—¿Un hijo? —preguntó sorprendida Melissa.
—Sí, ese muchacho tiene como unos veinte años, lo cual es sorprendente que lo mantuviera oculto, que fuera un secreto. Si bien a esa edad cada uno estaba forjando su futuro ya, nadie supo de su embarazo.
Melissa se llevó un trozo de tarta a la boca, pensativa. Quizás ahora tenía sentido el actuar de Cecilia después de que ella pasara por el parto, había sido tan atenta y amable con ella.
—¿Y que saben ahora de su hijo o de ella?
—Kenneth estuvo investigando, gracias a eso supimos del muchacho, pero nadie sabe realmente dónde se encuentra ella o su hijo. Tampoco sabemos si están bien, porque según Ken, ese chico es muy importante para el mercado negro.
—¿M-Mercado negro?
Caelan asintió con la cabeza, y le acarició suavemente el cabello a su hija, quién se había dormido muy fácil con él, contra su pecho.
—Hay tantas cosas que desconoces de nuestro mundo, Mel, y creo que es lo mejor así.
—¿Por qué lo dices? Ahora que estamos hablando de esto quiero saberlo.
La miró inseguro y luego respiró profundo, jugando con el tenedor y un pedacito de tarta que aún quedaba en su plato.
—Todo lo malo, atroz, egoísta y mierda que hacen los humanos de forma ilegal, lo hacen los lobos y es mucho peor. ¿Por qué? Porque aunque compartimos similitudes con los humanos, nosotros tenemos médicos especiales, medicamentos especiales, etc. Y todo esto lo conseguimos gracias a investigaciones... Pruebas.
—¿Que q-quieres decir con eso? —le preguntó con temor.
—Las leyes humanas no son las mismas para nosotros, y aunque nuestras legislaciones tienen cosas en común, tenemos más "libertades" debido a nuestros instintos.
—Sólo dilo, Caelan ¿De que se trata?
—Narcotráfico, prostitución, trata con fines sexuales, de órganos y de investigación. Lamentablemente, los omegas son las principales víctimas, ya que quienes controlan todo este mundo, son los alfas.
Melissa desvió la mirada, sintiendo el estómago revuelto de sólo pensar que sus padres la habían vendido, y que después de tantos años, no había vuelto a saber de su hermana.
Quizás no estaría ni viva ya.
—Hay muchas pruebas que se pueden realizar en los omegas antes de salir al mercado, pero los medicamentos fuertes y drogas experimentales no se pueden probar en omegas, y ahí ya se complica, porque conseguir un alfa no es tan sencillo.
—¿Crees que esa gente esté buscando a tu sobrino por eso?
—Somos animales, Mel, vivimos y actuamos en manada, y sólo sobrevive la familia más fuerte ¿Entiendes? Durante años sólo nos hemos cruzado entre alfas para poder tener miembros fuertes y puros, o con otras castas para conseguir beneficios. Un muchacho como él, de sangre pura, en manos equivocadas, puede ocasionar muchos problemas.
—Entiendo la parte de nuestro lado animal, pero eso no quiere decir que puedan controlarlo. ¿Cómo lo utilizarían?
—¿Has visto alguna vez un delta?
—No... Ni siquiera sabía que existían —pronunció confundida—. Creí que sólo eran un mito.
—Shayne era un delta, y gracias eso, fue el que mejor posición económica alcanzó ¿Y sabes por qué? Cuando transicionan, es casi imposible pararlos. Yo mismo lo he visto en ese estado de demencia, ni cuatro alfas pudieron contra él, son realmente bestias a la hora de pelear.
—¿Tú también lo eres?
—No, aunque éramos gemelos, ese gen es una mutación genética muy extraña que se presenta muy rara vez. De hecho, él fue el primero y único en nuestra familia.
***
Nathan observó a su mujer hablar por celular, mientras lavaba las tazas que habían usado para desayunar. Milena se veía muy afectada, por lo que suponía que la llamada debía ser de su familia.
Terminó de acomodar todo en la cocina y fue hasta ella, apoyando sus manos en los hombros de la jovencita.
—De acuerdo, te llamo luego, gracias por avisarme —pronunció antes de suspirar y mirar a Nathan.
—¿Qué pasa?
—Parece que secuestraron a mi hermana.
—¿A Cecilia? ¿Cómo?
—No lo sé, Samir no me dió mucha información, pero imagínate como está. Y ni hablar de mi familia, están todos muy preocupados, alterados. Mi padre debe estar desesperado, Cecilia es todo lo que tiene, por algo es la líder del clan.
—¿Hay algo que podamos hacer para ayudarlos? —le inquirió en un tono bajo al ver la aflicción de ella.
—Y-Yo no puedo ir ahora —le dijo llevándose una mano a su vientre—. Sería muy riesgoso y-
—Por supuesto que no, tú tienes que cuidarte y hacer reposo, pero yo puedo ir, puedo ayudar a tus hermanos.
—Nate, no creo que ellos quieran verte luego de lo que pasó con Skyler —murmuró.
—Eso ya lo hablamos con Caelan cuando nos vimos, y saben bien que no fue mi culpa, sólo me defendí —gruñó.
—Lo sé, mi amor —le dijo dándole un beso corto en los labios—. Pero supongo que ellos se encargarán de buscar a sus hombres para que los ayuden a buscarla... No tienes idea de los contactos que tiene Kenneth.
—No, pero ya puedo imaginarme.
***
Caelan se había quedado hasta la mañana en casa de Melissa, con quien había desayunado antes de irse hasta lo de su padre, para saber cuáles eran los avances y como actuarían, por lo que ahora sólo se encontraba ella con la bebé.
—Un momento —pronunció la rubia en voz alta, cuando escuchó que alguien tocaba la puerta.
Ella estaba limpiando la casa ahora que Sol estaba durmiendo, antes de ponerse a cocinar sus tartas y pasteles.
—¿Melissa Moonheart?
—Sí, soy yo.
—Este paquete es para usted ¿Podría firmarme aquí?
—Claro —pronunció extrañada, firmando una planilla antes de recibir una caja—. Gracias.
Cerró la puerta y fue hasta la mesa de la cocina, buscando un cuchillo para poder cortar la cinta de embalaje y abrir la caja.
En su interior habían unos sobres de color azul marino con bordes dorados, los sacó curiosa, y debajo de los mismos, habían unas invitaciones.
"Estás cordialmente invitado a nuestra boda.
Queremos compartir contigo nuestra unión civil que se llevará a cabo el día 23 de mayo.
Por favor, confirma la asistencia antes del día 18 de mayo.
Melissa y Caelan."
Leyó lo que las tarjetas decían y sus ojos se cristalizaron... Las invitaciones habían llegado, Caelan las había pedido antes de que ellos realizaran el viaje.
Él estaba decidido a unirse a ella.
...
