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Las promesas durante sus votos habían sido falsas y vacías, pero al menos el anillo había servido de algo. Él no había escatimado con el gasto del mismo, después de todo, no se iba a volver a casar.

Ella iba a ser su mujer para siempre... Pero no la única.

Para ella la cifra de ese anillo había sido muy alta, era dinero que jamás había visto tanto junto, hasta el momento de venderlo y que le pagaran. Después de todo, era suyo, ella podía hacer lo que quisiera con él.

Le había servido para comprarse un pequeño departamento en un pueblo alejado de todo, y con los pendientes y el collar, tendría para vivir unos dos meses.

Tiempo que esperaba que le tomara en conseguir un empleo.

Realmente no sabía que haría con su vida, sólo que no regresaría jamás a su antiguo hogar o casa de sus padres.

Había cambiado su celular y el número, para que nadie pudiese contactarla, y enviado una carta a sus padres sólo para asegurarles que estaba viva y "bien"... Que gran mentira eso último.

Ella desde un primer comienzo sabía que jamás sería poseedora del amor de Caelan, después de todo, no era el tipo de mujer que los alfas de su tipo tomaban como pareja, pero no por eso, él tenía derecho de engañarla.

Había llorado mucho, sí, había llorado hasta que su cabeza dolió de una forma horrible, y ya no habían quedado más lágrimas que desechar. Lo había llorado días enteros, esperando que él le respondiera algún mensaje, especialmente, cuando le había contado que no se sentía bien y estaba en la clínica.

Lo había llorado al enterarse que estaba embarazada y estaban esperando su primero hijo. Pero, si ella no le interesaba ¿Por qué el bebé de una Omega lo haría?

Además, lo sabía, lo había confirmado, y ese fue el detonante para tomar aquella decisión e irse. Luego de investigar un poco sobre su familia, había encontrado quien era Mar.

Se suponía que era su cuñada y ahora su amante también.

¿Para que demonios la había tomado a ella como mujer entonces? Nadie le impedía que se quedara con la tal Mar ¿Para que jugar con una Omega como ella?

Y después de investigar un poco más, supo que aquello era algo habitual que hacía Caelan en el pasado. Marcaba omegas cuando estaba aburrido y luego las desechaba hasta que murieran de tristeza.

Y ella no sería un nombre más en su lista de víctimas.

***

—Buen día, le dejo mi currículum, estoy necesitando trabajo y tengo disponibilidad horaria —sonrió suavemente entregándole una carpeta a una mujer de la tienda, antes de responder unas preguntas y salir.

Ya había llenado varios formularios en línea, y ahora estaba buscando de forma presencial dónde trabajar. Debía prepararse para la llegada de su cachorro y no sabía cuánto más podría trabajar luego de que el bebé naciera.

O cuánto le permitirían trabajar cuando su panza creciera.

Suspiró con cansancio, luego de estar caminando durante toda la mañana, entró a una cafetería. Tomaría algo y luego volvería a su nuevo hogar a descansar un poco, esperando el llamado de algún puesto.

Aún no conocía el pueblo, pero sabía que debía buscar dónde atenderse, y un médico que llevara control de su embarazo.

Pidió un batido y unas galletas, y acarició suavemente su vientre mientras esperaba.

Debía ser fuerte, más que nunca.

***

—No sé dónde, no sé cómo, pero quiero que la encuentren ¡Búsquenla en dónde sea!

Lev lleyó el documento y luego suspiró, arrojándolo sobre la mesa, observando a su hermano hablar alterado por llamada, antes de cortar y pasarse una mano por el cabello, frustrado.

—Nadie sabe nada, cambió su línea, no usa el mismo celular, así que no la puedo rastrear. La última vez que la vieron, tomó ese maldito vuelo pero nadie sabe a donde mierda se fue.

—¿En serio estabas con la Omega de Shayne? —le inquirió Lev ignorando lo que le estaba contando.

—¿No estás oyendo nada de lo que te dije? ¡No puedo encontrarla!

—¿Y qué demonios importa? Ya leí el documento y ella ni siquiera te está demandando por abandono de hogar o pidiendo una pensión alimenticia. Lo único que pide aquí, es el divorcio alegando que tú te fuiste y la ignoraste por casi un mes, y que además, dejó su celular como prueba de ello. Es por eso que no puedes comunicarte con ella.

—Eso no es verdad, estuvimos en contacto en todo momento.

—Aquí no dice lo mismo, y da igual, firma el maldito divorcio y fin del tema.

—Necesito encontrarla.

—¿Pero para que? Estabas con la ex Shayne ¿Que pasó que regresaste?

—Eso no importa ya.

—Has hecho esto tantas veces, que no sé porqué ahora quieres hallar a esa Omega —pronunció desinteresado Lev.

Después de todo, él estaba al tanto de las acciones de su hermano, era abogado y quién lo había ayudado muchas veces con las omegas fallecidas y las cuestiones legales.

Caelan respiró profundo y luego se sentó, suspirando.

—Me equivoqué al volver con Mar.

—Que sorpresa —murmuró con obviedad.

—Ella sólo me busca cuando está mal o necesita de mí, por el lazo que nos une, pero no me quiere en su vida. Cuando se siente bien y fuerte, me aleja... Y ya no quiero eso.

—¿Marcaste a la nueva Omega?

—No, no pude, tuve a Mar todo el tiempo en mente, sólo tuvimos sexo, pero Mar es quien lleva mi marca y unión.

—Entonces quítate la culpa y ya, morir no se va a morir, despreocúpate.

—Está embarazada... Fue a una clínica a hacerse un control porque no se sentía bien, y su historia clínica dice que está embarazada.

—Mh, ese ya es otro tema.

—Las omegas embarazadas son muy frágiles y delicadas, necesito cuidar de ella, o el cachorro no nacerá.

Lev lo observó con fastidio, ya harto de la situación.

—Oye ¿Por qué sigues perdiendo el tiempo aquí? Dijiste que te uniste y marcaste a Mar, vete con ella y forma tu familia allí. La unión y el lazo que existe entre ustedes hará que ella siempre te necesite, así que siempre será tuya, aunque te rechace.

—Ya no voy a volver con Mar, ya entendí que jamás me querrá.

—Haz lo que quieras —le dijo poniéndose de pie—. Pero debes firmar esa solicitud de divorcio, y si no lo haces, da igual, ella se divorciará de ti de todos modos.

...

MelissaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora