Capítulo 12

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ADVERTENCIA a: Este es el capitulo mas largo hasta ahora, y me disculpo por mi manera de narrar las peleas, jajaja, es que he perdido la practica.

Sin más que decir, los dejo leer.

Pasó un largo tiempo desde la caída de la hermandad.

No hubo noticias ni de Wukong ni de Tamarin, y eso permitió que todo pasara con gran tranquilidad para Macaque, quien, ya se estaba acostumbrando a pasar mas tiempo en la aldea cercana, siempre con su Glamour puesto, pretendiendo ser un humano, y pasando el tiempo con el cachorro, y su... grupo de amigos.

—¡Y "Bamm"! ... La temible bestia... le soltó una mordida, dejando al pobre hombre sin mano. —metió su mano dentro de su larga manga, enseñándole a los niños como debía verse el hombre de la historia. —Desde entonces, el hombre busca a alguien capaz de apaciguar el apetito de la bestia del páramo. Se lleva a los niños, y a los jóvenes despistados para entregárselos a la bestia. Por eso, cada que la luna esta en su más alto punto, las madres les piden que entren a sus casas, porque... si ese hombre los ve en la calle, no duden que los llevará ante la bestia. —hablaba de forma tan seria y misteriosa, que los pobres niños no podían evitar pensar que cada palabra que salía de su boca era la verdad, y por eso temblaban, abrazándoselo unos a otros.

Macaque sonrió malvadamente por la reacción de su pequeña audiencia, y chasqueo los dedos, provocando que las sombras de los niños rascaran los asientos de madera a la espalda de todos, mientras un sonido de gruñido se hacia presente, sacándoles un tremendo susto a todos, quienes gritaron como locos.

El mono de las sombras se tapó los oídos, mientras se le salía una risa divertida.

Las velas del pequeño teatro de la aldea se encendieron, mostrándole a los pequeños que no tenían nada que temer. Empezaron a reírse de sí mismos, antes de aplaudirle a Macaque, mientras este hacia una leve reverencia.

Los niños salieron contentos, dejando algunas monedas en la cesta que estaba colocada en la entrada del pequeño teatro, las cuales el mono de las sombras tomó y salió él mismo del teatro, asegurándose de dejar todo el orden hasta la próxima función.

No eran un lugar para nada grande, en realidad, se trataba de una simple tienda de antigüedad abandonada a las afueras de la aldea. Xioatian la había encontrado, y ya que el inocente niño se le había ocurrido presumirle a sus amigos que Macaque contaba increíbles historias, los niños empezaron a acosarlo cada que iba a recoger al pequeño, pidiéndoles que les contara alguna historia. Al principio solo deseaban salir si su amigo exageraba, pero al escuchar las primer historias, viendo la manera casi teatral en la que el mayor se expresaba, siguieron pidiéndole una historia cada que lo veían.

Macaque vio la oportunidad de ganar dinero con eso, complaciendo a los amigos del cachorro e el proceso, a veces usando sus sombras para contarlas con títeres de sombra, o a veces, simplemente hablándoles a los niños

—Xiaotian. —llamó al niño, quien se encontraba de nuevo en la entrada de la casa de uno de sus amigos humanos, jugando con unas canicas. —Hora de irnos.

—Ok. —se levantó rápido con una sonrisa muy emocionada.

—¿Qué traes en la cabeza? —comentó riendo, al ver una bandana roja mal puesta en la cabeza del niño.

—Su cabello lo estaba molestando. —contestó su amigo como si fuera algo muy normal, asintiendo repetidamente. —Y pensamos en cortarlo, pero mi mamá dijo que eso servia más.

—¿Ok?

—Me gusta. —dijo sin pena. —Se ve genial.

La seguridad del niño le sacó otra risa. —Si tu lo dices. Ven aquí, déjame arreglar eso. —le dijo, y el niño obedeció, dejando que el mayor le quitara la bandana y peinara su cabello con sus dedos de manera gentil para poder colocarla bien. —Ok, mucho mejor. Ahora vámonos.

A gift of destinyHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora