Wukong aterrizó con lentitud en el lugar del ataque, dejando a Xiaotian sobre su nube para que pudiera dormir mientras él investigaba.
Activó su visión dorada, notando los pocos restos de magia que esas extrañas criaturas habían dejado, logrando detectar el pequeño rastro que se expandía a través del bosque. Lo único que debía hacer era seguirlo, esperando que lo llevara directo al responsable del ataque, aunque de solo ver esa magia sentía un fuerte escalofrío.
—Bien, descubramos quién eres. —habló consigo mismo volviendo a subirse en la nube, empezando a seguir el rastro, solo concentrándose en esa magia.
Fue un viaje algo largo, pues en algún punto toda la magia se juntó, creando diferentes rastros, seguramente porque las criaturas se habían dispersando, obligándolo a revisar toda el área desde las alturas hasta dar con un templo abandonado del cual desprendía esa misma magia.
—Ahí esta. —dijo mientras sonreía a modo de victoria, defendiendo con cuidado, buscando un lugar en donde aterrizar donde no pudieran emboscarlo.
—Cuidado... —el cachorro se despertó, sintiendo cómo todo su cuerpo se tensaba, a la vez que su pelaje se erizaba un poco.
Volteó al frente con curiosidad. —Oh, no. —su corazón empezó a latir con rapidez.
—Kid. —Wukong notó el estado del niño y lo mantuvo detrás de él, cubriéndolo con su cuerpo. —Todo esta bien, vuelve a dormir.
—No, no, no. —negó con la cabeza y sujetó el brazo izquierdo del mayor con fuerza, abrazándolo con ambos brazos. —Hay que irnos ahora.
—Relájate, estas conmigo. No va a pasarte nada, lo prometo.
—No, no puedes entrar ahí. —empezó a jalarlo hacia atrás, desprendiendo un poco de poder dorado logrando que la nube se detuviera, tomando por sorpresa al gran sabio.
—Xiaotian. —lo regañó e intentó recuperar el control de su nube, pero no tuvo éxito.
—Si el rey misterioso te ve, nos va lastimar. —habló casi tartamudeando por los nervios, no solo por el miedo, si no por el rostro casi molesto y confundido del mayor.
—¿Quien?
—El mono blanco.
Los ojos del mono dorado se abrieron con enorme sorpresa. —¿Qué dijiste?
—Por favor, solo vámonos. —volvió a jalarlo, causando que la misma nube retrocediera en su lugar, desequilibrando a Wukong, casi haciéndolo caer.
—Espera, espera. —le pidió, fingiendo que no estaba preocupado, sonriéndole un poco. —¿Hablas de Yu Tamarin?
Xiaotian no respondió, mas su rostro asustado y su tembloroso cuerpo eran suficientes para saber que el cachorro lo conocía. —No quiero volver ahí. —bajó la cabeza, mostrándose muy temeroso. —Me da miedo.
—Hey, tranquilo. —tomó la barbilla del niño para que este lo viera a los ojos. —Mira... sé que te asusta. Créeme, lo entiendo, ese sujeto es... de lo peor, pero necesito que seas valiente ahora para poder ayudar a la gente que nos importa. Eso es lo que hacen los héroes. —le sonrió un poco, ganándose toda la atención del niño. —¿Crees que yo no tengo miedo? Claro que sí, pero no puedo dejar que eso me detenga. Podrías perderte de la mejor aventura de tu vida si dejas que el miedo te domine.
El niño soltó un suspiro. —Esta bien. P-puedo ser valiente —aceptó apretando un poco sus puños, haciendo sonreír al mono dorado.
—Muy bien. —dijo casi con orgullo sintiendo como recuperaba el control de su nube, logrando moverla hacia adelante. —Quédate detrás de mí ¿Ok? No dejaré que te pase nada. —le aseguró antes de avanzar un poco para acercarse a la entrada del templo. Luego, se bajó de la nube, sintiendo cómo el niño saltaba a su espalda, sujetándose con cuidado de sus hombro.
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A gift of destiny
FanfictionLa muerte de Macaque a manos de Sun Wukong es presenciada por una diosa quien cree que el mono de las sombras merece otra oportunidad, ya que puede ver la bondad en su interior. Asi que, le pide un favor a Yan Wang, el supervisor del inframundo. ...
