Capítulo 27

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La mitad de tiempo. 

Eso es lo que lleva el niño desde que llegó, hasta que se marché. Ahora solo queda la otra mitad. Y en parte me inquieta un poco, por el tiempo paso más rápido del que creí. No quiero perder esa mariposa de vista, ni dejar de ver el naranja en mis días. 

Vaya. Quién lo diría. Ironías de la vida. 

Hace unas semanas atrás tuve que viajar a Nueva York, ya que Kirian se convirtió en padre, por ende yo en tío. Así que fui a conocer al miembro más joven de nuestro clan... 

Lo extrañe. A cada maldito momento. me pareció raro no verlo pululando alrededor mío. También me costó hallarme mucho en esa casa, que por más que fue dónde nací y me crie, ahora me resulta tan ajena. Puede que sea por lo malos recuerdo que acarrea, los cuales me encargue yo mismo que borraran todos los buenos que tuve de niño. Porque al final parece que siempre predomina lo malo por encima de todo. 

Se sintió raro ver a uno de mis hermanos convertirse en padre. Y él hecho que ahora con los demás seamos tíos, y nuestros padres abuelos. Me dio una sensación bastante rara. Es como si yo fuera ajeno a ellos, y a esos momentos. 

Fuera de lugar. Creo que es esa la expresión. 

Por suerte con la excusa de que tenía mucho trabajo pendiente, pudre regresar a los pocos días de vuelta a mi lugar. 

Con él. 

Estamos en una de nuestras tantas noches de películas, y que terminan con nosotros besándonos en mi cama.

Los besos empiezan suaves y serenos, hasta que uno de los dos es el primero en perder el control. Está vez (o mejor dicho unas cuantas veces ya) es Rain quien queda sentado encima mío. Y yo siento el calor y el placer recorrerme todo el cuerpo cuando aprisiona mis labios con intensidad, en un beso brusco.

Cada vez se vuelve mejor besador. Y cada vez me cuesta más apartarme de él.

Estoy tan perdido en el sabor de sus labios que apenas me percato cuando se quita la remera y extiende sus manos para sacarme la mía. Lo freno tomándolo de las muñecas.

- No, no, no.... - digo. - Alto ahí. Ya acordamos que por el momento serian solo besos. Así que no hay necesidad de quitarnos la ropa.

Lanza un quejido. - ¡Astor! - protesta. - ¡Quiero avanzar de nivel! ¡Ya ha pasado tiempo! 

- Aún no estas listo.

- ¿¡Qué!? ¿¡Por qué no!? - exclama indignado. - Quiero hacerlo. Contigo.

- Escucha... tener sexo con alguien es un gran paso, y no debe ser con cualquiera. Debe ser algo especial.

Pone los ojos en blanco. - No me vengas tú precisamente con esa tontería. - replica molesto. - Te he dicho que no soy tan cursi. No pretendo que mi primera vez sea con vela, flores y música de fondo.

- Dijiste que sentías lastima por mi porque no recordaba mi primer beso.

- Y es así, pero a diferencia de ti, yo tuve un primer beso increíble.

- ¿Ah si? - pregunto con cierta alegría y orgullo, y no puedo evitar que se me forma una sonrisa de idiota.

- Si. - responde con una sonrisa pícara y se inclina hacia adelante para volver a unir sus labios con los míos, en un beso que yo le sigo. Siento sus manos colarse por debajo de mi remera, y acariciando mi abomben, que del cosquilleo que siento se contrae.

Esa capacidad que tiene para manipularme y hacerme para donde quiere es impresionante. Me tiene comiendo de la palma de su mano. 

El día que se dé cuenta del poder que tiene sobre mí, será mí fin. Aunque no imagino mejor verdugo. 

Estoy Pensando en Ti (Mafia Marshall VI)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora