Pasaron los días. Cada uno más eterno que el anterior.
Me siento como la mierda, tanto física como mentalmente. Me duele todo el cuerpo, en especial la cara y las manos, que pareciera que todavía me palpan. Se que es nada en comparación a lo que yo le hice a Dexter. A todo eso sumado a que llevo noches sin poder dormir bien, por lo que me la paso a cafeína por las mañanas, y alcohol por las noches.
Temo el momento en que esas dos cosas dejen de hacerme efecto y recaiga en algo más fuerte. Una vez que le de una probada a la droga, será mi fin. Serían 10 años de estar limpio tirados a la basura.
No voy a mentir que tengo esa leve idea plantada en la cabeza. "Solo será un línea, para ayudar a relajarte. Ya eres un adulto, lo puedes controlar. Eres más fuerte."
Está batalla con mis demonios me deja agotado. Aún así no consigo pegar ojo.
No se como diablos me mantengo sereno, y no he caído en la locura. Supongo que porque estoy en la base del ebrio depresivo, no como aquella noche que fui el ebrio violento.
Dexter aún no volvió a la casa, sigue internado en el hospital. Llamé para preguntar como era su estado, y por suerte me dijeron que iba mejorando, pero que sin embargo su rostro continuaba bastante magullado.
Los demás, por otra parte, no me han dirigido la palabra desde entonces. E incluso me evitan. No esperaba menos, hasta creo que están siendo bastante suaves. Seguro que esperan a que Dexter regrese para saber como vamos a seguir luego de lo que hice. Si el rubio decidiera renunciar al clan, se que ellos los apoyarían y lo seguirían sin dudar. Perdí su respeto y su confianza.
No he tenido el valor para ir a verlo. De tan solo revivir aquel momento en el que perdí en control por completo, se me revuelve el estomago. Si quiere devolvérmelo, claro que se lo permitiría. El mejor hombre de mi clan, en más de un sentido, y yo me desquito con él cuando solo quería ayudarme.
Tengo una gran habilidad para hundir y ahogar a todo aquel que me tiende una mano.
¿Cómo puede haber personas tan autodestructivas?
Estoy tan cansado de luchar contra mi mismo...
Esta amaneciendo.
Hace horas que estoy sentado en los primeros escalones de la escalera, con mi cabeza apoyada contra el barandal. A decir verdad, no me he movido de aquí en toda la noche.
Cada tanto le doy un trago a la botella de whisky que tengo en la mano. A la cuál ya comienzo a poder verle el fondo.
Rain salió. Vi desde la ventana de mi habitación como lo venía a buscar un lujoso auto rojo, y él se subía vestido bien elegante. Dejo por toda la casa ese aroma a perfume. Y desde entonces mi cabeza no ha dejado de pensar mil escenarios. Desde que me tortura pensando en que deben estar juntos, hasta incluso en la posibilidad de que tome el coraje y vaya a reclamarlo.
Pero no hago nada. Cuando se trata de él nunca hago nada. Tan solo me quedo aquí, en un estado patético y lamentable, aguardando a que regrese y así pueda confirmar alguna de mis teorías.
La puerta se abre, y por esta entra Rain, quien como siempre se ve guapísimo. Lleva puesto el traje que le regale para la boda, pero a diferencia de ese día, no lleva corbata y ahora tiene la camisa todo arrugada afuera, con los primeros botones desprendidos. De un día para el otro empecé a verlo con otro aire, uno más maduro y serio. Y eso me genera un cosquilleo inquietante. No me agrada.
Ambos cruzamos mirada, por un momento noto algo de sorpresa en la suya, pero enseguida de endurece. Sus ojos ya no me miran con ese brillo inocente como solían. Parece aquel niño que llegó aquí hace tantos meses atrás. Con su mirada apagada, y una expresión neutra en su rostro.
No necesito ser un genio para saber de dónde viene a estas horas, y que fue lo que hizo.
- ¿Cómo estuvo? - pregunto, y mi voz suena con desgano, típica de ebrio. - ¿Cumplió con tus expectativas?
Asiente levemente. - Bien. - responde sin emoción. - Al fin conseguí alguien que me meta su pene en el trasero. Eso es todo lo que quería... como el niñito desesperado que soy.
Era lo que esperaba. Yo lo empuje a eso. Aun así me duele. Me duele muchísimo. Porque quería ser yo, más que nada en esta vida. Pero no pude ser, porque no soy lo que Rain necesita, ni merece.
Me paro con ímpetu y lo miro firme. - Quiero que te vayas de mi casa. - ordeno tajante.
Si seguimos bajo el mismo techo las cosas pueden terminar aun peor de lo que ya están. No me creo capaz de seguir aguantando más. El tenerlo tan cerca, pero a la vez tan lejos.
- Ya preparé mis bolsos. - dice con cansancio. - Me voy mañana. Me habría ido hoy mismo si no fuera que no conseguí pasaje.
"Ya preparé mis bolsos. Me voy mañana." - esa oración la voy a agregar a la lista de las peores cosas que he oído. Fue como si me hubieran metido la meno dentro del pecho y me hubieran estrujado el corazón.
- Mañana está bien, mientras o te cruces en mi camino. - sigo firme.
- Como si tuviera ganas de estar contigo, o si quiera hablarte. - avanza, me rodea y sube las escaleras.
Vuelvo a sentarme en el escalón, el cuál por poco no tiene el contorno de mi trasero por las horas que lleva ahí. No puedo evitar sorprenderme cuando Rain baja y vuelve a quedar frente a mi.
- Ya que esta es la despedida, voy a decir una ultima cosa. - comienza a decir firme. - Iba a guardármelo, pero ahora decidí que prefiero decirlo... - hace una pausa. - Eres un cobarde. - suelta mordaz. - En mi vida había conocido a alguien tan cobarde como tú. Y eso que creía que los Marshall eran una especie de super guerreros que no le temían a nada. Y aquí estás tú... mandando tú vida al carajo porque un niño te dijo "Te amo".
Oh vaya. Sabía que era directo, pero no esperaba que me dijera eso.
Queda observándome en silencio por un momento. Su mirada tienen ese semblante oscuro y gélido y su expresión es dura.
- Eres un cobarde. - sigue. - Y los cobardes le temen hasta la felicidad, porque incluso eso les hiere. Y déjame darte un consejo... Lo que no decimos se nos acumula en el cuerpo. Lo que no decimos no se muere... nos mata. Y es un gran desperdicio que luego de lo que has atravesado y sobrevivido, te dejes caer de nuevo. - sus ojos se humedecen. - Y se que no te importan mis sentimientos, pero... - traga, como si le costara hablar. Vuelve a mirarme firme. - Pero el Astor del que yo me enamoré era ese hombre de carácter fuerte, decidido e inteligente. Que su sarcasmo, y esa acidez para decir las cosas, era lo que lo hacia tan encantador. Que se hacía el duro y el arisco, pero que sin embargo se preocupaba más que nadie por su gente. Aquel que toco fondo, y saco la fuerza de hasta de las piedras para volver a levantarse y reivindicarse. No era el hombre perfecto... aún así, si lo era para mi.
Estoy sin palabras, completamente petrificado por todo lo que acabo de oír. No estoy enojado, sino más bien conmovido. Fue duro lo que dijo, pero aún así se sintió como una especie de abrazo al alma. Un consuelo.
La capacidad que tiene Rain para tocarme el alma de tantas formas posibles.
- Pese a todo... Te deseo una buena vida... - es lo ultimo que dice antes de volver a subir las escaleras, y está vez si entrar en su habitación.
¿Buena vida? Sin ti eso va a ser imposible. Tú eras lo único bueno que tenía, y que alguna vez tuve.
Lanzo el suspiro que venía conteniendo. Juraría que mientras hablaba deje de respirar. Me quede verdaderamente pasmado. La forma en la que habla y como se expresa, es digna de admirar. Él es tan increíble. Sigo sin entender como alguien así consiguió verme algo lo suficientemente digno como para enamorarse de mi y amarme.
En estos momentos, de lo que si tengo una gran certeza es que una parte de mí, va a extrañarlo todos los días de mi vida.
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Estoy Pensando en Ti (Mafia Marshall VI)
RomanceAstor es el menor de los hermanos del clan Marshall. Desconfiado, escéptico, arrisco y malhumorado. Jun es el menor de los hermanos del clan Hyun. Amable, simpático, bondadoso y alegre. Dos polos opuestos. Blanco y negro. Yin y Yan. Positivo y ne...
