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—Ya mi amor ¿Por qué lloras tanto? —le preguntó frustrada Melissa, mientras mecía a la niña y la paseaba por la sala—. Te cambié el pañal, te di un baño, la teta, no tiene cólicos ¿Por qué lloras tanto, hija? Es hora de dormir.

Eran cerca de las once de la noche, y la niña no quería dormir, o no podía quizás. Melissa ya no sabía que hacer para poder tranquilizarla.

Quizás extrañaba a Caelan, después de todo, no lo veía desde la mañana temprano.

Fue a buscar su celular y marcó el número del castaño, esperando a que él fuera a responderle. Había creído que luego de hablar con Cecilia, Caelan iría a ver a la niña, pero ni un mensaje le había enviado.

"—¿Está todo bien?"

—Hola, am... Algo así, Sol está muy irritable, no deja de llorar, no sé qué tiene.

"—Quizás tiene sueño y no puede dormir, a veces se pone así de fastidiosa."

—Pienso lo mismo, pero ya le di un baño, le cambié el pañal, comió y no deja de llorar... ¿Podrías venir un rato? Tal vez te extraña.

"—Estoy lejos ¿Seguro quieres que vaya? Estaría llegando pasando la una."

—Sí, ven igual —pronunció en un tono bajo—. Puedes dormir aquí en el sillón, como siempre.

"—De acuerdo, entonces nos vemos más tarde."

—Está bien —expresó con una leve sonrisa.

Él volvería a la casa y pasaría la noche allí.

***

—Vaya, yo llego y tú te vas ¿Casualidad o coincidencia? —sonrió divertido un alto tipo de cabello negro y ojos celestes.

—Kenneth, tanto tiempo ¿Cómo estás? —le preguntó saludándolo con un abrazo.

—Tsk, bien ¿Para que decir que mal? Solucionando algunos inconvenientes.

—Algo así escuché. Y me enteré que tienes un hijo, felicidades.

—No hay nada de felicidad o gratitud en eso —pronunció serio—. Ese... Pendejo es realmente un dolor de cabeza, uno de mis mayores problemas.

—No deberías hablar así de tu hijo.

—No debería hablar así si fuera una mentira, pero es la verdad. Desde que apareció en mi vida, ha sido un grano en el culo. Creo que es mi karma.

—¿Tan mala es la relación que tienen?

—Ni siquiera tenemos una relación, no lo he visto desde la última auditoría. El problema no es sólo él, sino también todo su círculo familiar. Pero en fin, no estamos aquí para hablar de eso.

—No, es sobre Cecilia. Aún no hemos querido avisarle a Samir, pero creo que algo malo pudo haberle ocurrido. Nuestro padre está muy afectado —pronunció preocupado Caelan.

—Hay tantas cosas que nuestro padre desconoce de su hijita perfecta —sonrió travieso.

—¿Por qué lo dices? En esta familia nadie es un santo, y ella mucho menos.

—Exactamente —sonrió tomando su celular, buscando algo en su galería antes de enseñarle una foto a Caelan—. Mira que joven estaba, y es innegable que siempre fue hermosa la perra esa.

Caelan tomó el celular y observó la foto. En ella estaba Cecilia en sus veinte años, y sí, Kenneth tenía razón, siempre había sido una mujer preciosa, pero en ese momento su vista estaba en el muchacho que estaba junto a ella.

—¿Quién es?

—Lucyen SilverMoon, el segundo hijo del viejo Silver. Imagínate una cría de ellos dos ¿Sería especial no?

—Supongo que sí, como cualquiera que naciera de dos alfas —le dijo con obviedad el castaño, devolviéndole el celular.

—Que inocente eres, Caelan —rio—. ¿No lo entiendes? Los SilverMoon son pura sangre, no existe mancha en su linaje, jamás se mezclaron con los humanos, no como en nuestra familia que lo hicieron con humanos y omegas —pronunció con asco—. Una cría de ellos dos, sería excepcionalmente pura y fuerte.

—Sí ¿Y?

—¿A quien se parece más? ¿A papá o mamá? —sonrió enseñándole la foto.

Caelan tomó nuevamente el celular y observó aturdido a un muchacho rubio de ojos grises, que debía tener unos veinte años, y era muy parecido físicamente a Cecilia.

—¿Q-Qué?

—Así es, hermano, Cecilia anduvo de perra con el hijo de SilverMoon, y de ese encuentro o relación fugaz, nació este muchacho —sonrió divertido—. Bien escondido se lo tenía la zorra esa, tanto que me juzgó a mí por "desconocer" a mí hijo, y ella mantuvo en secreto por veinte años al suyo.

—No puedo creerlo... ¿Ella siendo madre?

—Parir no la convierte en madre, Caelan —le dijo con obviedad, quitándole el celular—. En fin, estuve investigando y la última vez que la vieron, fue dirigiéndose a una de las residencias de SilverMoon. Quizás ahora solo este jugando a la familia con ese muchacho y su ex, quien sabe.

—No, ella jamás ignoraría a nuestro padre o sus obligaciones. Si algo tiene Cecilia, es su sentido del deber, por algo es la líder del clan.

—Hablando de eso, los sicarios de BlackBood la deben estar buscando, así que, no le queda mucho para ser sustituida.

—¿Qué? Y sabiendo eso ¿Recién ahora lo dices? —gruñó Caelan.

—Nuestra hermana debió haber pensado antes de abrir las piernas y engendrar a la joyita de SilverMoon Jr. En el mercado negro, ese muchacho vale mucho, es excepcional y casi único.

***

Escuchó que la puerta principal se abría y rápidamente fue hasta la sala, encontrando a Caelan, haciéndosele casi imposible no sonreír al verlo.

—Lamento llegar tarde, no pude venir antes.

—No es todavía la una, así que creo que viniste temprano —sonrió.

—¿Lloró mucho Sol? —le preguntó el castaño caminando hacia la habitación.

—Creo que unos quince minutos más después de que te cortaras, luego de eso pude hacerla dormir, y desde entonces está durmiendo.

—Mi bebita hermosa, quizás el viaje la dejó con malestar —pronunció en un tono bajo, sentándose en la cama para acariciarle el cabello y la espalda—. Te amo, hijita.

Escuchó a la bebé quejarse, moviéndose bajo su mano, haciéndolo sonreír. Sí, ya lo había sentido y eso había sido suficiente para despertarla. La tomó en brazos y la niña sollozó al verlo.

—Yo también te extrañé, mi amor, te extrañé mucho, Sol —le dijo en un tono suave, abrazándola a él para darle besos por sus mejillas y cuello—. Pero aquí está papá contigo.

Melissa observó aquella escena desde la puerta y se abrazó a sí misma... ¿Realmente quería que Caelan saliera de su vida?

—Pondré un poco de agua para hacer un café ¿Quieres? Hice una tarta de limón también.

Caelan se giró en la cama y la miró, asintiendo con la cabeza.

—Claro, me gustaría mucho.

...

MelissaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora