Desde que habían regresado de la visita a la casa de Mar, Caelan se había comportado muy distante con ella. Sí, seguía siendo el mismo con Sol, pero con Melissa ya no era el mismo trato. Apenas intercambiaban palabras durante el día, haciendo bastante incómoda la convivencia.
Lo único positivo es que el cumpleaños de los sobrinos de él finalmente había llegado, y luego de eso podrían regresar a su verdadero hogar y vida habitual. Tener cerrada la pastelería por tantos días a Melissa no le había agradado mucho.
—Ya estamos listas —le dijo llegando a la sala con la niña en brazos.
Le había hecho dos pequeñas coletas, ya que Sol no tenía mucho cabello, y colocado una especie de tapado blanco de peluche, sobre un vestido de invierno rosa crema.
—Luces preciosa, mi amorcito —sonrió Caelan tocando una de las mejillas de la niña, antes de mirar a Melissa—. ¿Segura quieres ir? No estás obligada a hacerlo.
—Sí, si a ti no te molesta, vamos.
—No, vamos.
Salieron ambos de la casa, y Melissa colocó en el asiento trasero, en su portabebés, a la niña, antes de rodear el auto e ir hacia su asiento.
—Mañana saldremos temprano hacia el aeropuerto, nuestro avión sale a las ocho.
—Genial, ya extraño mí casa —sonrió la rubia.
—Sí, lo imagino.
Melissa observó al castaño, sintiéndose incómoda.
—Caelan ¿Está todo bien contigo? Desde hace días has estado actuando extraño.
—Sí, no entiendo a qué te refieres realmente.
—Nada —murmuró.
Él sabía muy bien a qué se refería, pero ella no iba a insistirle tampoco. Tomó su celular y se puso a mensajear con su amiga, ya faltaba menos para volver a verse.
***
Caelan fue el primero en bajarse del auto y fue hasta el asiento trasero para tomar a su hija en brazos, dándole un suave beso en la mejilla. Melissa lo siguió por detrás y ambos fueron hasta la puerta, siendo recibidos por Vesnia.
—Hola, bienvenidos —sonrió la castaña—. Es un placer conocerte, Melissa.
—Hola, lo mismo digo.
—Y que bonita princesa, es igual a ti.
—Sí, gracias al cielo salió a su madre —sonrió Caelan.
—Pasen por favor, están todos en la sala.
La siguieron hasta la sala, y los ojos de Melissa se quedaron en un jovencito castaño de ojos azules que físicamente era igual a Caelan. Entendía que fuera su sobrino, pero estaba segura que Caelan a su edad debía verse igual.
—Melissa, ellos son mis hijos Aspen y Kaia, los cumpleañeros —sonrió Vesnia presentándolos—. Mí marido Samir, y los dos más pequeños de la familia, Edan y Aritz. Ella es mi cuñada Milena y su pareja Natan.
—Hola, bienvenida —pronuciaron ambos, quienes estaban sosteniendo a los gemelos en brazos.
—Y por allí están mis sobrinos Scott, la pequeña Lottie y mi cuñada Mar, a quien ya has conocido.
—Hola a todos —sonrió apenada Melissa, comenzando a sentirse un poco incómoda con todas aquellas personas que no conocía.
Especialmente al sentir tantos alfas a su alrededor.
Caelan la observó por un momento, pero... Se contuvo de tomarla de la mano e intentar darle algo de seguridad. Ella no quería tenerlo cerca después de todo.
***
—Tanto tiempo —le dijo Milena entrando a la cocina, donde Caelan estaba hablando con Samir—. Creo que no te veía desde hace como cinco o seis años.
—Sí, creo que sí, no lo recuerdo ya, pero me alegra saber que ahora vives aquí con tu pareja, y sobre todo, que sea alguien diferente a los machos de nuestra familia.
—Sí, Natan es la excepción a todo lo que he conocido —sonrió—. Por cierto, felicidades por tu bebé, es preciosa, no creí que tú también formarías una familia.
—Sí, pero mí familia es solo mí hija, no estoy con su mamá —le explicó tomando una galleta.
Milena lo miró con cierta sorpresa, confundida.
—Ah, pensé que te habías unido a ella, lo siento.
—La relación no funcionó como hubiese querido.
—Es extraño ¿No? Porque supongo que para que esa bebé naciera ustedes debieron unirse.
—No, no hubo unión, ni marca.
—Ah, ya, sólo tuvieron sexo y no te cuidaste —supuso asintiendo con la cabeza, sentándose frente a Samir—. Lo bueno es que ahora los gemelos tendrán una primita de su edad con quién jugar —sonrió.
Caelan observó su taza de café, antes de darle un trago y negar levemente con la cabeza.
—No, nosotros solo vinimos por el cumpleaños de los niños, y para conocerlos además. Melissa y Sol viven fuera del bosque.
—Creí que ustedes también vivirían aquí ahora, ya sabes, para alejarse de la familia, los problemas, conectarse con la naturaleza y esas cosas.
—Pues no, Mile, Caelan tiene su vida en la ciudad, con las empresas —explicó Samir—. Y bueno, la madre de su hija también tiene sus negocios. Era una pastelería ¿No? —le preguntó a su hermano.
—Sí...
—Es una pena, pensé que nuestra familia se haría un poco más grande ahora —sonrió divertida—. En el bosque hay muchos clanes, y siempre es bueno ser numerosos en la familia.
—Ustedes tienen de familia a uno de los clanes más respetados del bosque —le recordó Samir a su hermana—. Si PurpleSnow tuviera contactos con los humanos fuera del bosque, estaría a la par de los Woods.
—Sí, algo así me dijo Nate, pero a ellos no les gusta mucho relacionarse con los humanos, prefieren hacer trato con los de nuestra misma especie que viven fuera del bosque.
Caelan observó a sus hermanos hablar, y sintió nuevamente ese vacío en el pecho... Desde que Shayne y Skyler habían fallecido, la ausencia de ellos cada día pesaba más.
No tenía una conexión fraternal con ninguno de sus medios hermanos, su relación era como si fueran viejos conocidos, socios del gran apellido WildWolf.
—Creo que ya es momento de irme —sonrió levemente, poniéndose de pie—. Está oscureciendo y el viaje hasta la casa es largo. Gracias por habernos invitado, Samir, fue agradable pasar un tiempo con ustedes, ver qué todos están bien y los niños más grandes. Tienes... Una familia perfecta y numerosa.
...
