Odiaba seguir ordenes, más si provenían del cielo, sin embargo ahí estaba, atacando a sus antiguos hermanos, al lado de sus nuevo amigos, rogando que en cualquier instante alguno dejara de luchar, que se rindieran para ya no tener que hacerles daño.
Estaban ganando, eran cinco contra tres, y al tener a Sun Wukong de su lado, el grupo de peregrinos pensaba que no había manera de fallar.
Inmovilizaron al elefante blanco y al águila primero antes de dejar que el pergamino los absorbiera.
El único que faltaba era Azure Lion, quien peleó como cualquier honorable guerrero, sin rendirse, y sin retroceder ante el ataque de Sun Wukong. El gran sabio lo golpeaba con todas sus fuerzas, y se movía con agilidad para esquivar los golpes. No parecía estar interesado en meterlo en el pergamino, solo deseaba derribarlo, o lograr que dejara de luchar, mientras sus compañeros de viaje se encargaban de sellar el pergamino con ayuda del monje.
El mono dorado le dio un último golpe con su bastón, logrando que el león azul cayera de rodillas ante el, escupiendo algo de sangre de su boca.
—Sabes que debo hacerlo... —le dijo mientras lo amenazaba con el bastón, por si pensaba en levantarse.
—Esto debería ser diferente. Confiábamos en ti...
—¡Ya lo sé! Pero atacaron a mi maestro, desafiaron al emperador de Jade, y eso... Yo no... —se sujeto la cabeza un momento, su corona no estaba activa, pero recordaba el dolor, y las cosas que había aprendido en esos meses. —No luches más conmigo Azure, vas a perder y no quiero que todo acabe mal de nuevo. —cada que el gran sabio se mostraba serio, daba la impresión de ser alguien diferente, como si el alegre y curioso mono nacido de una roca se desvaneciera, quedando solo un soldado, un supuesto héroe a los ojos del cielo y su maestro.
El león lo contempló con algo de confusión. Sabía que su hermano seguía ahí dentro, mas su cabeza estaba llena de enseñanzas y ordenes dadas por un simple mortal que servía al emperador de Jade, alguien que Azure aún despreciaba por todo lo que había hecho.
—¿Como con Macaque? —soltó la bomba sin verdadera intención de lastimar, era simple curiosidad.
Wukong cambio su expresión al escuchar, mostrando algo culpable por ello.
—Hice lo que debía, como hago ahora. —le dijo, pero eran palabras para sí mismo.
Azure negó al escucharlo, poniéndose lentamente de pie. —Solo eres el perro guardián, Wukong. Un simple animal domesticado sirviendo a su adorado amo. ¿No lo ves? Te está cambiando... te pone en contra de nosotros, te mete ideas...
—Lo que hicimos estuvo mal... lo que yo hice estuvo muy mal. Solo tengo lo que merezco... Tu eres el que no lo ve. —le reclamó alzando un poco la voz, mostrando sus colmillos.
—Lo siento mucho, hermano. —Azure desvaino su espada, y volvió a atacar a Wukong, mientras este se movía rápidamente, soltándole algunos golpes, buscando devolverlo al suelo.
Los golpes de Azure se volvieron más duros, más violentos. Cada golpes y cortada que Wukong recibía lo lastimaba de una manera extraña.
Ni siquiera se asomó a ver si estaba sangrando, porque era muy poco probable, y continuó atacando, usando su bastón para cubrirse, liberando algo de su poder de vez en cuando. Le dio un golpe al león en la cabeza antes de estirar el bastón, llegando hasta una altura considerable, y de ahí se lanzó contra Azure, soltando un ultimo golpe que lo derribo, esta vez, dejándolo inconsciente sobre el suelo, formando un pequeño cráter por el impacto.
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A gift of destiny
FanfictionLa muerte de Macaque a manos de Sun Wukong es presenciada por una diosa quien cree que el mono de las sombras merece otra oportunidad, ya que puede ver la bondad en su interior. Asi que, le pide un favor a Yan Wang, el supervisor del inframundo. ...
