Capítulo 21

4.8K 180 67
                                        

- ¿Qué ocurre? ¿Quién es Diego Barroso? -pregunta Aitor.

- No es el mejor momento. Te lo contaré más adelante -le digo-. Ariadna, tienes que llevarnos hasta él.

- Lo haré encantada.

- Aitor, quédate aquí y no salgas bajo ningún concepto -le ordeno.

- Yo también voy.

- No estoy negociando. Si ves o escuchas algo extraño, llámame de inmediato. Lotz y Emma se quedarán contigo.

Involucrar a mi hermano en todo este asunto sería demasiado peligroso. Le perdí una vez, y no pienso volver a hacerlo.

La fotografía que ha captado el sistema de reconocimiento facial nos lleva hasta una pequeña vivienda lejos del centro de la ciudad. Ahora entiendo por qué no lográbamos dar con los hermanos Barroso.

- ¿Cuál es el plan? -pregunta Megan.

- Mis hombres se encargarán de ello -les explico a todos-. Es de noche, así que si actuamos ahora les cogeremos desprevenidos. El factor sorpresa juega a nuestro favor. Bruce y Robert, entrad ahí y traerme a esos cabrones. Yo me encargaré del resto.

Llevo meses esperando este día; tener a Diego Barroso delante de mí y hacerle pagar por lo que le ha hecho a Megan.

- Estamos listos, señor.

Ariadna coloca unos pequeños micrófonos a Robert Wilson y a Bruce para que puedan contactar con nosotros en cualquier momento. Sabremos todo lo que pase dentro de esa casa.

- ¿Me oís? -les pregunto.

- Afirmativo. Nos disponemos a entrar.

Se hace el silencio durante largos segundos. Podemos escuchar el crujir de la madera y el rechinar de las puertas.

- ¿Veis algo?

- Nada que tenga que ver con nuestro objetivo.

Continúan rastreando todas las habitaciones, pero no hay nadie en el interior de la casa.

- ¿No hay alguna pista que podamos seguir? -les pregunta Megan, nerviosa por la situación.

- Le aseguro que si la hubiera ya la tendríamos.

- ¡Mierda! -grita Ariadna-. Nos han engañado otra vez.

- ¿Qué quieres decir?

- Lo que han captado las cámaras no ha sido una casualidad. Están desviando nuestra atención. Si estamos entretenidos podrán moverse con libertad.

- Aitor -siento un pinchazo en el pecho al pronunciar su nombre-. Tengo que ir a por él.

- Puede ser una trampa -me advierte Megan.

- No me importa. Me prometí a mí mismo que si mi hermano despertaba de ese puto coma, le protegería por encima de todo. No voy a romper esa promesa.

- Le acompaño -me dice Ariadna.

- No. Esto debo hacerlo yo solo.

No puedo describir la sensación que me recorre el cuerpo mientras me acerco a toda velocidad al Doge. Aitor puede estar en peligro, pero al mismo tiempo sé que puedo ir directo a una trampa de Diego Barroso.

- Lucas, ¿me escuchas? -me dice Megan desde el otro lado del micrófono.

- Sí. ¿Qué ocurre?

- Ten mucho cuidado. Si te pasa algo, yo...

- Te quiero. Por encima de todo y de todos. No lo ovides, pase lo que pase.

INDECENCIADonde viven las historias. Descúbrelo ahora