- Esto ya comienza a ser extorción. - se queja.
Pongo los ojos en blanco. - No empieces con tus juegos de palabras, señor letrado. - digo sentando en una banqueta detrás del mostrador. - Yo solo sigo órdenes, y está vez las dio Kai.
- Pareces de esos apretadores que vienen a cobrar un préstamo. - continúa con sus quejas, mientras acomoda los libros que tiene entre sus brazos en los enormes estantes. - Suelen ser dos grandotes altos como un ropero, pelones y cubiertos de tatuajes. - me mira con una sonrisa divertida. - Pero contigo basta.
- Gracias por el cumplido. - digo. - Escucha, si me mandan y accedo a venir, es porque sabemos bien que va con justificación, ya que encontrarías la forma de escabullirte.
Hace una mueca. - Es que no me gustan las bodas.
- En eso coincidimos, mi amigo, pero no hay forma de zafarse cuando se trata de bodas familiares.
Me mira con una expresión confundida. - Todos los de nuestra edad se andan casando, o teniendo bebes. Es muy loco. Siento como que estoy haciendo algo mal.
Suspiro aliviado. - ¡Hasta que alguien lo dice! - exclamo.
- La semana pasada me llego la invitación a la boda de Beth.
- ¿Beth? ¿Tú amiga guapa? ¿De la que tú estabas enamorado?
- Si, ella misma. - responde. - Ya sé que es estúpido, pero... ¿En qué momento paso tanto?
Desde que me subí al avión para venir aquí, que no deja de rondar en mi cabeza la pregunta que le quiero hacer desde que llegué. Pero es que no se ni como empezar...
- Vitto... - lo llamo en voz baja.
Él se gira y posa sus ojos grises en mí, con atención, esperando a que hable.
Es Vitto. Puedo hablar con él. Se que es el unico que puede darme una respuesta que de alguna forma me hará sentir bien.
Y cuando abro la boca para seguir...
- Hola, buenas tardes. - me interrumpe una voz ajena entrando a la librería.
Mi amigo me sigue observando por unos segundos, sin apartar su mirada, hasta que yo asiento en aprobación y se vuelve hacia al cliente que acaba que entrar.
- Que tal, buenas tardes. - saluda con amabilidad y una sonrisa.
- Buscaba un libro que vi, sobre...
Suspiro.
Pasada la tarde, con Vitto cerramos la librería y nos encaminamos hasta su casa, la cual queda a unas pocas cuadras.
Yo no puedo dejar de mirar el paisaje con atención. No es la primera vez que vengo a verlo a Edimburgo, pero si es la primera que lo que me rodea tiene otro significado para mí. Porque si, es una tarde típica en la ciudad, pero yo ahora no puedo mirar cada detalle y asociarlo a él.
Es una tarde lluviosa, el cielo está gris y siguen cayendo algunas gotas. Está nublado, pero aun así los árboles están llenos de su follaje color naranja. Ese toque de color que llena de vida.
Al entrar a su casa, no puedo evitar pensar en lo mucho que está refleja la personalidad de Vittorio y Anthony. La luminosidad que entra por las ventanas pese al día, las paredes blancas, los muebles de un color marrón claro, muchas plantas verdes, cuadros coloridos, estantes con libros, un escritorio dónde encima hay una máquina de escribir y más pila de libros.
Se puede apreciar la cotidianidad de una vida.
Él realmente encontró su lugar, su persona. Es dónde realmente es él mismo. No lo era en ese viejo departamento desordenado y caótico dónde vivía, ni tampoco en esa habitación que carecía de espíritu, que ocupo en nuestra casa. No. Es aquí. Aquí formo una vida.
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Estoy Pensando en Ti (Mafia Marshall VI)
RomansaAstor es el menor de los hermanos del clan Marshall. Desconfiado, escéptico, arrisco y malhumorado. Jun es el menor de los hermanos del clan Hyun. Amable, simpático, bondadoso y alegre. Dos polos opuestos. Blanco y negro. Yin y Yan. Positivo y ne...
