Unas cuantas cervezas, algo de comedia y cachondeo, palabras de conexión, más conocimiento el uno del otro. Él que se enamora de esos labios carnosos, esa esplendida sonrisa, ella que navega en el mar de sus ojos. Jorge y Martina que se divierten liándolos... ella a su mejor amiga, él, a su mejor amigo.
- Me temo que Martina tiene razón. – dijo Mercedes ya con algo de alcohol subido, las mejillas teñidas de un rosado que la hacían más hermosa. Rubia de ojos verdes....¿existe algo más perfecto? Pensó Ruggero.– Necesitas ayuda con tu hijo.
- ¿Enserio? – se ofendió Ruggero, en broma. – Entonces, ¿Por qué no me ayudas tu?- Mercedes lo miró con los ojos entrecerrados. - Tienes razón. – ambos rieron.
– no, no, enserio.
- ¿Qué sabrás tú de ser madre? – dijo Ruggero dando otro trago a su cerveza.
- Oye, perdona. – Mercedes se levantó. – Estuve dos años con un hombre divorciado que tenía tres niñas. ¡Tres! Una recién nacida, otra de cinco años y otra de quince ¿Sabes lo que es eso? ¡Una tortura! Creo que sabría ayudarte con tu angelito de cuatro años. – sonrió. – se parece muchísimo a ti. – se apresuró a corregir.– de cara, eh. De carácter creo que no es tan...
- ¿Tan? – dijo Ruggero ladeando la cabeza, como símbolo cariñoso. Mercedes se rindió ante el encanto italiano.
- Tan, tan... - bufó. – me sacas de quicio, no me mires así.
- ¿Cómo?- Martina y Jorge yacían callados en el otro sofá. Mirando la escena.- ¿Cómo, así? – Ruggero tiró de su brazo, haciendo que se bajase. Quedaron a centímetros el uno del otro. Él se embobó, mirando los destellos verdosos que tenían aquel verde precioso, parecido al cesto del paraíso. – Si tuviéramos un hijo, sería precioso.- Mercedes rompió en risas. Entre el alcohol y lo que le acababa de decir Ruggero, le agarró un ataque de gracia.- En serio. – dijo Ruggero sin aguantarse la risa, él tampoco. El sonido de las carcajadas de Mercedes era contagioso. – Nena, no rías.
- Es que... - rió y rió. – dios, eres tonto, Ruggero. – rió más, más... intentando saciar. – te quiero. – dijo ahora seria. Volvió a sonreír. Ruggero negó con la cabeza. Miró a Jorge y a Martina que se sonreían.- Mejor me la llevo para a casa. Está como una cuba.
- A ver que hacemos... - dijo Martina mirándolo mal.
- No te preocupes. Me encanta el sexo con chicas. Más si son como Mercedes. –dijo mirándola, ahora ella se había sentado en el sofá, y volvía a reir. – pero no abuso de borrachas. Si le tengo que hacer algo, se lo haré pasado mañana, cuando se le haya pasado la tontería y pueda recordar todo lo que le espera... - sonrió pícaramente y agarró a Mercedes por la cintura.
- ¡Sueltame! – rió ella. – Ruggero, eres hombre muerto. – Salieron de la casa Blanco, junto con Bruno. Como dos enamorados, a pesar de que se acababan de conocer.
- ¡ADIÓS AMIGOS!.- Se escuchó la voz de ambos desde afuera.
Martina entró a escondidas a la habitación. Jorge estaba trabajando y Naiara ya estaba buena y la había llevado al colegio. ¿Y ella? Ella ya había plegado de la clínica.Tenía tensión, tensión sexual. Buscó entre los calzoncillos de Jorge y allí lo encontró. Su estimado chisme rosa, con el que tanto había jugado... sola o con Jorge. Se deshizo de la chaqueta y se arremangó la falda. Si, tensión, mucha tensión. Y como no había nadie... Rió para sí misma y hizo deslizar sus bragas por las piernas.
- Mmhh... no sabes lo cachondo que me pondría verte masturbar... pero perderás la apuesta, nena...- Martina se sobresaltó. Miró a su alrededor.
- ¿Jorge? – preguntó. ¿Podría ser que la falta de sexo la estuviera volviendo loca?Jorge no estaba allí. - ¿Jorge?
- Arriba, cariño.- Martina alzó la vista, mientras dejaba ir el vibrador, haciéndolo votar en la cama. Vió una cámara.
- No me lo creo. - Martina empezó a reír. - ¡No me lo creo! Jorge, ¿Qué has hecho?.- Se subió a una silla, para estar a la altura de la cámara.
- Debía vigilarte, ¿no? – él sonrió, acomodándose en la silla de su despacho, aunque ella no lo pudiera ver. Su voz sonaba sexi a través del aparato.
- Mmh... Jorge... - sollozó Martina, tentándole. Era hora de devolverle la jugada.– estoy caliente, muy caliente... - susurró, mirando seductoramente la cámara.
- Nena... - suspiró él.
- Me da igual la apuesta... - dijo haciendo puchero, como una niña pequeña. – estoy mojada y no aguanto más...-Sintió un bufido de Jorge. Ella se mordió el labio. Él no dejaba de observar la pantalla de su ordenador.- Quiero que me...
- Espérame. – dijo Jorge. – ahora voy, mi amor, ahora voy y te voy a dar contanta fuerza...
- Por favor... - musitó ella.
- Me pones tan duro...
- Quiero sentir ya esa dureza...
- En cinco minutos, pequeña.- La cámara hizo un parpadeo, conforme se había perdido la conexión. Martina se bajó de la silla y sonrió.
- Hay mi vida... - sonrió. – a veces tan inocente.
voten y comenten.
PD: Este capítulo fue dedicado a Priscila. te quiero ♥
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Protegeme 3 - jortini (hot)
RandomYa saben sus nombres, ya saben la misión de Jorge Blanco...proteger a Martina Stoessel y ahora a su pequeña niña Naiara. Amistad, romance, peligro, secretos y más cosas se aproximan ¿te animas a ser parte de está nueva etapa en la vida de Jorge Blan...
