capítulo 33: descubierta.

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El timbre sonó. Martina bajó corriendo con una toalla enroscada en su cuerpo. Ahora era Jorge al que le tocaba darse un baño. Y como ella había tenido que secarle el pelo a Naiara, y ayudarla a vestir... se había dejado para la última, y aun estaba envuelta en un par de blancas y suaves toallas. Abrió la puerta.

- ¡Jorge!

- No, no soy Jorge. - dijo Martina poniendo mala cara y mirando a Ruggero.

- Um... me di cuenta. - dijo Ruggero viéndola de arriba abajo. Descaro absoluto. Consideración, cero. - ¿Está en casa?

- Sí, pero está en la bañera.- Martina se dio cuenta del niño que llevaba en brazos.- ¿Y esta ricura? - dijo pellizcándole una mejilla al pequeño Bruno. - ¿Quién es?¿Tu primito?

- No. Es mi hijo. - dijo con una sonrisa de oreja a oreja.

- ¿Qué? - dijo Martina abriendo la boca de par en par. - ¿desde...?¿Tu...? ¿Cómo...? - balbuceó sin poder articular una sola frase bien. Ruggero rió, apartó a Martina y entró en casa. Sin permiso alguno. Dejó a Bruno al suelo.

- Es que Jorge me ayuda a ser padre. - explicó, aun viendo la expresión de Martina.- La historia es larga de contar. Solo que yo también quedé alucinando al saber que me tenía que encargar de mi hijo de cuatro años.

- Que fuerte me parece esto. - dijo Martina mirando al niño. - ¿Y a que te ayuda Jorge?- Ruggero se encogió de hombros.

- De momento ha hecho que deje de llevar pañales.

- ¿Llevaba pañales? - dijo Martina abriendo los ojos. - ¡¿Con cuatro años?!

- Si. - Ruggero rió.

- No hace gracia. - susurró Martina poniendo una mano en su frente y frotándose las sienes. - ¿Y ahora que te tiene que enseñar? ¿Cuál es el segundo tema?

- Bruno no deja de llorar. Dice que se encuentra mal y no sé qué le pasa. -suspiró. - me pone de los nervios.

- Vaya con el padre. - Martina ladeó la cabeza. - ¿No sabes que hay una pasa? A mi hija también le agarró una fiebre de narices el otro día.

- ¿Y qué tiene que tomar para que se le baje?

- Yo le doy Dalsy... - fue hacia la cocina a buscar el jarabe. En ese momento bajo Jorge. Más nervioso que en la guerra de Pakistán.

- No puede ser.- Si, es posible. - suspiró. Impaciente por verla vestida de blanco...miró a su alrededor y vio a Martina subida en un taburete para agarrar un medicamento que estaba en un estante algo alto. - ¿Puedes, cariño?- Ruggero soltó una risita por lo bajo.

- Bajita. - exclamó Ruggero.

- idiota. - le contestó Martina- Jorge me quiere así.- Jorge iba a darle la razón, cuando Martina fue a bajar y la toalla se desplegó, dejándola completamente desnuda adelante de dos hombres. Uno que llevaba tan solo dos días sin follar y ya estaba hasta Dios sabe donde de la abstinencia y la apuesta, y otro... que ¿para que contarlo? Le gustaba más el pescado que otra cosa.

- Olo... - Ruggero empezó a reír, saboreando cada trozo de piel que había podido verle a Martina- Vaya cuerpo, nena...

- ¡Mierda! - Ella bajó rápidamente y se tapó de nuevo. Sonrojadísima, como nunca, dejó el pote de Dalsy encima de la mesa y se fue hacia arriba.

- Dulce Jesús... - susurró Jorge frotándose los ojos. - que se pase rapidito esta semana.

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Protegeme 3 - jortini (hot)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora