Capítulo 26

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ADVERTENCIA: De nuevo es cap largo, ja y con pelea mal escrita incluida, perdonen. 

disfruten por favor 



Pasaron casi toda la noche viajando en la nube. El cachorro volvió a dormirse entre los brazos de Wukong, sin notar el momento en que los rayos del sol comenzaron a salir. 

—Vamos. —el mono dorado intentó acelerar, protegiendo el rostro del menor lo mejor posible para que el aire no le diera directo en la cara. —Al fin. —sonrió a modo de Victorio al visualizar su querido hogar, plumado por la luz del sol despertado, haciéndolo ver como algo majestuoso y mágico. 

Descendió con cuidado, lanzando al niño al aire por un momento mientras él tomaba la forma de un halcón y tomaba al cachorro con sus enorme garras, tratando de no lastimarlo. Su nube desaprecio al instante. Luego se fue volando a toda prisa hasta una de las montañas, metiendo en un enorme agujero en la cima, logrando llegar a su pequeño hogar detrás de la cascada. 

Al llegar, medio  al pequeño dentro de su cabaña y lo dejó sobre uno de sus muebles robados y volvió a su forma original, esperando no haber sido visto por el invasor de su montaña.  —Estarás a salvo en este lugar. —le susurró al pequeño antes de salir de la cabaña, colocando sello de protección en el agujero de arriba para evitar que cualquier magia entrara a ese lugar. 

Después de eso, se dirigió rápido a la salida de la cascada, percibiendo olores muy familiares que se acercaban. 

—No, espe... — antes de poder siquiera terminar de hablar, una docena de pequeños monos blancos se lanzaron encima de el, derribándolo al instante, algunos dandole algunos abrazos, mientras que otros empezaban a golpearlo, haciéndolo reír. —Ok-ok, entiendo, lo siento... ¿Pueden... —los pequeños monos se separaron empezando cada uno a decirle algo diferente sobre lo que estaba sucediendo. Hablan casi al mismo tiempo, siendo algo difícil de entender pese a que Wukong lograba entenderlos en su lenguaje de monos. —¡Uno a la vez, chicos! —les pidió alzando un poco la voz, logrando que los monitos guardaran silencio un momento, unos cuantos ofendiéndose por ello, y otros simplemente bajando la cabeza. 

Obedecieron a su rey y hablaron uno por uno, demostrando su miedo y preocupación ante la presencia del sabio de los exorcismos, al cual le tenían mucho terror pese a que en realidad no los había lastimado. 

Algunos monos de Flower Fruit Mountain, se había refugiado en la cabaña de Monkey King, ya que en ese lugar el poder de Yu Tamarin no era capaz de alcanzarlos, sin embargo, muchos otros habían sido consumidos por las sombras, al igual que muchos otros animales del lugar. 

—Muy bien... ¿Dónde esta? ¿Lo saben? —les preguntó cuándo terminaron de contarle. 

Los monos asintieron aun muy intranquilos, respondiéndole rápido. El gran sabio soltó un suspiro cansado, casi estresado y luego volteo a ver a sus súbditos mientras se ponía de pie.

 —Cuiden al cachorro. —les ordenó antes de irse corriendo, dejando a los pobres monos confundidos por aquella orden. 

—¿Cachorro? —pensaron entre ellos antes de percibir un sonido extraño que venia de la cabaña del rey.


...

Sin perder tiempo, Wukong invocó su nube y la usó para volar hasta la montaña del nacimiento, donde aun permanecía la famosa roca de la cual él había nacido, encontrándose con Yu Tamarin. 

El mono blanco, estaba sentado muy cómodamente en un trono hecho de piedra al lado de la roca cuarteada. Estaba sonriéndole con mucha satisfacción sin intenciones de moverse de su lugar. 

A gift of destinyHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora