderme, pero así me siento, como si estuviese compartiendo un secreto con el desconocido que me ha dejado esa nota perturbadora en mi habitación. Me repito una y otra vez que debo de estar loca, o tonta para aceptar la misteriosa invitación, pero, aun así, allá voy; como un gatito curioso en busca de aventura.
«Debe ser Leo, ¿Quién más podría ser?»
Intento convencerme de que solo se trata de mi novio secreto, y que de seguro me tiene preparada una sorpresa, ya que anoche no pudimos pasar mucho tiempo juntos en la fiesta; pero es grande mi impresión cuando llego al lugar acordado y a quien encuentro es a... ¿Óscar?
«¡Qué mierdas!, de seguro me ha puesto una trampa y caí como una estúpida» me preparo para la reprimenda que me espera y bajo la cabeza para que no pueda ver mi decepción.
«Yo que esperaba un día de aventuras fuera de casa, y vengo a toparme con pared... y qué pared»
Acepto mi estupidez como la mujer madura que soy, y digo:
—Adelante, repíteme lo tonta que soy, lo peligroso que pudo ser si no hubieses sido tú quien dejó la nota, castígame con otro mes más dentro de casa y...
—¿Estás lista? —cuestiona, haciéndome mirar hacia él sorprendida.
—Yo... Sí... ¿de verdad...? —indago confundida—. ¿Vamos a salir de casa?
—Estás lista, ¿sí o no?
—S-sí —respondo dudosa—. ¿A dónde vamos?
—Solo entra al auto —me indica y no vuelvo a preguntar, corro hacia el vehículo que se mantenía cerca y entro en el lado del copiloto. Veo a Óscar rodar los ojos y solo hago un puchero, rogándole silenciosamente que me deje ser por esta vez, a lo cual no dice nada y entra junto a mí.
—Óscar, no vas a matarme y arrojar mi cuerpo al rio ¿o sí? —pregunto en broma, y un leve recuerdo de la noche anterior, cuando bailé River sensualmente para él, me ataca haciéndome arder las mejillas.
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Mentiras Piadosas
ChickLitCatalina Rivera es una chica que ha nacido en cuna de oro. Hija de un importante funcionario público de la ciudad de México, jamás ha tenido que esforzarse demasiado por lograr lo que se propone. Una influencer acostumbrada a ser adorada por sus fan...
