43.

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Iris despertó con un horrible sabor de boca, la costó unos instantes en averiguar dónde estaba. Echó un vistazo por la habitación, se notaba que la juerga había estado bien, y la sequedad de su boca le confirmaba aquello.
Se incorporó de la cama con el ceño fruncido, apartando con desprecio el brazo que la rodeaba, ni siquiera estaba segura de si aquel tío seguía vivo, y la verdad, le daba igual.
La joven se arrastró hacia el baño, necesitaba darse una ducha con urgencia.
Tuvo que esquivar a alguna que otra persona que andaba tirada por la habitación, no sin una sonrisa cuando recordaba la fiesta que habían montado anoche.

Tras la ducha, se sintió mucho mejor, estaba contenta de no seguir siendo humana, porque podía imaginarse la resaca que tendría que estar pasando. Salió de la habitación del hotel y se dirigió al bar de la terraza, donde pidió un café.

Alguien movió la silla que se encontraba junto a Iris, arrastrándola por el suelo, crispándole aún más los nervios a la morena, quien se giró con una mirada feroz.
Su expresión se suavizó al ver que se trataba de Ertael.
- Podrías haberme despertado. - comentó su amigo, mientras se sentaba. - Había un puto cadáver en la habitación.
Iris sonrió con sorpresa, ¿el tío de su cama aquella mañana había sido Ertael? Bueno, nada nuevo. Desde su conversión, la de ojos grises pasaba mucho tiempo con él, se entendían bien. Lo que más le gustaba al dúo era el irse de fiesta, lo que siempre se les acababa descontrolando. No tenían límites y acababa pasando lo que acababa pasando.
Iris se puso a mirar el móvil, mientras charlaba con Ertael, tenía mensajes de Dean.
- ¿Y qué tal llevas el haberte reencontrado con él? - preguntó su amigo, al ver que la chica observaba el móvil con una pequeña sonrisa, signo de que se trataba de Dean. Una pequeña oleada de celos le recorrió el cuerpo, cogiéndole totalmente por sorpresa. ¿Hasta qué punto sentía algo por ella? Se lo pasaba bien con ella, y era la única que se preocupaba por él. ¿Acaso la quería? ¿Le era posible tener esa clase de sentimientos tan intensos? ¿Se trataba de amor?
Ertael estaba demasiado ensimismado en sus pensamientos y no se dio cuenta, sin embargo la de mirada plateada si lo sintió, de repente, una presencia que no la era desconocida apareció junto a ellos. Azkeel.
- Mierda... - susurró.
Todo sucedió muy rápido. El recién llegado sacó una extraña daga dorada, decorada con un complicado esgrafiado verde esmeralda, y se lanzó a por Ertael, sin embargo, Iris fue más rápida y se interpuso entre ambos, con la agilidad de una pantera.
La daga dirigida a Ertael, acabó en el costado izquierdo de la morena, provocándola un gruñido de dolor. Ella y Azkeel cayeron al suelo, mientras forcejeaban.
- ¡Vete de aquí! ¡Ya! - rugió Iris a su amigo, mientras lanzaba una fuerte patada contra la cara del ángel caído, haciéndole caer hacia atrás. Mientras Ertael desaparecía, Iris se sacó la daga, aún enterrada en su cuerpo con un grito de dolor.
La furia la cegó, y cargó contra Azkeel, tirándole al suelo y colocándose sobre él, con la daga en su mano derecha, dispuesta a rajarle la garganta, sus ojos ya no eran grises, eran completamente negros.
Azkeel la sujetaba a duras penas por las muñecas, sorprendido de la fuerza que tenía.
- Te juntas con traidores. Eso te convierte en uno de ellos. - Iris le escupió a la cara de la rabia que sentía, quería rajarle el cuello. Azkeel comenzó a reírse. - Y ya sabes lo que les espera a los traidores.
Y acto seguido, el ángel caído desapareció, dándose Iris de bruces contra el suelo.

- ¿Estás bien? - Ertael apareció a su lado, tendiéndola la mano para ayudarla a levantarse. Iris asintió, tomando su mano, para incorporarse. Al realizar dicha acción, un pequeño gruñido de dolor se escapó de los labios de la morena, el costado donde Azkeel la había clavado la daga le dolía. Ertael la miró con preocupación.
- Estoy bien, no me mires así. - contestó ella, mientras se levantaba la camiseta, empapada en sangre oscura, para ver a qué tenía que enfrentarse.
Ertael observó la herida sin decir nada, no se estaba curando, ni siquiera había dejado de sangrar, y teniendo en cuenta la naturaleza de la joven, aquello era una mala señal. El ángel caído se agachó, para recoger la extraña daga y la examinó con curiosidad.
Iris, por su parte había dejado de prestarle atención a la herida, ya se curaría, aquello no la preocupaba, sacó su móvil para mirar por fin los mensajes que Dean la había enviado.
- No me jodas... - dijo la chica cuando leyó los mensajes, ganándose la atención de Ertael. - Tenemos que irnos.
- ¿Qué pasa? - preguntó Ertael.
- Mi padre se ha hecho con el infierno. - respondió la morena. - Nos estamos quedando sin tiempo.

Ertael e Iris aparecieron en la entrada del búnker, donde Sam, Dean y Castiel les esperaban.
Instantes después de aparecerse, Iris sintió un pequeño mareo y tuvo que apoyarse en Ertael. Gesto que no pasó desapercibido por ninguno de los allí presentes.
- ¿Iris? ¿Estás bien? - preguntó preocupado Sam.
- Sí, no os preocupéis. - contestó la joven, que volvía a encontrarse bien. - Ha sido un pequeño mareo.
- Estás sangrando. - dijo Dean, sin apartar los ojos de Ertael, no se podía ignorar la tensión que había entre ambos.
- Azkeel apareció y me peleé con él. Nada grave.
Ertael y Castiel se miraban, algo raro pasaba, Iris tal vez no había caído en la cuenta porque llevaba poco tiempo siendo un demonio, pero ellos dos sabían que marearse y que una herida no curase rápidamente en un demonio era una muy mala señal.
- De todas formas, ¿qué ha ocurrido? ¿Cómo ha podido Crowley perder tan rápido el trono? Eran mayoría.
- Iris... - contestó Castiel.- Samyaza ha matado a Crowley.

Bueno, capítulo nuevo, esta vez más cortito, pero es para introducir el montón de drama que habrá en el siguiente.
Ah si, quedan como máximo 2 capítulos y esto se acaba, sólo me ha costado 4 años decidirme por un final 😂😂
En fin, ya sabéis, votad y comentad 💖💖😘

Supernatural (Dean Winchester)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora