Te extrañe. Parte 2

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<<Era un ángel, pero extraído
del puto infierno>>

Adelaida

Estoy arrodillada frente a Ricky, necesitaba sentirlo en mi boca. Aunque sea por última vez.

Miré cómo se quitó cada una de su ropa antes de acercarse a la cama. Toma una almohada, no tenía idea para qué era.

Se acercó a mí dejando caer la almohada cerca de mi rodilla. —"Súbete sobre ella, necesito que mientras me tomo en tu boca esté cómoda". — Se sentía lindo que se preocupara por mí. Borré ese sentimiento tomando la almohada antes de colocarme sobre ella.

Miré cómo se agarró su pene con su mano. —"Abre tu boca para mi amor, déjame follarte esa bonita boca que tienes". — dijo acercando su pene a mi boca.

Abrí mi boca dejándolo entrar. Pero mi garganta no permitía su entrada. Empecé a hacer gárgara.

—"Relaja tu garganta, amor, tiene que relajarla para poder tomarme". —Era grande e hice lo posible para relajar mi garganta.

—"Buena chica".

Coloqué una mano alrededor de él y empecé a moverme mi cabeza sobre su pene cada vez más rápido.

—"Demonio, tu boca se siente tan jodidamente bien".— dijo su voz, se escuchaba entre cortada por la excitación.

Empecé a hacer un ritmo con mi mano y mi boca. Tomo mi cabello de sus manos antes de empezar a follar mi boca.

—"Adelaida".—gimió. Empecé a chuparlo más fuerte cuando mi nombre salió de su boca.

—"Estoy cerca, a punto de llenar tu linda boca con mi semen". —Unos segundos después, siento cómo se corre en mi boca y recibo todo de él.

Me subió hacia él, jalándome por el cabello. Me besó ferozmente.

Empezó a llevarme hacia la cama besándome. Me tiró sobre ella. Se colocó sobre mí antes de seguir besándome.

—"Ahora sí te cogeré como si fuera la última vez". — Mis ojos se abrieron cuando lo sentí empezar a endurecerse. Joder, este hombre era un puto robot.

Ricky

Coloque a Adelaida hasta el medio de la cama. —"Te quiero coger en cuatro".— susurré contra su boca. La giré, se colocó en una posición perfecta.

Empecé a pasar mi pene por su entrada. Entre dentro de ella de golpe. La escuché gritar contra la sábana.

Mentiría si no dijera que extrañaba estar dentro de ella. Joder, es la única mujer que me hace perder la puta cabeza. Desde el momento que la probé no he tocado a otra que no fuera ella.

Agarré su cabello para traerla a mí arqueando su cintura para que me sintiera más profundo. — envolví su cintura con una de mi mano mientras la otra seguía enreda en su cabello. Seguía penetrándola sin piedad.

Enterré mi cabeza en su cuello antes de empezar a marcarla por cada parte que podía alcanzar.

—"Ricky".— La escuché quejarse entre gemido.

—"Shhh, hermosa, déjame marcarte. Quiero que cualquier hombre que te mire vea mi marca en tu piel y sepan que me pertenece".

Luego de dejar otra marca sobre su cuello. La volví a bajar hacia la cama, esta vez subiendo más su culo para entrar más en ella.

—"Oh, Ricky".— dice entre gemido.

—"Así es mi amor, grita mi nombre. Porque tu vagina solo me tendrá a mí dentro de ella".

La tomé de la cintura fuertemente. No para hacerle daño, pero sí para sujetarla mientras la follaba. Entraba dentro de ella de golpe, haciendo que cada vez que entraba gritara.

Sus piernas empezaron a flojearse. La giré para que quedara frente a mí. No esperé ni un segundo y volví a penetrarla.

—"Estoy cerca".— dice.

—"Lo sé, amor, lo sé por la forma en que aprieta mi pene". — Podría dejar que se viniera tantas veces como quisiera alrededor de mí. Me encantaba.

—"Ricky". — Gimió.

—"Espérame, quiero que terminemos juntos".— Empecé a moverme como si hubiera perdido la puta cabeza. Cuando estaba cerca empecé a entrar más profundo dentro de ella. Necesitaba que me sintiera donde nadie nunca llegó.

—"Joder, Ricky". - gritó.

La besé callando sus gemidos. Y luego de unos segundos llegamos al orgasmo juntos.— Puse mi cabeza sobre su pecho mientras recuperaba la respiración.

Salir de ella y me acosté a su lado. La traje hacia mí. Bese su frente antes de mirarla a los ojos. — "¿Está bien, no te lastime?".— Pregunte.

—"No te preocupes, estoy bien ahora entre tus brazos". — Volví a besarla en los labios.

La mañana siguiente me despierto temprano. Miró hacia abajo, Adelaida estaba acostada sobre mi pecho y seguía durmiendo. Se veía tan hermosa. sin contar que era la primera vez que no había querido salir corriendo.

Tomé mi teléfono de la mesita de noche. Lo coloqué ahí cuando me quité mi ropa anoche. Miro que tengo cinco llamadas perdidas de Isaac y un mensaje.

Abrí el mensaje, cuando lo leí fue como si todo mi cuerpo se hubiera paralizado. «No, esto no puede ser cierto», repetía en mi mente mientras veía el mensaje una y otra vez.

 «No, esto no puede ser cierto», repetía en mi mente mientras veía el mensaje una y otra vez

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Amor Peligroso {1}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora