Salió de su habitación con Sol en brazos, y se encontró a Caelan ya despierto. Al parecer estaba hablando con alguien por celular, ya que lucía bastante serio.
Melissa se fue hacia la cocina, por un vaso con agua y regresó a la sala, donde el castaño ya había terminado de hablar.
—¿Todo bien?
—Am sí, algo así —le dijo tomando a la niña en brazos, besando sus mejillas—. Me habló mi hermano.
—¿Cual de todos?
—Samir, el mayor. La próxima semana será el cumpleaños de los mellizos, y quería que fuéramos.
—¿Y tú qué le dijiste?
—Que probablemente no iría.
—¿Por qué? —le inquirió curiosa, sentándose.
—Porque no, Mel, es obvio que asistirá Mar con los niños, además de mi hermana menor con su pareja. Y eso sería incómodo para tí.
—Pero puedes viajar tú solo, porque obviamente a la bebé no te la vas a llevar —pronunció con simpleza.
—No, no quiero asistir solo —le dijo sentándose también, haciendo jugar a su hija con su chupón—. Prefiero quedarme aquí, con ustedes, en donde me gusta estar.
—¿Es eso o no quieres ver a Mar?
Caelan dejó de mirar a la niña para observarla a ella y negó con la cabeza.
—Ella ya no es importante en mi vida, el lazo prácticamente ya no existe, y yo ya no siento nada.
—¿No?
—No, mi mente está muy clara ahora.
Melissa arqueó una ceja y se cruzó de piernas.
—Okay, vamos entonces al cumpleaños de tus sobrinos.
—¿Qué?
—La otra noche me pediste una oportunidad, me dijiste que habías cambiado, que querías intentarlo. Este es tu momento para demostrarme que es verdad lo que me dijiste, que ella ya no significa nada para tí.
—¿En verdad quieres hacer esto, Melissa?
—Sí —pronunció seria—. Si en verdad la unión y sentimiento de pertenencia que tenías por ella era sólo producto del celo, entonces volver a verla no te afectará en nada ¿No?
—No, no lo hará. Y te lo demostraré —sonrió.
***
¡Nunca había viajado en avión! Y aunque al comienzo le había causado mucho miedo, especialmente cuando vio como todo se veía chiquito desde su ventanilla, y con las primeras turbulencias, ahora la verdad que estaba disfrutando de la vista.
¡Hasta las nubes podía ver de cerquita!
—Creí que sería de esos viajes molestos, en donde la niña no dejaría de llorar, pero mírala —rio Caelan, observó a Sol tranquila contra el pecho de su madre, alimentándose.
—Ella mientras coma, no le importa nada —sonrió Melissa.
Caelan observó a la rubia, y le fue imposible no sonreír suavemente. Ella lucía realmente hermosa. Se había cortado el cabello hasta los hombros, en un corte recto que le quedaba precioso en su cabello lacio.
Se había maquillado un poco, de forma sutil, pintando sus labios con un gloss de brillitos y apenas delineando sus ojos... Algo que no necesitaba, porque ella era hermosa de forma natural.
—C-Caelan —pronunció bajo, incómoda.
—¿Qué ocurre?
—Tu aroma... H-Ha cambiado.
—Lo siento, pero cuando te veo no puedo controlar mucho mis emociones.
—¿Q-Qué?
—En este momento sólo quisiera besarte.
Melissa abrió los ojos sorprendida, y antes de poder reaccionar, Caelan se apoderó de sus labios, tomandola del rostro. La rubia cerró los ojos, y tímidamente le correspondió el beso, instando al padre de su hija a qué fuera a más.
Quizás su temperamento fuerte sólo había sido producto del embarazo, porque ella ahora volvía a ser la misma tonta de antes, que no podía resistirse a sus miradas intensas, y esos besos febriles.
—E-Espera —jadeó contra sus labios, con los ojos cerrados.
—No hagas eso, Mel —le pidió en un gruñido bajo.
—L-Lo siento, pero es que tu a-aroma me está... Ya s-sabes.
El castaño respiró profundo, antes de darle un beso rápido y ponerse de pie.
—Iré al baño.
Aún quedaban cuatro horas más de viaje, y con Melissa de ese modo, tan receptiva, no sabía cómo haría para aguantar.
En cuanto lo perdió de vista, la rubia se cubrió el rostro con su mano libre, completamente avergonzada. ¡¿Qué le pasaba?! ¡¿Por qué no podía controlarse cuándo él olía de ese modo?!
***
Bajaron del auto que Caelan había alquilado, y Melissa observó sorprendida la enorme casa que el castaño había comprado.
Era igual de grande que la que él ya tenía cuando se habían casado, sólo que en el bosque.
—¿Cuándo compraste esta casa?
—Mm, como un año antes de casarnos —le dijo pasando uno de sus brazos por la cintura de ella, quién estaba cargando a la niña en brazos—. Ven, quiero que la conozcas por dentro.
Melissa asintió con la cabeza, estremeciéndose... El tacto de Caelan comenzaba a afectarla, no sólo su aroma.
—Este es el recibidor —sonrió el castaño, caminando con ella sin soltarla—. Por aquí está el living, con un mini bar. Estos vinos y licores de aquí son muy añejos, quizás hasta tengan más años que tú.
Pues sí, las etiquetas y botellas se veían bastante antiguas.
—Luego por aquí está la cocina, completamente equipada —le dijo enseñándole los muebles, abriendo sus puertas—. Equipé la casa como si toda mi familia fuese a visitarme aquí.
Siguieron caminando, hasta una puerta que quedaba junto a las escaleras.
—Ese es uno de los baños que está en la planta baja, la otra está del lado derecho, y subiendo las escaleras, hay cuatro habitaciones más, una con baño en suite, y luego otro baño más junto a dos de ellas —sonrió, mientras le explicaba y subían las escaleras—. No pude pedir que ambientaran la habitación de Sol, porque fue un viaje que no planeamos, pero creo que las camas de todos modos-
—No, Sol dormirá conmigo —lo interrumpió—. ¿Alguna de estas habitaciones tiene cama matrimonial?
—Sí, tienen, pero pensé...
—¿Qué cosa?
Se detuvo y la miró a los ojos, estremeciendola. ¡Maldita sea! Otra vez Caelan con esa mirada intimidante que la incomodaba.
—Que quizás ella podría dormir sola unas horas —pronunció en un tono bajo, calmo, antes de apoyar una de sus manos en la mejilla de ella—. Y nosotros podríamos intentar-
—N-No.
—¿No qué? ¿No quieres dormir conmigo?
—Caelan s-sabes muy bien lo que yo pienso al respecto. Y no porque en estas semanas la relación haya mejorado entre nosotros, significa que-
La besó, interrumpiéndola. Sabía muy bien que Melissa sólo se estaba resistiendo a sus verdaderos instintos. Ella lo deseaba al igual que él, y quizás únicamente era por una cuestión hormonal.
Pero de todos modos, habiendo sentimiento de por medio por parte de ambos, esto los ayudaría a que se terminaran de unir.
Todo aquello podía ser válido... O tal vez simplemente, Melissa estaba por entrar en celo, y ambos lo estaban ignorando.
...
