En los años antiguos, los Omegas eran considerados como un rango en "Peligro de extinción".Por lo que para un alfa conseguir uno era cuestión de buena suerte al ser esclavos del Rey.
Para Sunghoon, un fugitivo del Reyno, le fue fácil robar un Omega...
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La noche se convirtió en una eternidad en aquella penumbra, SungHoon, que algún día se mostró distante a la vida, un digno retador del destino o aquello a lo que los emperadores llamaban el poderoso escrito, ahora mismo se aferraba al cuerpo pequeño de aquel a quien nombró el amor de su vida, el miedo que se origino del futuro mismo se convertía en más que un temor, era una realidad, un temblor de piernas, y su corazón se encogía al nivel más bajo que llegaba a rozar la obsesión misma...
Sus dedos se hundieron en los cabellos que caían sobre la nuca de su amado, y sus feromas lo abrazaban a dimensiones imposibles para sus brazos que le crearon una prisión entre un espacio acogedor. Creyendo que así, con ese acto de remordimiento, podría crear una barrera imposible de cruzar incluso para la magnitud del universo, del destino.
HeeSeung se removió, buscando su mirada, pero incluso esa diminuta lejanía que no merecía siquiera el término, era demasiado para SungHoon en esos momentos.
Lo miro sorprendido, antes de apretarlo contra su pecho con aún más fuerza, tensando sus brazos.
—No te alejes.
Demandó, no para HeeSeung, no para el.
—Amor...
Murmuró apenas Seung, con los ojos pesados.
–Me niego, me niego a aceptar ese futuro –casi sollozo, con un temblor ligero al final– esa...no es vida...
Algo se movió dentro del menor, pero no tuvo la suficiente magnitud para alejarlo de la realidad.
–Es la vida de Yujin, es la vida de nuestro hijo SungHoon.
–No importa si es la de el, sigo negandolo.
–¿Qué diablos crees que dices?.
HeeSeung le empujó, atónito, más de pie de lo que algún día imagino.
–¡Responde! –exclamo, pero SungHoon se quedó de pie, mirándolo con una profundidad extraña– SungHoon...es mi deber...
–¡¡Es una completa locura!!.
SungHoon estallo, cayó de pie, tambalemate.
–¡¡Yo...yo tengo miedo, desde que admití mi amor por ti mi único temor a sido perderte!!, ¡¡Dar mi vida por ustedes jamás me hizo dar un paso atrás pero saber que tienes que morir me aterra...en unos solos segundos estoy en el fondo!!.
Hipo, las lágrimas rompieron las barreras, saliendo como un ejército conquistador dispuesto a dominar su rostro.
—¡HeeSeung todo esto es una locura, una puta locura!, eres el amor de mi vida, me jure protegerte hasta el fin de mis días y tú simplemente me dices que morirás, que...que te irás...¿¡Entiendes acaso el miedo que tengo!?, ¡¡No es como si tú vida no significará nada para mí, como si no fueras una de las únicas dos vidas que prometí proteger!!.