Y como bien anuncie que haría, no solté sus labios en toda la noche. O puede que solo de vez en cuando, cuando quería bajar a su cuello. Nunca alguien me había resultado tan adictivo.
Estuvimos así por horas, hasta que empezó a quedarse dormido y me vi obligado a mandarlo de vuelta a su habitación. Además de que tenía que terminar de ver lo que me pidió Milo, por lo que no dormí en toda la noche. Pero no me importa. Lo valió.
Al entrar a la cocina veo a los chicos terminando de desayunar.
- Vaya, hasta que al fin te levantaste. - comenta Dexter. - Creímos que te tomarías el día por primera vez en seis años.
- Tuve que terminar de ver lo que me dio Milo. - digo sirviéndome una taza de café. - No dormí, por ende no estoy de humor. No empiecen.
- Pero es verdad. - sigue Lari. - Ahora que lo pienso no te has tomado unas vacaciones en 6 años.
- Esa es la respuesta a porque está tan malhumorado todo el tiempo. - menciona Milo.
- Voy a hacerme un tatuaje en el brazo que diga "No puedes dispararles" - comento. - Porque con honestidad cada vez se me dificulta más recordar esa regla.
- Pero podrías usar ese tiempo para llevar al pequeño Rain a Disneylandia. - menciona el rubio. - Que tenemos que cumplirle sus deseos.
- Eso me suena más a un deseo tuyo, que de él. - digo frunciendo el ceño. Miro a mi alrededor. - ¿Dónde demonios está por cierto?
- Dijo que no quería desayunar. - responde Stellan.
- Todos en está maldita casa desayunan. - sentencio. - Es la parte más importante del día.
- Bueno, pero no mates al mensajero.
- Niño idiota. - bufo irritado. - Que con él todo me cuesta el doble. - me doy la vuelta y salgo de la cocina.
Subo las escaleras y me dirijo hacia su habitación. Toco la puerta con insistencia.
- Baja a desayunar. - digo con voz firme.
- No estoy con apetito. - responde desde el otro lado. Su voz suena un tanto extraña, lo que me impaciente más.
- Y a mí me importa tres pepinos, he dicho que bajes a desayunar. - repito tajante.
- Luego voy...
Bajo el picaporte y empujo para entrar, pero la puerta se encuentra cerrada desde adentro. Y ahí termino de perder la poca paciencia que poseía.
- ¿¡Pero que carajos!? ¡Abre! - grito.
- No. Quiero algo de privacidad.
- ¿¡Qué has hecho!? - inquiero entre dientes, irritado.
- ¡Qué no he hecho nada! - exclama a la defensiva. - Solo que quiero un día para reflexionar y meditar en la comodidad de mi habitación.
Llevo mis manos a la cintura. - Niño. Sabes cómo funciona esto. Abre por las buenas, o por las malas. - sentencio. - Y déjame advertirte en una de las opciones tiro la puerta abajo. - no oigo respuesta de su lado. - Ya me estoy cabreando, y apenas son las 8 de la mañana. - silencio. - 3... 2... - comienzo a contar.
Llego a oír como resopla. - Bien, bien, ahí abro... - accede con desgano. - Pero no te burles...
- ¿A te refi....? - y la pregunta queda inconclusa cuando abre la puerta y lo primero que me llama la atención es su boca.
Y ahí no tardo en comprender que sucede. Y me encanta...
- Como que tienes los labios un poco más gruesos de los normal, ¿no? - menciono divertido. - ¿Qué te pusiste? ¿Acido como una Kardashian?
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Estoy Pensando en Ti (Mafia Marshall VI)
RomansaAstor es el menor de los hermanos del clan Marshall. Desconfiado, escéptico, arrisco y malhumorado. Jun es el menor de los hermanos del clan Hyun. Amable, simpático, bondadoso y alegre. Dos polos opuestos. Blanco y negro. Yin y Yan. Positivo y ne...
