Capítulo 43: Desaparición

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Jorge golpeó el cristal del coche de policías. - No, no ¡No! - dijo enojado. - deben empezar a buscar ¡ahora! Mi hija no se iría así, derepente. ¡Solo tiene cuatro años!

- Lo siento Jorge... aunque seas agente no podemos empezar a buscar ahora. - le contestó el local. - todos los niños desaparecidos tienen el mismo trato.

- ¡Mierda! - Jorge dio otro golpe y se puso de espaldas. - ¿Y qué podemos hacer?- se encogió de hombros mirando a Martina que tenía los ojos rojos y un pañuelo de papel, empapado, entre los dedos. - Mi amor... - se acercó a Martina y la abrazó. - Shh... la vamos a encontrar.

- Me siento tan impotente... - sollozó ella. - Sin poder hacer nada... y ellos que se niegan, hasta que no hayan pasado las cuarenta y ocho horas... - empezó a llorar más fuerte y se agarró a Jorge. - ¿Y si le pasa algo?

- No pienses eso... nena... shh... - Jorge sacó las llaves y abrió el coche. - Vamos para casa...

- Jorge... - Ruggero lo agarró del hombro, pero Jorge hizo un gesto bruto, zafándose de él.

- Déjame. - apuró a Martina para que se metiera en el copiloto. - No me hables, Ruggero.

- Eh, siento mucho todo lo que está pasando pero no es culpa mía ni de Mercedes.

- ¡Ustedes estaban a cargo de Naiara!

- Jorge, déjalo, tiene razón, ellos dos no tienen la culpa. - le dijo Martina agarrándolo del brazo. - Vamos, no sabes lo que dices... solo estás enfadado.

- ¿enserio Martina? ¡le dejamos a nuestra hija porque confiamos en ellos y la pierden!

- ¡Jorge, mierda! - Ruggero se alteró. - ¡Lo siento! ¿okey? Un despiste lo tiene cualquiera...

- Anda a saber que hacían cuando tuvieron el jodido despiste. - Jorge hizo una mueca y se metió en el coche, sin decir nada más.

Jorge agarra el teléfono.

- Hey, Snade.

- Jorge. - la voz de su gerente parecía seria. - Siento lo que ha pasado... quiero que sepas que tienes aquí a un comando de agentes a tu servicio, para lo que necesites.

- Si, lo sé, señor. - pausa. Larga. Snade espera algo.- ¿Pasa algo, señor?

- Jorge, Sabes que eres uno de los mejores agentes de mi gran base militar y espía. Debo comunicarte algo.

- Lo que sea, gerente.

- Dentro de un mes me jubilo.- Jorge se frotó la sien.

- Espero que disfrute de su jubilación. - sonrió Jorge.

- Ese no es el caso. - Snade suspiró. - siento por lo que estás pasando, pero esto es muy importante... te cedo a ti mis pertenencias.

- ¿Qué? - preguntó Jorge, incrédulo.

- Eso mismo, agente. Sabes que no tengo hijos, pero tú eres como el que nunca tuve. La empresa, la agencia, es todo tuyo.

- Pero...

- No quiero preguntas, camarada. - rió Snade al otro lado del teléfono. - mi historia se termina aquí. Ahora te toca a ti empezar algo nuevo.- Jorge sintió el pitido de llamada perdida. Suspiró. Lo que le faltaba, encargarse de la agencia. Miró a Martina, haciendo la cena. Aunque no tenía hambre. Entonces se le ocurrió... se le ocurrió... que eso quizás no fuera tan malo. No si Martina lo ayudaba. Se levantó y se metió en su gimnasio. Aun así, seguía sintiendo toda la rabia en su cuerpo. Naiara... ¿Dónde estás, Naiara?...

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Protegeme 3 - jortini (hot)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora