Jorge colocó su mano en la plataforma táctil. Un laser analizó sus huellas.
- Buenos días, agente Blanco. - dijo una voz monótona y robótica. Las puertas corredizas se abrieron. Jorge pasó, junto con Martina.
- Cuanta tecnología. - dijo Martina, aun viendo la máquina que le había dado los buenos días a Jorge. Él rió.
- Y esto... es mi pequeño... despacho.
- ¿Pequeño? - dijo Martina observándolo todo. Estaba bien ordenado, sobre todo. Había un gran escritorio. Un gran ordenador, táctil. Algunos muebles. Las paredes del fondo eran de un color carmín suave. - ¿Rosa para las paredes? - dijo ella acercándose a Jorge. Él la abrazó, rodeando su espalda con uno de sus brazos. - Que hombre más original. - sonrió.
- Así soy yo. Y así me quieres.
- Muy cierto. - buscó su boca, y lo besó. Las paredes que daban al alborotado pasillo de antes, eran de un transparente oscuro. Incluidas las puertas. Pero cuando habían ido a entrar, Jorge y ella, Martina se había fijado, y no se podía ver el interior del despacho.
- ¿Son vidrios tintados?
- Ajá. Además de que cuestan mucho de romper.
- Fascinante. - sonrió ella. - Si lo has diseñado tu, he tenido la suerte de encontrar a un hombre muy listo...
- ¿Ahora te das cuenta? - rió Jorge. La levantó y la cargó, dejándola sentada en la mesa del despacho. Martina se dio cuenta de que Jorge tenía fichas personales esparcidas por el escritorio.
- ¿Quiénes son? - dijo ella, ojeando algunas.
- Casos. Victimas, muertos o desaparecidos. Mis próximas misiones... - suspiró. - ¿Mucho trabajo?
- Bastante.
- ¿No podría ayudarte?
- Ojalá. - dijo él, metiéndose entremedio de sus piernas. Las acarició. - se cómo puedes ayudarme... para que se me quite el estrés.
- ¿A si? - dijo ella, juguetona. - ¿Cómo?
- Mmh... este es un perfecto sitio... ¿no crees? Único. Los ves, pero ellos a ti no. Se piensan que estoy trabajando pero... no sabrán nunca lo que realmente pasa aquí dentro... - y le susurró al oído. - y esta sala está insonorizada...Tumbó a Martina en el escritorio, sin preocuparse de la tinta corrida y de los folios arrugados. Más se iba a correr él. La penetró de nuevo, fuerte.Martina se arqueó, con una respiración cardiaca.
- ¡Grita! - le dijo Jorge, entrando en pleno placer, y se hundió más en ella. Ella jadeó. Parecía mentira, como disfrutaba con aquel hombre. Giró la cabeza. Y pudo ver a toda aquella gente, arriba, abajo, intercambiando papeles, información, riendo o hablando. Y ellos ahí dentro, haciendo el amor. Jorge levantó a Martina y la puso contra el vidrio de forma que sus pechos tocaban haciendo contacto con el frío cristal. Una secretaria paró justo "frente a ella" por así decirlo, Martina sentía que sino fuera por aquél vidrio tintado juraría que aquella le estaba mirando sus pechos.
- ¿Te excita? - dijo Jorge, apartándose el sudor de la frente y moviéndose dentro de ella. - ¿Te gusta ver a toda esa gente allí? ¿Y que yo te este follando, aquí?
- Si... - jadeó ella. - dios, sigue, esto es buenísimo...-Jorge la cogió de las caderas y la penetró más intensamente. Martina arqueó su espalda y los primeros espasmos de placer colapsaron su cuerpo, su mente, su todo. Jorge terminó por acompañarla, en uno de sus culminantes orgasmos compartidos. Se quedó así, quieto, sin salir de dentro de ella. Con los ojos nublados, entrecerrados, con el calor abrumándole el cuerpo. Con los pantalones bajados, y ella, la falda subida. Hasta por debajo del pecho. Los dos estallaron en risas. Esa situación era graciosa. Martina se incorporó, subiendo los bóxers de Jorge, y luego los pantalones, y él la ayudó a subirse las bragas, las medias y a colocarse bien la minifalda.
- Esto ha sido, corto... pero intenso. - dijo Martina relamiéndose.
- Me gusta. Me gustan todos nuestros polvos. - sonrió Jorge. - Por cierto, esta noche, toca con tus padres.
- Si. -suspiró Martina. - Parece mentira que solo quede un mes para la boda. - se alegró, pero Jorge se dio cuenta del cambio de tema.
- Martina. - lo miró serio.
- ¿Mmmh?
- ¿Quieres que hablemos de algo? - dijo él acariciando su rodilla. - ¿Concretamente, de tu familia...?
- Eh... no... da igual. - sonrió. - Ningún problema, enserio.-Cogió su bolso. - Oye, ¿me acompañas a la salida? Le dije a Mónica que viniera a las once porque tenía que hacer unos recados. - sonrió. - esos recados han terminado... - Y muy bien.- Y son las once y cuarto. La pobre ya me estará esperando para que abra la clínica.-Jorge asintió. Pero aún así, no se quitaba la duda de la cabeza. ¿Por qué mierda Martina, siempre evitaba el tema de la familia?
Bueno esté fue un nuevo capítulo, espero que les haya gustado. voten y opinen que tal. las quiero..nos leemos mañana.
atte: mica
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Protegeme 3 - jortini (hot)
CasualeYa saben sus nombres, ya saben la misión de Jorge Blanco...proteger a Martina Stoessel y ahora a su pequeña niña Naiara. Amistad, romance, peligro, secretos y más cosas se aproximan ¿te animas a ser parte de está nueva etapa en la vida de Jorge Blan...
