XVIII²

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Las luz de la luna iluminaba la habitación, el cuerpo del Omega descansaba en la extensa cama y suaves e finas sábanas, el aroma de dos sujetos ya conocidos gobernaba está y algunas sirvientas limpiaban la habitación

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Las luz de la luna iluminaba la habitación, el cuerpo del Omega descansaba en la extensa cama y suaves e finas sábanas, el aroma de dos sujetos ya conocidos gobernaba está y algunas sirvientas limpiaban la habitación.

Entre quejidos y el cuerpo frágil.

Lee HeeSeung abrió los ojos después de dos días.

Perdido entre dudas y confusiones miro el techo desconocido, las decoraciones no eran las mismas de su habitación o alguna del palacio Real de Seul. El sonido de un jadeo causo un pulso insoportable en su cabeza que se sentía dura, giro para poder ver a la persona proviniente de tal sonido para encontrarse con las facciones delicadas de Jungwon mirandole asombrado.

Frunció el ceño, débil e cansado, no podía concentrarse, ¿Dónde estaba?, ¿Por qué estaba Jungwon ahí?.

-T-tu...tu...

-Debes estar tranquilo, llevas inconciente dos días -espeto de pronto el Emperador al notar sus facciones atemorizadas- Hablaremos una ves tú estés mejor. Jaeyun te golpeó muy fuerte.

Su cabeza dolió con más fuerza, las lágrimas saliendo de sus ojos, cuando miraba a Jungwon solo podía recordar la voz gruesa y grave de Jaeyun, su sonrisa llena de malicia y el orgullo con el que esperaba que había asesinado a SungHoon sin piedad. Qué...había asesinado a SungHoon, la persona que Jungwon obligó a luchar.

No podía ver su cara ni un solo momento, su corazón dolía con fuerza y de odiaba por haberle confiado su amistad a ese cruel sujeto, todos, especialmente el Emperador, sabían con confianza que el amaba profundamente a SungHoon y no podría vivir sin su Alfa o Yujin, pero no, Jungwon había apostado su vida solo para proteger a su Imperio.

El había sido el culpable de que SungHoon fuera asesinado en batalla, lejos de el y el calor de su familia, lejos de las promesas que un día hicieron, con culpas, con pecados y con tantos deseos de ambos que no pudieron cumplir.

Y ahora... ahora HeeSeung y Yujin debían acostumbrarse a la falta del amor de SungHoon.

-HeeSeung yo-

HeeSeung sollozó.

-Cállate, cállate, no quiero oír tu voz nunca más...Tu asesinaste a SungHoon...Tu mataste a mi SungHoon... -hablo de pronto, su garganta dolía por culpa del poco uso que le daba-

Los ojos de Jungwon se cristalizaron al escuchar sus palabras, pasando saliva nervioso mientras temblaba en su lugar al recordar aquel amanecer, la sangre, los ojos oscuros de SungHoon y su valentía, como...sus ojos se apagaron mientras murmuraba el nombre de HeeSeung, deseando verlo por última vez.

Trato de decirse a si mismo que no fue su culpa, que no podía predecir que Jake haría trampa suciamente y que fue algo sin previos avisos, algo destinado a suceder sin nadie que lo impidiera. Trato de decir a su mismo que había otras opciones mientras observaba esa espada atravesar el costado de SungHoon o mientras miraba entre lágrimas a Yuna tratar de curarlo, cosa que no pudo ocurrir.

BEHIND YOU (Sunghee)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora