Capítulo 29: Ideas.

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Martina agarró  el teléfono y marcó rápidamente. Se tumbó en el sofá y sacó un pintauñas de color granate. Se repasó los dedos de los pies, mientras se colocaba algodón entre ellos, para que la pintura no quedara con marcas ni grumos. 

- ¡Mechi! – exclamó ella.

 - Martina... – La voz de su amiga, sonó al otro lado del teléfono.

- ¿Qué te pasa? ¿Llamo en mal momento? 

- No, no, nada, da igual. 

- No, ahora me lo cuentas. – dijo, como una niña caprichosa. Aun que siempre estaban la una para la otra.

- Xabi...

- ¿Qué pasó con él?

- Que me dejó plantada. Ayer.

- Mierda Mechi...- Martina suspiró. - ¿Puedo darte un consejo?

- Siempre lo haces. – sonrió su amiga al otro lado del aparato.

- Entonces, ¡deja de meterte en chats de mierda!- Mercedes suspiró también.

- Es que ya no sé cómo encontrar al amor de mi vida.

- Eso no existe.

- Pero tu encontraste a Jorge.

- Y aún así, a veces, nos peleamos.

- Pero se aman. Son la pareja ejemplo. A punto de casarse, con una hija. Y seguro que no pasa de una semana de que no tengan un buen polvo.- a Martina le entró la risa. Una semana, pensó en su mente.

- Bueno, mejor hablamos luego de esto.

- ¿Cómo? – se rió Mercedes. - ¿No follan cada semana?

- Ermh... - Martina empezó a reír. – no es eso, es que justamente ayer, Jorge y yo apostamos.

- Adivino.

- Adivina.

- A ver quien aguanta toda la semana sin caer en la tentación.

- Casi.

- ¿Qué me he dejado?

- Que aparte de no follar, no podremos ni besarnos, ni masturbarnos.

- Tortura.

- Lo sé. Pero nos divertimos.

- Podrías jugar algo sucio, ¿no crees?

- ¿A qué te refieres con jugar algo sucio?

- Pues mira... - Mercedes se rió. – me refiero a que... tomes nota.

- Te escucho. – dijo Martina divertida. 

Jorge giró la llave, metida en la cerradura de su casa. Cerró la puerta y dejó su campera negra mal colocada en el perchero de la entrada. Tiró con desinterés, las llaves en el platillo del corredor y entró hacia la cocina. Cogió una cerveza. - ¿Mi amor? – dijo, buscando el interruptor. – no te creerás lo que me pasó hoy.- Las luces no tardaron en encenderse. Jorge primero cerró los ojos, por el destello. Luego sus pupilas se acostumbraron. Se giró, entrando al comedor.

- ¿Qué te pasó hoy, mi vida? – dijo Martina con una voz totalmente sensual. Jorge no podía creer lo que veían sus ojos. Martina yacía semi tumbada en el sofá, mirando algún programa de marujeo. Con un camisón negro medio transparente, que no dejaba casi nada a la imaginación, con un toque de picardía. Reina del sexo, de la sensualidad, Jorge no tardó en empalmarse, fijando sus ojos en la diminuta braguita, subiendo por su vientre plano, detallando el tatuaje, que aún la hacía más suya, más mujer, más sexy. Deteniendo su mirar en sus pechos,desnudos, que delataban unos pezones, como bayas. El pantalón formó una deleitable carpa, que Martina gustaba de todos modos sobar. Pero no podía. No sabía que haciendotodo aquello también se torturaba a ella misma. Se sintió húmeda, al fijar la vista en la erección de Jorge. Y él aún la miraba. Con malicia, con lujuria a la vez. Pensando "que zorra eres... pero así me gustas. Mi zorra..." Su mirada color miel aún parecía más sensual. Jorge se sintió desnudo. Y así es como le gustaría estar. Desnudo. Debajo o encima de ella, no importaba. Quería acercarse, besarla, besar aquella boca suya. Martina finalmente esbozó una sonrisa. Él se frotó los ojos. 

Espero que les haya gustado. Voten y comenten.

Protegeme 3 - jortini (hot)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora