"Eres sólo mío"
Heridas del pasado, cuentas que ajustar, daños colaterales.
Todo eso es lo que pasa alrededor de Mr. Caos.
Nada es lo que parece.
*Minsung.
*Hanknow
*Mención de otros shipp.
*+18.
*Violencia.
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Nunca estarás bien Y nunca estaré bien Y no puedo ser tu Jesucristo Porque no soy más que un hombre mortal. Straight To Hell—Falling In Reverse
La línea fina entre la locura y el placer, era lo que mantenía a Han a flote. Por ello se encontraba sujetando las hebras doradas con el sonido húmedo alimentando su perversa fantasía, soltó un gemido de placer, Félix hacia vibraciones con su garganta, el pequeño pecoso disfrutaba la presión en su cabello y las fuertes embestidas en su boca.
El menor no tenía idea de cómo una cena con su jefe, termino con ellos en la habitación de un hotel; sudando por el calor en sus cuerpos, y la terrible necesidad de conectarse más allá de las palabras. Jisung se reservó los gestos románticos, apretaba y mordía la piel, apropiándose de cada rincón. Félix deliraba con sus rudas acciones; siempre anheló pertenecer a algo, a alguien, y allí estaba Han, apoderándose de su mente, consumiendo su soledad para transformarla en calidez. Si Dios existía, respondió sus plegarias fueron contestadas, colocando en su camino a un ser divino en forma de hombre.
Félix abrió los ojos, las lágrimas obstruían su vision, pero distinguía a la perfección la silueta encima de él; jadeante mientras daba todo de sí en cada embestida, con el sudor resbalándose por sus músculos. Tomo las mejillas de Jisung y lo beso, sus labios se movían voraces, enredando sus lenguas y chocando sus dientes. El deseo reprimido de ambos, lleno la habitación.
Uno de ellos entregaba sus debilidades y su confianza, motivado por recibir el amor que solo había visto en historias con finales felices. Vulnerabilidad entrelazaba con la esperanza. Ignorando las verdaderas intenciones de quien sería su verdugo.
Jeongin se reclinó en el sofá, su brazo hormigueaba y la sensación de ardor se extendía desde su hombro hasta la punta de los dedos. La pérdida de sangre lo tenía mareado y a Chris no le importaba el aspecto enfermizo de Yang; se mantenía quieto, esperando su respuesta.
—Casualidad, tomé el auto de Jisung para visitar a Hyunjin en el hospital. Cuando leí el contenido, supe que estabas involucrado en su escape. —Sonrió sereno —Me topé con un contenido muy interesante.
—Después del viaje de Jisung a Londres, Lee iba por las tardes a la mansión. Me harté de verlo —dijo Chris asumiendo que se refería a su encuentro con Lee.
—Oh no, más bien era sobre cierto profesor de química, parecido al hombre que salía de la mansión. —Yang se emocionó por la reacción atónita. —¿Acaso desarrollaste síndrome de Estocolmo? O solo eres el sumiso obsesionado con su amo.