- ¿Y? – dijo Martina, sin prestar mucha atención a su absurda explicación.
- Que Jorge y yo no tenemos nada. No podríamos tener nada.Principalmente... porque me van las mujeres. – dijo haciendo una mueca. A Martina se le cayó el mundo al suelo. La había cagado, definitivamente, había metido el pie hasta el fondo del cubo. Pero hasta el fondo.
- ¿Es broma?
- ¿Qué si es broma? – Alba se puso a reír. – Te acabo de conocer, y me liaría antes contigo que con Jorge. Estás buena.-Martina hizo una mueca. Miró a Jorge. Jorge no parecía reírse. Nisiquiera parecía contento. Estaba enfadado, muy enfadado. Ella intentó encontrar las palabras que nunca salieron de su boca. Él se adelantó.
- Te comportas como una niña de doce años. Con el tiempo que llevamos juntos ¿y tienes dudas sobre mi? ¿Aún eres capaz de desconfiar? Cuando te comportas así, Martina, no te reconozco. Una cosa es ser celosa, y otra, muy diferente, es ser estúpida. Y tú te comportas con estupidez. Y si seguimos así, será mejor que no haya boda ni haya nada. – le dio la espalda y se dirigió a su despacho. ¿Y Martina pensaba que el mundo se le caía cuando Alba había admitido su sexualidad? Oh, no. Ahora si se le caía el mundo al suelo. ¿Jorge no quería casarse? Pues no habría boda. Sintió como las lágrimas resbalaban por su cara, hasta caer encima de su jersey, o en su mano, o directamente en el suelo. El mismo suelo que se la tendría que haber tragado en aquellos momentos.
- No te preocupes, no lo dice en serio. – dijo Alba acercándose a Martina. Le acarició la mejilla. – Siento el bofetón, cuando alguien se pone histérico, no consigo controlarme yo tampoco.
- No pasa nada. – sollozó Martina, agachando la cabeza y frotando ambos parpados inferiores con el pulgar de su mano derecha. Este quedó mojado a
instante.
- Eh, nena, no llores. Jorge no lo dice de verdad, apuesto lo que sea a que Jorge tiene más ganas que tu de casarse. – le sonrió y la abrazó.
- Si, ya. - Martina no conocía de mucho a aquella persona. Prácticamente, por no decir nada de nada. Pero parecía –era- agradable. Martina se zafó. – Me voy, he dejado a la niña al coche, y no quiero que la otra persona a la que más quiero en este mundo, se enfade conmigo también.-Martina se dirigió hacia la salida, sintiendo miles de miradas clavadas en su espalda. Dio pequeñas y decididas zancadas, haciendo resonar sus tacones de aguja de charol negro en las blancas baldosas de la agencia de Snade. El agente de antes le abrió la puerta de salida. Ella se dirigió al coche. Las luces parpadearon al darle al mando de acceso. Abrió la puerta y se metió en el piloto.
- ¿Cómo estás? – dijo mirando a Naiara.
- Bien. – sonrió la niña. – Mamá ¿lloras?
- No mi vida, es que se me entró algo en el ojo.
- ¿Quieres que te sople?
- No, ya conseguí quitármelo. – le sonrió a su hija y le frotó la pierna. Martina encendió el motor del mini y hizo maniobra para salir del callejón.Pronto se encontró en plena carretera, agazapada del tránsito de mediodía de un domingo en Los Ángeles. Algo se le pasó por la cabeza. Algo grande, pequeño a la vez. Algo loco, pero muy... muy no sé, no sabría describirlo. ¿Romántico? No, no sería la palabra exacta.
- Nai. – la llamó.
- ¿Qué? – dijo Naiara alzando la vista y sujetando a un Quen con una mano y a una Barbie con la otra.
- ¿Me acompañarías a un sitio?
- ¿A dónde?-Martina se lo explicó muy por encima.
- Pero eso duele.
- No. – mintió su madre.
- Mamá, estás lo-ca.-Martina sonrió, negando con la cabeza y fijando la vista a la carretera.
- A veces me parece mentira que solo tengas cuatro años y medio.
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Protegeme 3 - jortini (hot)
RandomYa saben sus nombres, ya saben la misión de Jorge Blanco...proteger a Martina Stoessel y ahora a su pequeña niña Naiara. Amistad, romance, peligro, secretos y más cosas se aproximan ¿te animas a ser parte de está nueva etapa en la vida de Jorge Blan...
