Uno de los empleados de Caelan le había llevado un auto hasta el aeropuerto, para que el castaño pudiese movilizarse de ese modo con Melissa y la niña hasta la casa.
El viaje se le había hecho muy corto, más de lo que hubiera querido, pero este era el resultado de sus acciones, y debía enfrentarlo.
Llevaba dos meses viviendo con Melissa, y el dormía en la sala. La casa de la rubia era pequeña, y obviamente ella no lo iba a dejar dormir en la misma habitación que compartía con la bebé.
Mucho menos en su cama.
Fue el primero en entrar, ya que Melissa estaba alimentando a Sol, por lo que él estaba cargando el bolso y la maleta de ella.
—¿Donde quieres que te deje las cosas? ¿Aquí en la sala o en tu habitación?
—Aquí está bien, luego yo lo acomodaré.
—De acuerdo —le dijo dejando todo detrás de la puerta.
Fue hasta el sillón donde dormía, y abrió unas gavetas que tenía por debajo, comenzando a sacar la ropa que allí había guardado. No era mucha, apenas unas prendas.
Terminó de guardar todo y fue hasta el baño, tomando sus productos de higiene... Sin poder evitar sentir un vacío en el pecho al ver su cepillo de dientes junto al de Melissa.
"—Es una estupidez lo que quieres hacer, Caelan.
—No, no lo es, nuestra relación ha mejorado mucho. Desde que nació la bebé y vivimos juntos, las cosas han mejorado. Y ella ahora ya no le molesta tenerme cerca. Es más, podemos pasar el día hablando sin pelear.
Cecilia observó a su hermano y luego suspiró, con cierta molestia, antes de hacerle un ademán con su mano para que se fuera.
—De acuerdo, yo me encargo de todo.
—¿En serio? —sonrió emocionado.
—Sí, buscaré un buen salón, hablaré con nuestros hermanos para que asistan a la boda con sus familias, eso sí, olvídate que nuestro padre esté ahí.
—Lo sé, y no esperaba que lo estuviera tampoco.
—Tú sólo consigue la fecha en el registro civil, yo me encargo del resto cuando la tengas.
—Perfecto, Cecilia, gracias —sonrió poniéndose de pie.
—Aún así... Que no te sorprenda que te diga que no, así que no te hagas muchas ilusiones. Sabes que ella está muy resentida contigo.
—No lo hará, sé lo que te digo, nuestra relación ha cambiado mucho.
—Cómo sea, avísame cuando tengas la fecha del registro para conseguir el salón y así realizar todos los preparativos.
—De acuerdo, pero las invitaciones las entregaremos nosotros."
Lo sacó del recipiente donde estaba y lo arrojo al cesto de basura antes de salir del baño.
Melissa lo observó y sintió un nudo en la garganta... Él se iría, no había vuelta atrás, esta vez si cumpliría con su palabra.
—¿N-No quieres comer algo primero? —se animó a preguntar en un tono tembloroso.
—No, no tengo hambre.
Se acercó hasta la niña y la rubia la corrió de su pecho, acomodándose la ropa, para que él pudiera tomarla en brazos.
—Papá vendrá a verte pronto ¿De acuerdo? No olvides que te amo mucho, hija, demasiado —le dijo en un tono bajo, besando sus mejillas—. Te amo Solcito de mi vida, sé una buena niña mientras no esté.
