Capítulo 38

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VOLVI!!! HOLI, JAJAJA NO ME MATEN, SE QUE PASO MUCHO, PERO... AQUI ESTA UN CAP. ESTA ALGO LARGO (NO TANTO) PERO YA, LES JURO QUE VOLVERE, POR FAVOR DISFRUTENLO 

Xiaotian continúo volando, pensando muy bien en perder al mono dorado que sabía que tenía detrás suyo, de vez en cuando cambiando a su forma original para usar portales de sombra y cambiar de lugar. No tenía muy en claro a dónde deseaba llegar, pero tenía la esperanza de que si se alejaba un poco más de aquel lugar podría salvarse de ese extraño destino.

Corrió un poco en cuatro patas resistiendo el dolor causado por la corona cada que Sun Wukong estaba cerca.

—Yo no hice nada —decía entre lágrimas como, pensado que así el dolor se detendría. 

Las imágenes continuaban, cada vez más intensas y realistas.

No dejó de correr. Ni siquiera miraba bien a dónde iba y por eso se tropezó y cayo de cara en un charco de lodo.

Empezó a sollozar por sus piernas y cara lastimada a la vez que las sonaba el mismo y se abrazaba un momento.

—¡Kid! —finalmente logró alcanzarlo. —Oye, creo que... ¡No, no, no! —se puso levemente nervioso cuando vio al cachorro retroceder rápido, seguro dispuesto a irse o hundirse en otro portal. —Quieto... Ya no voy a perseguirte... Tenemos que hablar ¿Ok?

—Solo quiero irme a casa. —confesó abrazándose a si mismo.

—Kid... Tenemos que quitarte la corona primero... Solo mírate... No quiero que te lastimen —dio pasos lentos para que no se espantara y volviera a correr.

—Dejaste que el maestro lo hiciera...

—Eso es diferente. Mi maestro solo quiere ayudar.

—¿Lo hace a propósito?  ¿Cree que soy malo? —eran cosas que apenas rondaban por su cabeza. Todo ese tiempo creyó que era como decían los demás. Una manera de tratar de ayudarlo con la corona, sin embargo, en ese momento solo podía pensar en que tal vez el mismo monje había activado la corona, o estaba haciéndola funcionar como debería.

—No, Xiaotian —negó con la cabeza y se arrodillo frente a él, sintiendo un nudo en la garganta por ver al cachorro en tan mal estado con sus ojitos irritados por las lágrimas y sus raspaduras en las piernas. —Tú no eres malo, y no te están castigando por eso, si es lo que piensas.

—Quiero irme a casa. —repitió sin intenciones de moverse de lugar, hundiendo su cabeza entre sus piernas.

—Lo harás —habló muy seguro ya sin ninguna duda o arrepentimiento—Te llevaré con tu papá y... Ustedes volverán a su casa. ¿Ok?

El cachorro volteo a verlo muy esperanzado dispuesto a asentir mientras el gran sabio le dedicaba una tranquila sonrisa, a la vez que le ofrecía su mano.

—Confía en mí, por favor. —aún tenía mucho miedo de regresar, y aún le dolía un poco su cabeza, mas eso no impidió que aceptara su mano para al menos levantarse. —Gracias... Ahora hay que encontrar a...

—¡Sun Wukong! —el fuerte grito los sobresaltó a ambos.

—¿Qué está... — puso su vista en el cielo, sorprendiéndose un poco de lo que vio. —Kid, cuidado. —lo protegió con su cuerpo y retrocedió un poco, mientras una lanza de doble filo caía en el lugar donde estaban, todo eso en menos de tres segundos. —Ay, perfecto —dijo con sarcasmo al reconocer el arma.

A gift of destinyHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora