Caí sobre David, junto a una lámpara que se hizo añicos contra el suelo. Por suerte su cuerpo amortiguó mi golpe. Aunque ahora estaba sentada sobre su espalda.
—¿Estás borracha, Rahel? —preguntó con voz ronca—. ¿Quién es él?
—Joder, mi columna —David se quejó—. Levanta ese culo, ahora.
Me levanté con torpeza.
—No estoy borracha.
Mi amigo se incorpora y prende el interruptor, dando la luz que necesito para detallar las fracciones de Hades. El traje está hecho una mierda. Los ojos rojos, como inyectados con sangre, la mandíbula apretada al igual que sus nudillos, aunque trae una botella en una de sus manos.
—No estoy borracha —repito—. Tú eres el único borracho aquí.
Mi fulmina con la mirada y yo levanto el mentón.
Por suerte nos interrumpen.
—¿Me das un poco de lo que bebes? —David le preguntó directamente.
—¿Quién carajos eres?
—Es mi amigo —digo.
—No te conozco ningún amigo acá.
—Es porque llegué hoy.
—No tienes que darle explicaciones —le corto.
—Te doy la botella si te vas y nos dejas...
—No quiero quedarme sola contigo, Hades —le interrumpo con mala cara.
—Trato hecho.
—Traidor.
—Lo hago por tu bien —me guiña un ojo antes de salir con la botella de Hades en la mano, muy orgulloso por negocio que acaba de hacer.
Hacemos silencio, no apartamos la mirada y estoy segura de que lo peor en este mundo es que dos orgullosos se gusten.
—¿Por qué estás borracha?
—Me pasé de tragos con mi amigo, en lo que le daba la bienvenida —explico y me apoyo a la pared, porque aún tengo mareo—. ¿Por qué estás borracho tú?
—Porque me he pasado el maldito día buscando a mi hermana, con la certeza de que tú sabes algo y no me quieres decir —agrega—. A eso súmale que te has ido con Caín y no he podido apartar la idea en mi cabeza.
—¿Qué idea?
—De que él te haga suya y dejes de quererme.
—Yo nunca voy a dejar de quererte.
—¡Te fuiste con él! —me acusa levantando la voz—. Lo elegiste a él.
—Que yo no he elegido a nadie —le grito—. Forma parte del plan, nuestro plan con padre. No es mi culpa.
—Tampoco es mi culpa —se defiende—. No es mi culpa y no formaba parte del plan que yo me enamorase de ti, joder.
—No entiendo por qué me peleas cuando yo también estoy enamorada de ti e incluso lo he admitido primero y varias veces.
—Es que no puedes llegar después de diez años con tu cara de inocente y darle este cambio a mi vida.
—¿Te das cuenta de que me estás discutiendo sin razón?
—Te estoy discutiendo porque te has ido con Caín.
—Que estoy contigo, no me he ido con nadie —bufo—. Voy a tener que hacer algo para que te des cuenta de que estoy aquí.
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Deseo Impuro ✓
Romance"El cielo era el límite, pero yo disfrutaba del infierno" ♡♡♡ Un milagro. Hades lo necesitaba si quería transformar a su hermana en un arma de seducción. Las clases estaban a punto de comenzar, y con ellas, los deseos más oscuros emergieron a la sup...
