Los tres días correspondientes avanzaron con total calma, pero la mente de Sánchez era un manojo de incertidumbre, ya que su jefe no recordó lo que hizo ese día al haber atacado a la joven, que por ahora está por salir del área de enfermería, se ha mantenido vigilando sus pasos con cuidado reconociendo que las evidencias hablan por sí mismas, la pelirroja no se parece en nada a Vega Hill, aquella mujer altanera, que decía tener el mundo en la palma de su mano; cosa que nunca fue así, se vio tomando una respiración antes de llevar una taza de café a sus labios, monitoreando cada perímetro de la mansión, sin perder de vista nada.
Siguió bebiendo del café recién hecho por la cocinera de piel morena que cada día se sorprende de sus atenciones hacia él, curvo una sonrisa de solo imaginarlo, hasta que vio el perímetro número cuatro, la enfermera estaba sacando a la joven del área de cuidados, para llevarla a una habitación; eso lo puso en alerta, colocándose de pie como ir a su encuentro, tenía que hablar con ella para buscar la forma de poder sacarla, tenía una idea solo esperaba que surtiera el efecto deseado.
Posteriormente de caminar por los pasillos en color blanco y negro del área de seguridad, pudo llegar a la enfermería en dos minutos, solo que apresuro el paso cuando ambas mujeres iban a subir las escaleras; pero su voz las detuvo de continuar.
— ¿A dónde la llevas? —Ordeno a la enfermera, que se mantuvo en su lugar sosteniendo del brazo izquierdo a la joven, que se mantenía con la cabeza gacha.
—A su dormitorio sr. Sánchez. —dijo lo obvio, pero él negó enseguida acortando la distancia para así anunciarles.
—Le agradezco la ayuda, pero yo mismo me encargaré de ayudar a la Srita. Alba a su lugar de estadía en esta casa. —Anuncio con seguridad, obteniendo el efecto que la aludida lo mirara directo a los ojos.
Para la enfermera era un total misterios, lo que sucedía allí; así que no tuvo más remedio que dar un movimiento de cabeza afirmando; para luego retirarse dejando a la joven, que le dio una leve sonrisa de agradecimiento que ella misma le devolvió, para después irse a su área de trabajo.
Mientras tanto la mirada que le dedicaba Sánchez a la joven, era de compasión, como arrepentimiento por cómo han mantenido cautiva a una joven en contra de su voluntad, así que decidió romper con el silencio.
— ¿Se siente bien señorita? —Pregunto con total soltura, y ella asintió ligeramente.
—Sí señor. —respondió en susurros.
—Debemos hablar, pero este no es el mejor lugar, así que venga conmigo. —Declaro, tomando desprevenida a la joven.
—Pero…
—No se asuste, solo tenemos tres minutos, antes que sus funciones como sirvienta comiencen. —interrumpió, para después llevarla escoltada de su brazo, pidiendo permiso que le fue cedido sin problemas.
Con pasos suaves, pero seguros la fue llevando lejos de la casa; pasando por pasillos grandes en donde Alba se mantuvo vigilando, cada parte que no conocía de la casa, hasta que pudieron llegar al exterior más específicamente el jardín trasero que era sumamente grande, con flores predilectas de la estación que pronto acabaría, para darle paso al otoño, octubre se acercaba, así que ella se encargó de disfrutar los alrededores trayéndole a memoria ciertas flores que también crecen en su pueblo Hackney; de modo que su sonrisa se vio difuminada como polvo al juntar sus manos, para apretarlas era algo que hacía para drenar su dolor, y lo supo Sánchez al ver como una lagrima recorrió su terciopelada mejilla.
El hombre se encargó de ver la hora, recordándole que le quedaban; solo dos minutos y contando, por lo que se acercó a ella con cautela y le hablo, para apresurar el paso de la conversación era vital hacerlo.
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Magnate X Magnate 💼
RomansaLa palabra Magnate algunos la describen de la siguiente forma: Un individuo rico, poderoso y de gran cargo. Esos serían los puntos a favor de conocer a alguien en el medio industrial ¡Suena maravilloso!; pero resulta que mi historia no comienza...