—¿Te sientes mejor?
Melissa observó a Caelan, mientras él iba conduciendo de regreso a la casa.
—¿Qué quieres decir?
—Luego de haber hablado con ella, de quitarte las dudas, y ver qué entre nosotros no hay nada ¿Te sientes mejor? ¿Ayudó un poco con tus inseguridades?
—¿Cómo te sentirías si fuera al revés?
—¿Qué?
—Imagina que yo hubiese dejado que otro hombre me marcara, no, no sólo eso, que en medio de la luna de miel, te dijera que mis padres enfermaron y debía irme a cuidarlos, y me desapareciera por casi un mes, obviamente tú no podías venir, y en ese tiempo estuviera follando con este tipo sin importarme nuestro matrimonio o mi lealtad.
Caelan respiró profundo, asintiendo levemente con la cabeza.
—Lo entiendo, nunca me perdonarás —pronunció en un tono bajo—. No importa lo que haga, ni como te lo demuestre, tú nunca perdonarás que te haya engañado... Y estás en tu derecho de no hacerlo.
—¿Y tú lo harías si fuera al revés?
—No lo sé —murmuró—. Pero si quieres estar con alguien más, no puedo oponerme tampoco.
—Siento que si ella no te hubiera rechazado, tú jamás habrías vuelto, y sabes que es así. Si ella te hubiese querido como lo hizo con su esposo, tú te hubieras quedado a su lado y ni siquiera te hubiese importado Sol, buscarías la forma de ser una familia con ella.
—Sí, quizás hubiera sido así, pero eso no ocurrió, yo regresé, te busqué y desde entonces estoy intentando que lo nuestro funcione, que-
—No, Caelan, no existe un "nosotros", desde que te fuiste tras de ella, dejó de existir algo entre nosotros... Este simplemente es el resultado de tus acciones.
El castaño no dijo nada, sólo asintió una vez más con la cabeza y continuó conduciendo.
Si después de esto ella no quería darle una oportunidad, entonces ya no había nada más para hacer.
Tendría que aceptar que había perdido la oportunidad de tener una familia por ser un hijo de puta.
***
Quizás... Se sentía tan deprimido como cuando Mar lo había echado de su casa, porque al final, era prácticamente la misma situación, Melissa le había terminado de confirmar que no quería estar con él.
El viaje había sido en vano, hacer que ambas se conozcan también, y aquellos meses de intentar acercarse a ella, no habían sido la excepción.
—¿Qué quieres cenar? Ahora que Sol se durmió, puedo preparar la cena —le dijo Melissa apareciendo en el living, donde Caelan estaba usando su celular.
—Lo que quieras está bien. Es más, si quieres sólo cocina para tí, luego veré yo que me preparo.
—No me molesta preparar la cena para ambos.
—Haz algo sencillo entonces, no tengo mucha hambre en verdad.
—Mm, de acuerdo, veré entonces que puedo hacer.
Melissa asintió con la cabeza, y se fue a la cocina, dejando a Caelan solo nuevamente.
El castaño se puso de pie, y fue hasta la habitación donde su hija estaba durmiendo, aquella que ahora solo utilizaría con Melissa un par de días más.
Se acercó hasta la cama, y le acarició suavemente el cabello, viendo a su pequeña dormir.
En estos meses viviendo con Melissa, desde que su bebé había nacido, había comprendido el porqué su hermano había renunciado a todo por su mujer.
Porqué incluso Shayne había cambiado por Mar, y hasta su hermanita había abandonado su vida de lujos, por venirse al bosque a vivir con su actual pareja.
Había creído que él también podría tener la misma vida ahora, un hogar al cual regresar, una familia como los demás... Ya no volvería a sentirse perdido y solo.
Pero sólo había sido un estúpido anhelo. La felicidad que creyó que finalmente había alcanzado, lentamente comenzaba a escaparse entre sus dedos.
Necesitaba hablar con alguien.
***
—¿Quién está llamando tan tarde? —gruñó con molestia Vesnia, girando en la cama.
Samir suspiró y se inclinó hacia ella dándole un beso en la mejilla.
—No te preocupes amor, descansa, iré yo a ver quién es —le dijo antes de salir de la cama.
Venían de meses de insomnio, debido a que los gemelos no dormían tanto en la noche. Pero ahora que los pequeños estaban un poco más grande, la castaña lo único que quería era recuperar las horas de sueño perdidas.
Fue hasta la sala y se sorprendió de sentir a su hermano del otro lado de la puerta.
—Caelan ¿Qué haces aquí?
—Lamento llegar tan tarde en la noche, pero... Yo necesitaba hablar con alguien —pronunció en un tono bajo lo último.
—Claro, pasa —le dijo haciéndose a un lado—. ¿Quieres hablar aquí? ¿O prefieres en la cocina mientras hago un café?
—Donde tú quieras está bien.
—De acuerdo, vamos a la cocina —le dijo guiándolo—. Si no fuera porque Mar me trajo a los niños hoy, ni sabía que estabas en el bosque.
—Es sobre eso lo que quería hablar. Vine hasta aquí para intentar de algún modo recuperar a mí familia, a la mamá de mi hija sobre todo, pero no funcionó.
—¿Cómo planeabas recuperar tu relación trayéndola aquí? —le inquirió confundido, entendiendo la cafetera.
Caelan tomó asiento, negando con la cabeza.
—No sé, creí que si ellas se conocían, si Melissa hablaba con Mar y ella le confirmaba que entre nosotros ya no existía más nada, que no hay vínculos ni sentimientos, eso le ayudaría a perdonarme y aceptar tener nuevamente algo conmigo. Pero me equivoqué. El daño que le hice es irreparable, ella no puede perdonarme, y la entiendo, en verdad lo hago, pero yo estoy arrepentido. He intentado durante todo su embarazo, y estos meses viviendo juntos desde que la bebé nació, poder remediar de algún modo lo que hice, pero nada funciona.
—Me sorprende que tenga un temperamento tan fuerte siendo omega... Pero lamentablemente, dudo que ella pueda dejar el pasado atrás, Caelan —pronunció con pesar, tomando dos tazas de la alacena—. Cuando comenzamos nuestra relación con Vesnia, yo también cometí una estupidez producto de mi imprudencia y desesperación, y si ella pudo perdonarme, fue únicamente porque estábamos unidos y sentía que mi dolor y culpa eran reales. Supongo que ustedes no estaban unidos ¿no?
—No... No pude marcarla, en el momento de hacerlo yo solo tenía a Mar en la cabeza.
—¿Y qué piensas hacer entonces?
—Supongo que alejarme —murmuró tomando la taza que su hermano mayor le estaba ofreciendo—. No puedo vivir con ella sabiendo que no puedo tenerla, y me duele también todo esto, porque sé que es mi culpa, pero en verdad quería tener una familia. Tú tienes a tu mujer y tus hijos, Mar tiene a sus hijos y los tiene a ustedes, Milena tiene su familia con ese muchacho y... Siento que soy el único que está solo —reconoció sintiéndose tan abrumado—. Todos nuestros hermanos han formado sus familias, y yo no tengo nada, me he quedado solo, Samir, y es una sensación horrible. Y no, no voy a buscar a otra mujer con quien jugar a "la casita", porque yo tenía mi familia y no pude cuidarla.
...
