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- Necesito vuestra ayuda. - dijo Crowley, cruzándose de brazos y mirando a los tres cazadores, que seguían en el césped.

- Ni lo sueñes. - Dijo Dean, mientras se levantaba del suelo, para luego ayudar a Iris a hacer lo mismo.

- Os acabo de salvar la vida.

- Nadie te ha pedido que lo hagas. - dijo el mayor de los Winchester, dirigiéndose al Impala, seguido por los otros dos cazadores.

- Pero...

- Sé cómo acaba todo lo relacionado con demonios y no estoy dispuesto a pasar por ello.

Crowley sonrió al oír aquellas palabras. Estaba claro que Dean no sabía a lo que se enfrentaba quedándose al lado de la joven Grigori. Era realmente irónico. Pero no iba a ser él el que arruinase la sorpresa. La próxima vez que se lo pensasen dos veces antes de decirle que no al rey del infierno.



- ¿Has visto a Iris? - preguntó Sam a su hermano. Hacía unas horas que habían vuelto al búnker y no la encontraba por ningún lugar.

- Salió hace un rato, dijo que iba a por algo de comer. Supongo que volverá en un rato.

- Estoy preocupado por ella. - dijo Sam. - Parecía realmente afectada por la muerte de aquel chico, Tyler.

- Lo sé. - dijo Dean - Todos hemos pasado por algo así, tiene que entender que no siempre podemos salvar a todo el mundo. Necesita tiempo.



Dean se levantó a la mañana siguiente y se dirigió a la cocina, olía a tortitas.

- Buenos días, princesa. - dijo Sam mientras le tendía a su hermano un plato que Dean no tardó ni 5 minutos en devorar.

- ¿Hay algún caso interesante a la vista? - preguntó el de ojos verdes, con la boca llena de comida. Sam negó con la cabeza.

- No he visto nada que merezca la pena...

Unos fuertes ruidos interrumpieron a Sam, alguien llamaba a la puerta del búnker.

- Qué mierdas... - dijo Dean mientras se levantaba a abrir, seguido por su hermano.

- Alce, ardilla- saludó Crowley, cuando los dos hermanos abrieron la puerta.

El primer impulso de Dean fue volver a cerrar la puerta, sin embargo Crowley metió el pie en medio, impidiéndolo.

- Ey ey ey esperad un momento, vengo algo vuestro.- dijo el demonio, empujando la puerta. En el momento en el que la puerta se abrió del todo y pudieron ver lo que había al otro lado, Dean y Sam se quedaron helados.

- Qué coño...- dijo Sam sin poder creerse lo que veía.

Junto a Crowley, apoyándose en el demonio, estaba Iris, cubierta de sangre.

- Hijo de puta.- Dijo Dean sacando el cuchillo mata-demonios.

- Para un momento, ardilla. Yo me la he encontrado así. - dijo Crowley colocándose detrás de la chica. - Estaba matando a mis demonios. Da gracias a que la sacara a tiempo de la pelea.

- Para ser el rey del infierno es un aburrido. - dijo la chica, entrando en el búnker riéndose en bajo y tambaleándose.

- ¿Estás borracha? - preguntó Dean cogiendo la cara de la chica entre sus manos, para obligarla a mirarle a los ojos.

- No. - mintió la chica, que olía a alcohol, tabaco y sangre con una pequeña risa, para luego darle un beso rápido en los labios y esquivar a Dean. - Tengo hambre.

Supernatural (Dean Winchester)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora