Me quedare contigo

690 33 3
                                        

<<Que pase lo que tenga que pasar>>

Adelaida

Estoy en la oficina de Ricky quien me acaba de pedir que me quede un día con él en Alemania.

—"Ricky, no puedo".

—"No puede o no quiere". — Quizá sean ambas cosas.

—"Te mantendré informado sobre la mercancía de mañana".— Contesté, soltándome de su agarre. —"Eso es lo único que te importa, el puto negocio.— No respondí. Quería buscar mi ropa interior pero recordé que él la había roto.

Caminé hacia la puerta de su oficina, pero su voz me detuvo. —"Te quedarás en Alemania conmigo hoy o da por terminado nuestro negocio". — Me giré hacia él, pensando que había escuchado mal sus palabras. —"Qué diablo está diciendo".

—"Ya me escuchaste, hermosa, te vas de Alemania hoy, y nuestro negocio se acaba". — Lo que me faltaba era que se estuviera comportando como un maldito idiota.

—"Es una amenaza". — Me miró a los ojos. —"No. Pero no me quedaré a ver, cómo cada vez que terminamos de follar te quieras ir". — Por Dios, solo habíamos follado dos veces; no era para que tuviera formado esta escena.

—"Escúchame muy bien, no pienso quedarme en Alemania, si quieres romper el trato que tenemos, hazlo". — Sabía que con mi respuesta estaba poniendo todos mis planes en juego.

—"Quédate para que negociemos cuando llegue el camión".— Dijo pasándose una mano por el cabello, sabía que estaba frustrado por mi comportamiento. Yo lo estaría si no fuera parte de mi plan.

—"Bien, tú ganas, me quedaré en Alemania hasta que llegue la mercancía". — Sabía que tenerlo cerca iba a hacer peligroso, pero necesitaba esto.

—"Me enoja que solo te quede por motivo de negocios.— Me sonrió, acercándose a mí con una sonrisa. —"Pero espero cambiar eso cuando esté en mi cama gritando mi nombre". — Sentí una pulsada entre mi pierna. Escucharlo hablar sucio me gustaba.

—"Dije que me quedaría en Alemania, pero no dije que contigo". — Vi cómo su sonrisa desapareció de su cara. Se acercó a mí. —"Eso ya lo veremos"— Acercó sus labios contra los míos, dejando un pequeño beso sobre ello.

—"Mándame tu ubicación de dónde te está quedado, pasaré por ti más tarde a la 8 de la noche". — bien porque necesitaba un  poco de tiempo para controlarme.

—"Bien".—dije girándome hacia la puerta.—"Espera". — Su voz me detuvo otra vez—"Qué pasa ahora". — Pregunté todavía de espalda. — "Te pienso ir sin ropa interior". — Joder, no me había acordado.

—"Quiere que me la ponga rota". — Me giré hacia él. —"Obvio que tendré que irme sin ropa interior"— Me tomo de la barbilla de forma posesiva.

—"No vas a salir así". — ¿Quién diablo podría entender a este hombre?

—"No te preocupes, unos de mis hombres de confianza me llevará". — Apretó su agarre sobre mi barbilla más fuerte.

—"No, yo te llevaré. Así aprovecho saber dónde te está quedando". — Asentí con la cabeza, sabía que no iba a detenerse, era eso o no dejarme ir.

Abrió la puerta de su oficina, dejándome salir primero. Cuando salía, su secretaria me miraba mandándome bala con los ojos.

— "Gracias por informarle mi llegada".— Le dije mientras le mostraba una gran sonrisa.

Ricky me llevó hasta el hotel en el que estaba hospedada. Me ayudó a salir del carro.—"Vamos, te acompañaré hasta tu habitación". — Ya eso era demasiado.

— "Al parecer se te olvida que soy la jodida reina de la mafia de Italia, subiré sola y tú te vas de aquí". — Me enojé con su escena. —"Demonio, de verdad que quiero entenderte, pero no puedo".

—"El sentimiento es mutuo".— Respondí caminando hacia el hotel.

—"Ponte algo sexy, iremos a una discoteca".— lo escuché gritar detrás de mí.

Amor Peligroso {1}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora