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El primer día de clases había llegado y Hogwarts vibraba con la energía renovada de los estudiantes que se dirigían a sus respectivos salones. Sienna se encontraba caminando junto a su amiga Lyra, sus pasos resonando en el largo pasillo de piedra que conducía a su primera clase del día: Defensa Contra las Artes Oscuras.

—¿Quién crees que será nuestro nuevo profesor? —preguntó Sienna, acomodándose la corbata de Ravenclaw mientras miraba a Lyra de reojo. Su amiga tenía el ceño fruncido y una expresión que bordeaba el pánico.

—He escuchado rumores... —susurró Lyra, bajando la voz como si temiera que las paredes pudieran escucharla—. Dicen que es "Ojo Loco" Moody.

Sienna parpadeó sorprendida. Había oído historias sobre Alastor "Ojo Loco" Moody, un auror retirado famoso por su valentía y sus métodos extremos. Se decía que había atrapado a más magos oscuros que nadie, pero que también había pagado un precio muy alto. Un ojo de cristal giratorio y una actitud paranoica eran solo algunos de sus rasgos más distintivos.

—¿El legendario cazador de magos tenebrosos? —murmuró Sienna, sintiendo una mezcla de inquietud y curiosidad—. Pero... ¿por qué él estaría aquí?

Lyra se detuvo por un momento, bajando el tono aún más. —Dicen que Dumbledore lo trajo porque teme que algo malo va a pasar este año. Moody nunca deja nada al azar, y... —Lyra tragó saliva—. ¿Sabías que tiene el maleficio Imperius como un reflejo?

Sienna la miró con escepticismo. —Eso suena un poco exagerado, ¿no crees?

—No lo sé, Sienna. Yo... yo le tengo un poco de miedo. Dicen que siempre sospecha de todos. —Lyra apretó los labios, su rostro reflejando una tensión palpable—. ¿Y si piensa que soy una espía de los Mortífagos solo porque se me olvida cerrar la boca cuando me habla?

Sienna se rió suavemente, colocando una mano en el hombro de su amiga para tranquilizarla. —Estoy segura de que no te va a lanzar ningún maleficio por eso, Lyra. Tranquila.

Llegaron a la puerta del aula, y Sienna sintió una ola de nerviosismo cuando vio a varios estudiantes de Gryffindor esperando en el pasillo. Enseguida notó las inconfundibles cabezas de cabello desordenado y rojizo de Harry, Ron y Hermione.

—¡Harry, Ron, Hermione! —llamó, levantando la mano en un pequeño saludo.

Los tres giraron hacia ella, y sus expresiones se iluminaron al verla.

—¡Sienna! —exclamó Harry, sonriendo ampliamente—. ¿Cómo te va?

—¡Hola! —Ron agitó la mano, mirando de reojo a Lyra, que se encogió levemente bajo su mirada. Hermione, en cambio, se acercó y le dio un leve abrazo a Sienna.

—Me alegra verte —dijo Hermione con su habitual calidez—. ¿Estás lista para la primera clase?

—Creo que sí... bueno, ya veremos. —Sienna sonrió, pero se sentía un poco nerviosa. Recordar las historias de Moody no ayudaba en nada.

El grupo entró en el aula, que ya comenzaba a llenarse rápidamente. Sienna intercambió una mirada con Lyra y ambas se dirigieron a un par de pupitres vacíos en la segunda fila, detrás de Hermione y Harry. Mientras se acomodaban, los murmullos en la sala parecían aumentar de intensidad. Todos hablaban del mismo tema: el nuevo profesor.

De repente, la puerta se abrió de golpe y un silencio casi instantáneo cayó sobre la clase. Una figura alta y encorvada, con una pierna de madera y un ojo mágico que giraba en todas direcciones, entró en la habitación. Alastor "Ojo Loco" Moody. La tensión en el aula se volvió palpable, y hasta las respiraciones parecían contenerse.

Moody avanzó hacia el frente de la clase, cojeando ligeramente pero con una presencia que irradiaba autoridad. El ojo mágico giró alrededor de la sala antes de detenerse en Harry por un segundo, y luego en Sienna, como si se tomara un momento para evaluar a cada uno de los estudiantes.

—Soy Alastor Moody —gruñó, su voz baja pero resonante—. Pero me llaman "Ojo Loco", aunque ustedes deberían aprender a llamarme simplemente "profesor". —Un silencio denso le siguió mientras se acercaba al centro del aula—. Y les diré una cosa, jóvenes. Aquí no van a aprender simples trucos de defensa. ¡No! —Golpeó su bastón en el suelo, haciendo que varios estudiantes dieran un respingo—. Aquí aprenderán a sobrevivir.

Sienna sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Alrededor de ella, los estudiantes parecían pegados a sus asientos, mirándolo con una mezcla de miedo y fascinación. Moody continuó:

—Hay hechizos y maleficios que no se enseñan en los libros de texto, magias oscuras que destrozan la mente, el cuerpo y el alma. Y hoy, vamos a hablar de tres en particular... —Se giró de repente hacia la pizarra y levantó la varita. Con un movimiento brusco, las palabras aparecieron en tiza brillante:

**Maleficios Imperdonables.**

El murmullo de miedo y sorpresa se extendió como una ola por el aula.

—¿Alguien sabe cuáles son? —preguntó, mirando a cada estudiante con un ojo que no dejaba de moverse.

Hermione levantó la mano inmediatamente, pero Moody la ignoró. En cambio, su mirada se detuvo en Harry.

—¿Potter?

Harry tragó saliva y asintió. —El Avada Kedavra, el Crucio y el Imperius.

Moody inclinó la cabeza, su expresión inescrutable. —Correcto. —Su mirada se deslizó por la sala, evaluando a cada estudiante. Al llegar a Sienna, su ojo mágico pareció centellear con una luz extraña. Ella se enderezó, sintiendo cómo el aire se volvía pesado.

—Pero hay algo más que Potter no mencionó... —dijo con lentitud—. Él es el único mago que ha sobrevivido al maleficio de la muerte. —Las palabras resonaron en la sala, y los estudiantes miraron a Harry con expresiones de asombro y respeto.

Pero entonces, Moody dio un paso hacia adelante y se inclinó levemente hacia Sienna, sus ojos fijos en ella.

—Y tú, señorita Grindelwald... seguro sabes de estos maleficios —dijo con voz baja y peligrosa—. Después de todo, tu abuelo fue uno de los magos oscuros más poderosos que jamás hayan existido.

Sienna sintió que el estómago se le revolvía. Un murmullo de sorpresa recorrió la clase, y todos los ojos se volvieron hacia ella. Lyra le lanzó una mirada de simpatía, pero Sienna apenas la notó. Los comentarios susurrados sobre su apellido, sobre Gellert Grindelwald, se arremolinaron a su alrededor como una tormenta.

—El hecho de que él y yo compartamos la misma sangre —dijo en voz baja pero firme—, no significa que compartamos sus ideales. Yo nunca seré como él.

Moody la miró intensamente durante unos segundos antes de asentir ligeramente —Bien dicho, señorita Grindelwald. Muy bien dicho.

Pero el peso de las miradas no desapareció. Aunque Sienna había hablado con convicción, sabía que las comparaciones la seguirán siempre... y que el legado de su abuelo sería una sombra difícil de disipar. Al terminar la clase Sienna salió lo más pronto posible del aula, ella realmente había sido valiente pero en el fondo se hundía.

—¡Sienna espera! — gritó Harry tratando de detener a Sienna pero no lo logró

Sienna corrió lo más rápido posible a su habitación, no quería ser molestada por nadie. Al llegar dio un salto a su cama y se acostó boca abajo a llorar como no lo hacía en años mientras repetía.

—No somos iguales—decía sienna entre sollozos

Después de un rato ella se quedó profundamente perdida, perdiendo asi todas las clases pero en ese momento no importaba ella solo necesitaba un abrazo de su padre como aquellas veces cuando era pequeña.

Secrets under the moonDonde viven las historias. Descúbrelo ahora