—Hace cuarenta años atrás—
—La joven se encuentra estable, señor, felicidades.
—¿Y la criatura como está? —pronunció en un tono indiferente.
—En un buen estado de salud, fue un varón como esperábamos.
—Perfecto, mi primer heredero —sonrió levemente—. Traingalo luego a mí, quiero conocerlo.
—No sé si su mujer nos permita tocar al cachorro, sabe que ellas se vuelven muy territoriales —le dijo inseguro el muchacho—. Quizás lo más adecuado sea que usted vaya en persona a conocerlo.
—De acuerdo, en unos días iré a verlo en ese caso.
***
—Dos años después—
—¿Q-Qué?
—Sí, esto no está funcionando, y no es lo que yo necesite o quiera, así que me largo —pronunció con simpleza.
—¡¿Cómo puedes decirme una cosa así?! —le gritó con lágrimas en los ojos—. Tenemos un niño de dos años, y... Y-Y acabamos de perder un embarazo ¿C-Cómo me puedes hacer algo así en este momento?
—Tú misma lo estás diciendo, PERDISTE un embarazo, no me sirves.
—Eres un maldito hijo de puta —masculló con rabia, derramando varias lágrimas—. No vales nada, Robert ¡Nada!
—Como sea, procura cuidar bien de Aram aunque sea, no querrás perder otro hijo —le dijo saliendo de la casa, sin mirar atrás.
Ya no había nada que pudiese detenerlo, y su próxima unión pronto se concretaría. Sí, tendría que volver a unirse con una Omega, pero era de una familia muy prestigiosa que le darían grandes beneficios.
Y siendo sinceros, esa jovencita era muy hermosa, le sacaría provecho mientras durara.
***
—Son tu hermanos, Samir y Cecilia —le dijo presentándoles a los bebés mellizos de casi un mes.
El niño de unos cuatro años observó a los pequeños, curioso, antes de mirar a su papá.
—Son muy lindos.
—Sí, se parecen a su madre —sonrió, antes de tomar a la bebé en brazos—. Especialmente esta pequeña preciosura, es perfecta.
—P-Pero... Samir y yo también lo somos ¿No? —le preguntó con temor, tomando una de las manitos del bebé que permanecía en su coche.
—Ah, sí, claro, también lo son ustedes dos.
Aram bajó la mirada, afligido. Desde que su papá había formado una nueva familia, no lo visitaba seguido. Con suerte y lo veía dos veces por mes, pero algo en su interior le decía que con la llegada de sus hermanos, lo vería menos seguido ahora.
***
—Seis años después—
—¿Cuántos más planeas tener?
—No lo sé aún, pero sabes que mí legado será enorme, y para eso, necesito que todos mis hijos sean unidos y se lleven bien entre ellos. Es por eso que vine a buscar a Aram, haremos un viaje familiar.
